Obras que se llevará el viento

Un arte efímero conquistó Marindia

Artistas de América realizaron 15 esculturas de arena que convocaron a miles en la playa.

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Concurso de esculturas de arena en Marindia. Foto: F. Ponzetto

La capital americana de las esculturas hechas con arena a orillas del mar tendría que ser alguna ciudad-balneario de México o de Brasil. En esos países abundan artistas de prestigio mundial que manejan la técnica. Pero no es así. Marindia ganó por unos días ese puesto de vanguardia.

En el kilómetro 39 y medio de Canelones, la playa con entorno agreste convocó por tercer año consecutivo a creadores con mériros reconocidos y a uruguayos que se inician en esa artesanía, aunque no son novatos en la labor creativa, puesto que trabajan con otros materiales, por ejemplo la arcilla.

Tal el caso de Dumas Teixeira, impulsor del evento junto a componentes de la asociación "Por amor al arte", que tiene su sede en el casco del camping de Marindia, un entrañable centro cultural. En ese lugar, desde el pasado lunes, el escultor mexicano Calixto Molina realizó algunas obras a manera de anticipo de la movida que en la playa comenzó el jueves y se extendió hasta la noche de ayer.

Calixto Molina no solo sobresale en Latinoamérica sino que se ubica en un primer plano internacional, a la altura de los belgas y rusos, que son los mejores en la técnica del arte efímero, con arena.

A la altura de la escalera que conduce a la playa desde el estacionamiento podía apreciarse una quincena de esculturas y una variedad de propuestas, desde la clásica pirámide o un castillo hasta la infaltable tortuga, imágenes totémicas y alegorías o representaciones figurativas y personificaciones.

Para construir las de mayor tamaño hubo que emplear unos diez metros cúbicos de arena. Pero se hizo todo sobre el propio terreno, sin efectuar el enconfrado en madera que les da otra dimensión. Los artistas extranjeros decidieron eso para poder interactuar con los primerizos uruguayos.

Calixto Molina derrochó simpatía con quienes se acercaban a tomar fotografías, dice que se siente casado con la arena y aunque las lluvias y el viento derrumben sus esculturas, cuya protección básica, como la de todas, es una capa de cola vinílica diluida en agua, la mayor distinción para él es que la gente guarde las imágenes en su memoria.

Un pionero.

Dumas Teixeira destaca que el primer encuentro en Marindia, en donde residen seis mil personas, fue a la vez el primero en Latinoamérica. Desde entonces consiguió traer a escultores de Argentina, México, Perú, Colombia y Brasil. Y este año se sumaron uruguayos que reciben la enseñanza de los extranjeros, en especial de Calixto Molina.

"Esto es un encuentro de confraternidad, no de competencia. Se trabaja de forma muy distendida. El premio es la convivencia", dijo a El País el propulsor Dumas Teixeira.

Solo una distribuidora de bebidas de Ciudad de la Costa esponsorea la actividad. "De las instituciones oficiales ha sido muy poco el apoyo. El Ministerio de Turismo lo hizo el año pasado pero ahora no. Marindia está siendo conocida en América e incluso por publicaciones europeas debido a esto, pero bueno...", sostuvo Texeira.

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