Dijo que realidad de los refugios expulsa a quienes van

Arismendi apuntó contra ley de faltas: "sirve para bañarse"

La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, apuntó contra la Ley de Faltas en el marco de su comparecencia ante la Comisión de Población, Desarrollo e Inclusión del Senado.

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Ministra fue convocada por senadora Verónica Alonso. Foto: Gerardo Pérez.

"¿La sociedad uruguaya quiere que (las personas en situación de calle) se inserten en una vida cotidiana más o menos digna y que accedan a derechos, o lo que quiere es no verlos? A veces tengo la sensación de que lo que la sociedad quiere es no verlos; quiere que no estén en la esquina ni duerman en el umbral de su casa. Quiere que accedan a un refugio en otro barrio, pero no en la cuadra de su casa. En definitiva, todo esto tiene que ver con el hecho de si aceptamos o no que el estado mental de algunas personas las lleva a estar en esas condiciones. Digo esto porque quiero abrir una discusión sobre la ley de faltas", precisó la ministra.

Y dio cuenta de una "broma de humor negro" que suele hacerse en el Mides y "que tiene que ver con un chico joven que terminó su ciclo y salió del INAU. Estuvo preso una cantidad de veces y, cuando se descompensa, la Policía ya no viene porque dice: Si es Fulanito, ya lo conocemos. Cuando uno se cruza con él —a mí me ha sucedido— y le dice: Fulanito, ¿por qué no vas a bañarte al refugio?, él contesta: No, yo me baño en ley de faltas".

La ministra señaló que "es tremendo lo que contesta" el joven. "Hoy está internado en el Hospital Vilardebó, con contención y medicación. El día que se escape volverá a estar en esa misma situación y se irá a bañar a la ley de faltas. La ley de faltas sirve para ir a bañarse", añadió.

Según la ministra, que fue citada a raíz de un informe oficial que advierte sobre una gran cantidad de niños que padecen hambre, no está de acuerdo con la ley de faltas. Días atrás, Arismendi había señalado que es necesario "estudiar el impacto que ha tenido la ley y su uso, porque no es tan simple" de implementar. Esta establece que quien "ocupare espacios públicos acampando o pernoctando en forma permanente en ellos, será castigado con pena de 7 a 30 días de prestación de trabajo comunitario, si habiendo sido intimado dos veces de que desista de su actitud, por parte de la autoridad municipal o policial, persiste en la misma".

La Policía, según asegura el Ministerio del Interior, suele patrullar en la noche las zonas céntricas a bordo de dos furgones controlando que se cumpla la ley. Desde aprobada esta, en septiembre de 2013, realizaron unas 6.500 intervenciones. Pero luego que son detenidos, son llevados a una comisaría, a un juzgado o, casi siempre, a un refugio del Mides, del cual suelen irse a la mañana siguiente. No hay manera de retenerlos.

Arismendi advirtió que la realidad de los refugios es muchas veces la que expulsa a las personas, que prefieren dormir en la calle a estar allí. Dijo que en estos están "todos amontonados y con niños peleando entre sí. Para una mujer que vivió desde niña en la violencia, que fue violada y tiene hijos de su padre, que se encuentra en situación de calle y está en un refugio, el proceso de autonomía y reinserción es muy complejo. Nosotros pensamos que para que algunas personas tengan realmente acceso a Derecho, el Estado debería acompañarlas hasta el último día de su vida. También encontramos los casos de niñas y niños que, si se hace lo que se debe hacer, quizás puedan tener una perspectiva diferente".

El informe por el que Arismendi fue convocada a la comisión señala que el 4,3% de los niños de entre 0 y 3 años de Montevideo vive en hogares que son víctima de inseguridad alimenticia severa, lo cual equivale a 7.926 menores con hambre.

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