En instancias judiciales, Lepere logró beneficios al embaucar jueces y fiscales

Un asesino con piel de cordero

Es menudito, como un jockey de carreras. Mide 1,65 y pesa poco más de 50 kilos; pero detrás de esa imagen insignificante "se esconde un tipo maquiavélico y embaucador, sin ningún código moral, capaz de vender a todos, incluso a sus amigos".

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Casa donde estuvo recluida la doctora Milvana Salomone Foto: Marcelo Bonjur

Así definió, un exrecluso, a Gustavo Lepere Mederos (43), uno de los dos cabecillas de la banda que secuestró a la ginecóloga Milvana Salomone el pasado 17 de mayo.

Varias fuentes que El País consultó en ambientes policiales, judiciales y carcelarios coincidieron en el retrato de Lepere.

"Él siempre se presentó, ante la Justicia y la Policía, como un pobrecito que actuó llevado por otros en todos los asuntos delictivos en los que estuvo implicado, que no fueron pocos. Siempre terminó entregando a otra gente para conseguir alguna ventaja".

Cuando fue acusado en 2006 del asesinato de la joven Mariana Denis Pérez, "engañó a jerarcas policiales, al fiscal y al juez del caso y obtuvo una condena menor por complicidad, cuando en realidad fue él mismo el autor del crimen", dijo a El País una fuente que estuvo en la investigación de aquel ilícito.

"Él se mostró totalmente arrepentido en la sede y cantó todo: entregó a toda la denominada banda de la cárcel del Tacoma. La esposa de Lepere llegaba al juzgado y lloraba, clamando que a su marido lo habían embagayado" (le cargaban un crimen que no había cometido), contó un operador judicial. Otros actores que recuerdan el caso de 2006 y el paso de Lepere por la sede judicial, se llevaron "la tal sorpresa" cuando se enteraron que encabezaba la banda que secuestró a Milvana Salomone.

"Yo pensé que él estaba arrepentido luego de aquel asunto de la joven Mariana Denis", comentó uno de esos operadores, que aceptó hablar off the record. Añadió: "El fiscal estaba tan conmovido por su grado de colaboración, que pidió una pena menor, y el juez, a su vez, le redujo aún más la condena".

No todos, sin embargo, se dejaron confundir por el "arrepentimiento" de Lepere.

Un policía retirado, que estaba entonces en el Departamen-

to de Hurtos y Rapiñas, calificó a Lepere como "un sicario" que participó en varios delitos violentos. "También es un soplón. Varias veces quisieron matarlo en Cárcel Central por entregador", agregó el ex policía, que no se dejó influir por la estampa enclenque y desdichada del matón.

La carrera delictiva de Lepere tiene 25 años, y uno se pregunta cómo ha sido tan menospreciada.

Integró, a finales de los años 90, la llamada "superbanda", junto al ex tupamaro Maffei Morlán, que convulsionó a Montevideo con varios asaltos a bancos. La banda fue desbaratada en el año 2000, porque "alguien cantó".

Lepere acabó recluido en la cárcel de baja seguridad del Tacoma. Se benefició de salidas transitorias "para cometer ilícitos de todo tipo". En una de esas salidas, en enero de 2006, se produjo el asesinato de la joven Mariana Denis.

La fama de Lepere como entregador llevó a que en el caso del asesinato de Denis obtuviera una reducción de pena y mejores condiciones de reclusión en Cárcel Central. Fue condenado a 15 años, pero salió en libertad a comienzos de 2014.

Cuando se cerró Cárcel Central (San José y Yí) en octubre de 2013, Lepere fue trasladado a Punta de Rieles, donde puso un taller de carpintería y de ropa.

De su paso por ambos establecimientos, un recluso que compartió estancia con Lepere lo recuerda perfectamente: "Es un bobo bárbaro. Se cree vivo y es un gil. Lleva y trae rumores y trata de sacar ventaja. Una mala persona entre malas personas", lo definió.

Algunas de esas personas que lo han tratado advierten: "No hay que creer todo lo que dice en su declaración al juez. Él va a tratar de embarullar el caso (de Milvana Salomone)".

Otro recluso asegura que el secuestro de la médica "es bien propio de él. Lo hizo con esa mentalidad simplona que tiene para planear sus delitos, involucrando a otros cómplices en tareas menores. Me extrañó que no haya matado a la rehén, porque la vida ajena, para él, no vale nada".

