El uruguayo Walter Galmarini, dos décadas observando procesos electorales

Auditor electoral en América Latina, una profesión de riesgo

El continente americano puede ser un lugar peligroso para quienes trabajan como técnicos electorales. Walter Galmarini es un uruguayo que hace 20 años se desempeña como experto electoral para la Organización de Estados Americanos (OEA).

En el año 1995, en una de sus primeras misiones se enteró que las "balas silban" y que "lo que hace bum es la pólvora". Su bautismo de fuego se produjo en Quesada, un pequeño pueblo de Guatemala situado muy cerca de la frontera con El Salvador y Honduras.

Un hombre que soñaba ser alcalde de su municipio se fue a EE.UU. para trabajar y así pagarse la campaña. Una vez en su localidad, creyó haber comprado 543 votos por US$ 5.000. Sin embargo, en el escrutinio aparecieron apenas 369 boletas de su candidatura y perdió la elección.

Alcoholizado y lleno de furia, descargó una ametralladora UZI sobre lo que él creyó eran los responsables electorales. Galmarini cargó en una camioneta al representante del Supremo Tribunal Electoral de Guatemala, junto a las actas de los comicios, y juntos huyeron de la zona.

En 1995 fue convocado por OEA para participar como observador en las elecciones de Guatemala tras una dura crisis institucional. En ese entonces era uno de los "expertos" electorales del Frente Amplio.

En estos años el funcionario uruguayo participó en 49 misiones en casi todos los países que integran la OEA. Fue asesor, consultor y observador electoral. En algunas de ellas trabajó en conjunto con la Fundación Carter y el PNUD de Naciones Unidas.

"Cuando estamos en observación electoral no somos policías ni jueces, no sustituimos a la autoridad nacional. Cada uno tiene sus reglas políticas y sus leyes", dijo Galmarini.

"Nosotros vamos a hacer un informe pero la presencia de un tercero ajeno baja un poco la presión, por eso somos disuasivos", aseguró el experto.

Riesgo.

Recorrer el continente siguiendo actos electorales le permitió conocer el comportamiento de distintos pueblos ante las reglas democráticas.

"Hay algunas culturas que tienen tradiciones particulares que la ponen muy lejos de la democracia. En zonas de Bolivia, Perú y Ecuador los sistemas comunitarios son ancestrales y siguen funcionando de esa forma. La cultura maya, por ejemplo, es muy distante de este modelo. Por eso, las elecciones locales siempre son las más complicadas y reñidas", dijo.

"En Guatemala o El Salvador es común que los conflictos se diriman prendiendo fuego una alcaldía; hay compra de votos comprobadas que han terminado con gente presa; eso también pasó la semana pasada en Colombia", apuntó.

En República Dominicana se descubrió una maniobra insólita. Un líder político "alquilaba" los documentos de identidad de los votantes de su rival, de esa manera hacía que su oponente perdiera un buen número de adherentes.

Lo curioso es que su competidor hacía lo mismo y lo denunció. Sin embargo, en esa jornada un grupo importante de votantes hizo un dinero extra y además logró votar ya que tenían varios documentos de identidad a su nombre.

Diferencias.

La cultura electoral y política varía sensiblemente en cada país.

"Es difícil comprender algunos fenómenos políticos. Una cosa es el comportamiento del caribeño, otra del andino y otra el sureño. En la inmensa mayoría de los países del continente los conflictos políticos se terminan tensionando muy fuertemente, a veces en forma violenta y otras con grandes movilizaciones", indicó.

Colombia.

La más reciente misión de Galmarini para OEA se produjo durante las elecciones municipales y regionales de Colombia del 25 de octubre pasado. En pleno proceso de pacificación con las FARC, le tocó auditar los comicios en Cúcuta, cerca de la frontera con Venezuela. Allí el rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN) mató a 12 soldados en una emboscada producida el día de las elecciones.

A pesar de esa situación, el experto de OEA reconoció un cambio sustancial en la situación política y social del país.

Galmarini recordó que en las elecciones de 1997 dos compañeros suyos fueron secuestrados por las FARC. Estuvieron 20 días retenidos en la selva.

En esa ocasión los otros observadores recibieron disparos y las fuerzas de seguridad detectaron varios "cazabobos" en la zona que Galmarini y su equipo estaban auditando.

Ahora las fuerzas beligerantes están reducidas y los paramilitares están desmovilizados.

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