Julio Trostchansky

"ASSE está en crisis; no se sabe hacia dónde quieren ir"

El presidente del SMU está enojado. Sostiene que ASSE perdió el tiempo, que por cuatro meses pidieron negociar con las autoridades y ni obtuvieron respuesta, y que ahora, a último momento, les acercan un presupuesto que no se puede evaluar porque no está claro cuáles son los objetivos de la administración.

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"El problema es la ausencia de la gestión profesional", afirma. Foto: D.Borrelli.

El problema, afirma, es de gestión, y así es que apunta todos sus dardos a la presidenta de ASSE, Susana Muñiz. Advierte que no se sabe “hacia dónde quiere ir”, que existe una “ausencia de gestión profesional”, y que esto expulsará sobre todo a los médicos de las emergencias hacia el sector privado.

—La pasada semana el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) tuvo una reunión con la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) en el marco de la negociación presupuestal. ¿Llegaron a un acuerdo?

—No. Se trató de la segunda reunión en apenas unos días, mientras perdimos cuatro meses en los que podríamos haber trabajado juntos. Podríamos haber conversado más sobre la eliminación de los contratos precarios que tienen los médicos en ASSE, la creación de más cargos de alta dedicación, la generación de centros de referencia en el sector público para mejorar el punto de vista asistencial… Ahora nos plantean cifras que no podemos evaluar, porque no hubo un proyecto sobre las áreas en las que hay que avanzar.

—¿ASSE mejoró o empeoró en el último quinquenio?

—Hay procesos asistenciales que son buenos y de calidad, y otros que claramente no lo son. Pero de lo que no quedan dudas, es de que ASSE es una institución en crisis. Desde el punto de vista empresarial, es una empresa en crisis; y no hay empresa en crisis, justamente en el área de recursos humanos, que salga adelante si no es con un acuerdo con sus trabajadores.

—¿ASSE les dio cifras del nuevo presupuesto?

—Sí, pero justamente por el trabajo previo que no se hizo, esto nos enfrenta a conocer cifras aisladas que nosotros vemos que están alejadas de nuestras aspiraciones, pero además, como elemento agregado, no tienen incorporado un rumbo estratégico. Esto nos preocupa mucho. No se sabe hacia dónde quiere ir ASSE. Hay una repetición permanente de discursos sin contenidos. Dicen que hay que fortalecer el primer nivel de atención y estamos todos de acuerdo, pero lo que queremos saber es cómo lo van a hacer. Hablan de cubrir especialidades en el interior del país, pero lo que queremos saber es cómo se va a fortalecer esa área. Entonces, lo que nosotros vemos es un discurso sin contenido, una falta de líneas estratégicas claras. Es la empresa más grande del Estado, tendría que ser manejada de manera profesional.

—¿Cuáles son los reclamos que ustedes hacen, y que ASSE no atiende? 

—Se necesitan más cargos de alta dedicación, es el camino para ajustar remuneraciones entre el sector público y privado. Pero lo que vemos es que mientras en el sector privado se ha avanzado y existen 550 cargos de alta dedicación, en ASSE no son más de 50. Es decir que ASSE, una institución que tiene déficit desde el punto de vista de los recursos humanos, ya sea por su burocracia o su ineptitud, o porque existe una decisión política de no avanzar en ese sentido, queda rezagada, y evita generar cargos que den estabilidad. Después está el planteo general de los cargos a presupuestal: hay 2.000 médicos, aproximadamente, que hoy tienen contratos precarios, y con esto me refiero a que no tienen licencia, salario vacacional, ni aguinaldo. Lo que va a destinar ASSE son aproximadamente 80 millones de dólares anuales, que darían para presupuestar solo a unos 500 vínculos laborales. Quedan 1.500 afuera.

—¿Ya se nota la carencia de recursos humanos a nivel de médicos en los centros de ASSE?