Lepere conoció a Pedro Leone Echart, el otro responsable principal del secuestro de Milvana Salomone, cuando el último estuvo en Cárcel Central entre los años 2008 y 2011, a la espera de su extradición a Italia por un homicidio ocurrido a mediados de los años 90. Leone fue extraditado en julio de 2011 y regresó a Uruguay en 2014. Ambos se reencontraron y planificaron el secuestro a mediados de marzo, según surge del auto de procesamiento de Leone Echart divulgado ayer.

¿Otro objetivo?.

Ante la jueza Dolores Sánchez, Leone Echart, detenido el martes 23, admitió que, junto con Lepere, estuvo "algunos días" observando a un hombre en la zona del Parque Batlle. Ese hombre —que no ha sido identificado— pudo haber sido "la víctima" que los secuestradores tenían como objetivo.

El domingo 17 de mayo, mientras se jugaba el partido clásico, Lepere y Leone Echart salieron a efectuar "un secuestro" a Parque Batlle, según sus declaraciones en el juzgado.

"Fueron a un bar de la zona del Ombú del Parque (calle Ramón Anador) y deambularon por el lugar. Y cuando ya abandonaban la idea, pues estaba la zona algo complicada por los incidentes fuera del estadio, vieron llegar la camioneta (Kia Sportage) y bajar a la mujer (Milvana Salomone), por lo cual resuelven rápidamente privarla de libertad", indica el documento judicial.

De acuerdo a lo que surge de esa declaración que recoge el auto de procesamiento, no termina de cerrar la extraña conducta de los secuestradores.

Si estuvieron, como dicen, estudiando "algunos días" a una víctima potencial para secuestrarla, resulta inverosímil que el día del clásico, con un operativo policial en las inmediaciones del Estadio Centenario, los delincuentes hubieran decidido secuestrar "al azar" a otra persona, que no era la que estuvieron vigilando.

Si durante "algunos días" no concretaron el secuestro que tenían planeado originalmente, ¿cuál era la prisa por llevarse a una víctima ajena, de la que desconocían todo, salvo que conducía una camioneta Kia? El vehículo no les interesaba, puesto que lo quemaron el mismo día.

Hay otros datos, que se dan por ciertos en el primer auto de procesamiento (contra cinco involucrados, entre ellos Lepere Mederos), que parecen contradictorios con los hechos narrados en la resolución última de la jueza, que procesa a Leone Echart por el secuestro y a otro implicado, de iniciales O.W.S., como coautor.

El extenso historial delictivo del "cabecilla".

Gustavo Lepere Mederos (43) tiene una carrera delictiva de 25 años, que incluye rapiñas, asaltos, venta de drogas y al menos un homicidio comprobado, pero se las ingenió para zafar de las condenas que merecía. Integró, a fines de los años 90, la célebre "superbanda". Estuvo recluido en la cárcel del Tacoma, de baja seguridad, y en sus salidas transitorias se vio involucrado en dos homicidios. Por uno de ellos fue condenado a 15 años, en 2006. Logró beneficiarse de condiciones benignas de reclusión en Cárcel Central y salió en libertad en 2014.

TRES PROTAGONISTAS DEL CASO.

Pesquisas - Maria Camiño - Fiscal de 2° Turno.

La fiscal que sigue la investigación del caso de

secuestro ya había tenido conocimiento de las andanzas de a Gustavo Lepere porque estuvo a cargo del caso del asesinato de Mariana Denis en 2006, por el cual Lepere fue procesado "por complicidad". En aquel momento, Lepere integraba la "banda de la cárcel del Tacoma" y gozaba de salidas transitorias.

Riesgo - Mario Layera - Jefe de Montevideo.

Reconoció que "es posible que haya una persona bajo riesgo" que era "el objetivo" primario de los secuestradores. Agregó que hay que investigar "quién era el objetivo (de la banda). Es la parte de lo que viene ahora". Layera conocía bien a uno de los cabecillas, Lepere Mederos, por el homicidio de Mariana Denis en el año 2006.

Raro - Jorge Vázquez - Viceministro de Interior.

Tras la liberación de Milvana Salomone, dijo que había elementos del caso que "suenan raros" y por eso, "hay que seguir" investigando. "Yo creo que sobre este hecho aún hay bastante para trabajar". La idea de que el secuestro de la médica hubiera sido "al azar" no le convencía. "Hay cosas que no sabemos, o quizás hay cosas que sabemos y no podemos decir".

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