El viejo edificio tiene humedad y sufre inundaciones

El archivo electoral bajo "alta carga de fuego"

Dos millones y medio de credenciales de todo el país están ubicadas al lado de una caldera —que funciona en base a fuel oil— y sirve para calefaccionar el viejo edificio de la Corte Electoral. La gran cantidad de papel —que se conoce como "alta carga de fuego"— viene siendo denunciada por la Corte Electoral de forma reiterada en sus mensajes presupuestales, donde se reclaman fondos para solucionar esta situación.

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"Hay preocupación porque el riesgo de que se humedezcan documentos", dijo Silveira. Foto: A.Colmegna.

"Hay demasiado material combustible junto y si bien están separados por una pared, digamos que yo no dormiría tranquilo ahí", reconoció a El País el ministro de la Corte, Gustavo Silveira.

A esta situación, que data de muchos años, se suma otra preocupación: la falta de habilitación de Bomberos.

La arquitecta de la Corte, Fabiana Juambeltz, señaló a El País que en este momento el organismo carece de la habilitación de Bomberos, debido a que el año pasado se incluyeron nuevas exigencias que todavía no se cumplieron. Por ejemplo, la instalación de rociadores de agua en el área de archivos, ya que de colocarse podría dañar las credenciales.

Si bien "no hay un riesgo inminente de incendio por la instalación eléctrica", Juambeltz explicó que hay dificultades para cumplir con las nuevas exigencias, que entre otras cosas solicitan una salida de emergencia; algo que el edificio no está en condiciones de cumplir. En este momento, la Corte realiza un llamado para que una empresa elabore un anteproyecto que permita cumplir con la normativa vigente.

Con más de 100 años, el edificio de la Corte sufre también de otras patologías vinculadas a lo sanitario. Las filtraciones de agua provenientes de un edificio lindero ocupado por intrusos motivó la instalación de una "bomba de achique" en el subsuelo, donde funciona el Registro Nacional de Expedientes y se guardan todas las credenciales del país.

"Lo que hicimos fue una pared de contención, que funciona con una bomba de achique y una piscina que extrae el líquido de ahí y lo lleva hasta la red sanitaria. El problema es cuando la bomba se rompe. Ha pasado y es una enorme preocupación, porque tenemos el riesgo de humedecer todos los documentos", explicó Silveira.

Este no es el único problema que tiene el Registro Nacional de Expedientes. Cuando el sótano del edificio lindero se inunda, el subsuelo de la Corte se llena de agua. Por este mismo motivo, hay filtraciones en las paredes. Cuando se registran lluvias se inunda toda el área y el agua queda a unos pocos centímetros de las credenciales, explicó a El País Horacio Rodríguez, jefe del Registro Nacional de Expedientes.

La otra jefa de esa oficina, Marisa Bordazar, contó que en la última inundación, que se registró el año pasado, los funcionarios tuvieron que tapar los archivos con nylon negro y abandonar el lugar debido al riesgo que suponía el agua en contacto con los artefactos eléctricos.

"Catarata".

"¿Vinieron a ver la catarata?", preguntó una funcionaria durante una recorrida que hizo El País. En el primer piso del edificio —donde funciona el área de Cancelaciones, el único registro de las credenciales de personas fallecidas—, se podía ver correr el agua que salía de uno de los caños y los archivos estaban protegidos por nylon negro. La filtración provenía de un baño, señaló la arquitecta.

Debido a la humedad que existe en el lugar, todos los archivos serán trasladados a un local alquilado por la Corte en la calle Treinta y Tres.

Juambeltz advirtió que se debe cambiar toda la cañería para solucionar los problemas sanitarios y Silveira opinó que lo ideal sería que la Corte se mudara.

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