NUEVA VIDA PARA LOS OBJETOS VIEJOS

Todo tiene arreglo para el Club de Reparadores

Una iniciativa solidaria que reúne a gente “con maña” y montevideanos que buscan arreglar objetos rotos.

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En movimiento. El Club de Reparadores en Montevideo trabaja de forma voluntaria realizando eventos en diferentes barrios. Foto: Club de Reparadores / Facebook.

Juguetes, electrodomésticos, artículos de iluminación y de bazar, zapatos, paraguas, calcetines, accesorios, libros y bicicletas. Estos son algunos de los objetos que arregla el Club de Reparadores en Montevideo, un movimiento nacido a fines del año pasado cuyo fin es arreglar los objetos rotos de la población.

"Convocamos a reparadores profesionales, aficionados y gente que se da maña, y a participantes con objetos averiados, con el propósito de unir fuerzas, saberes y herramientas para reparar en conjunto", contó a El País Mariale Ariceta, directora de Alva Labs, una de las organizadoras de la iniciativa.

Este movimiento nació como extensión del Club de Reparadores de Argentina y se realiza de modo itinerante.

Cada determinado tiempo montan un evento en un barrio diferente y reparan diversos objetos durante cuatro horas. Es voluntario y en general oscilan entre 15 y 25 las personas que deciden reparar y los responsables de la producción de cada uno de los eventos.

"Reparar es extender la vida útil de objetos y evitar que se conviertan en residuos" es el lema de esta organización.

El evento inaugural fue en el Festival Internacional de Innovación Social (FIIS) en donde no pudieron cuantificar la cantidad de objetos reparados. Participaron 15 reparadores.

En la segunda edición, realizada en el Club Natural y Popular de Parque Rodó, había 9 reparadores. Decenas de personas inscribieron 65 objetos de los cuales fueron reparados 48. En la última edición, realizada la semana pasada en las instalaciones de Sinergia Tech, se registraron 43 objetos y 40 fueron reparados.

El club proyecta realizar las próximas ediciones en Camino Verde, en Carrasco, Sinergia Design, en Tres Cruces y Paseo Camacuá, en Ciudad Vieja.

El arte de reparar.

Antes del primer evento, buscaron gente que por sus trabajos o proyectos estaban haciendo reparaciones. Realizan un "mapeo" de cuáles son, por ejemplo, las costureras o los carpinteros del barrio. "Vamos armando un mapa virtual de todos nuestros reparadores", explicó Ariceta.

A las personas que tienen objetos averiados se les pide registrarse en un sitio web "para estar más preparados" algunos días antes. También les solicitan que si pueden identificar qué necesitan para hacer la reparación (por ejemplo, metros de cable, una pieza en particular, un botón o un cierre) lo lleven al evento.

En los espacios se arman mesas de trabajo con rótulos específicos: "Costura", "Electrónicos", "Bazar", "Libros", "Accesorios", "Bicis". Hay algunos desafíos que implican trabajos colectivos y el objeto es arreglado de manera conjunta.

Otras mesas de trabajo han asistido solo una vez, pero los organizadores confían en que puedan volver. Una de ellas fue la de "Encuadernación y reparación de documentos y láminas". Otra que se armó buscaba recuperar proyectores audiovisuales y videocasetes.

"El objetivo es recuperar el archivo que hay detrás de ellas", indicó la organizadora.

En la tercera edición querían tener una área de zapatería. "El mismo día llegó un reparador que tenía una familia con tradición en el rubro y tenía talento para otros oficios como electrónica y carpintería. Va a ser un multi-reparador en las próximas ediciones", contó.

Una vez que llega a las mesas, el objeto averiado es registrado. Y "hacen cola" por orden de llegada. "Se arreglan desde medias o un dobladillo, hasta una muñeca, una computadora, una cafetera, un triciclo o un equipo de audio", indicó. En general, los arreglan todos, pero puede pasar que estén muy rotos y sean muy difícil de solucionar. Por eso, priorizan arreglar una mayor cantidad de piezas que enfrentarse a un desafío más arduo.

Las jornadas buscan generar un ambiente de trabajo "descontracturado" y de "solidaridad". En la última edición, una mujer fue con dos objetos rotos. "Invitó a todos con chocolate caliente. Fue un gesto lindo", comentó Ariceta.

Una idea para combatir la "cultura del descarte".

La iniciativa original del Club de Reparadores tuvo lugar en Argentina en 2015 y en el primer año sus impulsoras, Melina Scioli y Marina Pla, concretaron 21 eventos itinerantes en diferentes ciudades, llegando a reparar más de 1.000 objetos rotos.

En un país que genera anualmente unas 14,6 millones de toneladas de residuos, la filosofía del Club de Reparadores es sencilla: todo tiene arreglo.

Reivindican la reparación como alternativa al modelo de "consumo y descarte" que predomina actualmente.

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