—Sí, la gente se está yendo. Se van porque permanecen los contratos precarios, porque no se generan condiciones para ejercer la profesión en forma adecuada y porque las perspectivas dentro de la institución no son las mejores. Hay un grupo de médicos también que en los últimos cinco años no han recibido ningún aumento y que solo han ido ajustando sus salarios en función de la inflación, para los cuales todavía no hay ningún planteo; se trata de unos 1.200 profesionales. Se trata de médicos que están en su mayoría en las puertas de emergencia, de los cuales ASSE depende mucho. Existe un riesgo real de que estos médicos empiecen a abandonar sus cargos.

—¿Qué justificación les da ASSE para no solucionar estos problemas?

—El problema es la ausencia de una gestión profesional, eso hace que preguntas como estas no tengan respuesta. Al mismo tiempo que se generan estas preguntas se generan 24 millones de dólares de gastos en CTI externos por parte de ASSE. ¿Tienen un plan para abatir este costo? ¡No lo tienen! ASSE genera gastos en el sector mutual también en camas de cuidados moderados. Al mismo tiempo mantiene un sistema de inversión que no está claro. Se superponen servicios e infraestructuras en zonas muy cercanas. Se plantean estructuras como la del Edificio Libertad, cuando la tendencia desde hace años es la incorporación de áreas traumatológicas en los centros hospitalarios y no externos a ellos, para así utilizar todas las capacidades de los hospitales para poder funcionar y no duplicar servicios. Muchas de estas cosas pudieron hablarse en estos cuatro meses.

—¿Por qué no hay diálogo?

—No lo sé.

—¿Hay una mala relación con la presidenta de ASSE, Susana Muñiz? Es notorio que ustedes vienen arrastrando una mala relación desde que ella era ministra en la administración anterior…

—Creo que cuando uno tiene una actividad pública, debe tener en claro que se somete a las distintas opiniones de los diferentes colectivos.

—¿No hay un diálogo fluido?

—Tuvimos solo dos reuniones. La última a instancias del ministro de Salud Pública (Jorge Basso) que ha jugado un papel mediador para generar los espacios de evaluación técnica conjunta. Nosotros lo que queríamos era trabajar en conjunto como lo veníamos haciendo en los últimos años. Pedimos un trabajo conjunto para generar las líneas que nos permitiesen llegar a los acuerdos. Acá lo que se hizo fue imponer una visión económica del Poder Ejecutivo. Uno siente que no hubo una correcta defensa de las necesidades de ASSE, sino un acoplarse a las indicaciones que se dieron desde el Ministerio de Economía. Esto no genera una buena relación entre los trabajadores y la dirección, porque uno siente que no hay una defensa desde el lugar en donde se trabaja, si no tan solo una visión economicista de para qué está la institución. Esto va a hacer difícil que ASSE se termine de insertar dentro del proceso de reforma. Hoy no se eligen las mismas metas a ASSE que al sector mutual.

—¿Esperaban más de esta administración?

—Sí, porque lo que vemos es que todo está en contra de lo que decía el plan de gobierno del FA, de que el cálculo del presupuesto para el sector público se iba a realizar según las cápitas que se aplican al sector mutual. Otra cosa preocupante es que hacen planteos para los primeros dos años. En una ley presupuestal que supuestamente son las líneas programáticas de los próximos cinco años, se manejan montos solo para dos.

—¿Fue más fácil negociar con los privados?

—La situación es diferente. Se genera una mayor calma para negociar, pero no menor firmeza. Nosotros queremos que el trabajo de los trabajadores aumente en función del incremento del PBI. Las pautas salariales entendemos que son duras y cerradas en cuanto a las condiciones que ponen y además generan una expectativa inflacionaria que realmente nosotros no visualizamos. También pedimos extender los cargos de alta dedicación a otras especialidades, avanzar en el camino hacia la recertificación médica, para que se le garantice calidad y seguridad a los usuarios. Por ahora a nivel público hay paros coordinados para el jueves 27 y viernes 28, y a nivel privado esto está condicionado a que haya una flexibilización de los planteos que nos hicieron hasta ahora.

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