López Mena y su exabogado declararon cuatro horas en ambiente tenso

En las antípodas por caso Pluna

Es una situación incómoda. Yo no tendría que estar acá (…) Yo soy la única víctima de todo esto", aseguró el dueño de Buquebus y BQB, Juan Carlos López Mena en la primera audiencia del juicio civil en el que su exabogado, Daniel Rocca, le reclama US$ 2 millones por el asesoramiento que le prestó una vez fracasada la subasta de los aviones de Pluna y a partir de que el gobierno empezó a presionarlo para que se hiciera cargo del aval de US$ 13,6 millones.

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López Mena junto con su abogado Pereira Schurmann y Roca. Foto: A.Colmegna.

Rocca y López Mena se volvieron a ver las caras ayer en la audiencia que se prolongó por cuatro horas y media. No hubo grandes revelaciones pero los testimonios del demandado y demandante sirvieron para corroborar detalles de la compleja trama que acompañó la fallida venta de los aviones y que tiene como protagonista al polémico empresario naviero.

El abogado y su exempleador no se saludaron ni a la entrada ni a la salida. Rocca tampoco miró a la cara a su exempleador en ningún momento, e insistió en que no solo lo asesoró a él, sino que "por su cuenta y orden" también a la empresa española Cosmo, que se presentó a comprar los aviones; al representante de esa aerolínea, Hernán Calvo; y a la aseguradora Boston que dio la garantía.

En la audiencia el abogado ratificó que cortó el vínculo con quien fuera su empleador por más de 20 años, el 23 de mayo de 2014, "indignado" al enterarse de que todo había sido armado por López Mena con el gobierno porque así se lo confirmó el abogado de López Mena en Argentina, Horacio Martire. Luego eso fue confirmado por la correspondencia entre Calvo y el dueño de Cosmo, Antonio Álvarez, en los mails publicados por El País.

"Fue una devastación a nivel personal y familiar", concluyó Rocca, "después de las especialísimas circunstancias en las que abogué" por el empresario frente a un gobierno que lo acusaba de ser el culpable y le exigía se hiciera cargo del aval.

López Mena en cambio, lo negó. Dijo que "nunca le pidió" a Rocca que asesorara a Boston, a Cosmo o a Calvo. Insistió con la versión de que el gobierno le pidió ayuda y él la dio.

Sobre el asesoramiento de Rocca a Boston, respondió: "Sé que iba a Buenos Aires, tenía reuniones pero yo no se lo encomendaba… Él era difícil de manejar, tenía mucha iniciativa propia, abarcaba cosas por su cuenta", dijo. Aunque más adelante matizó sus dichos: "Si yo le encomendé algo o él me sugirió fue para defender mis intereses. Todo lo que tengo está a nombre de la empresa".

"A mis 73 años, con 53 años de empresario me preguntan ¿Juan Carlos qué te pasa?", lamentó. "Lo que pasó a mí no me preocupó pero sí a los bancos que retiran el apoyo financiero a los proyectos", dijo.

Antes de interrogar a los testigos, la jueza intentó una conciliación que fracasó y desestimó la citación de la lista de testigos propuesta por Rocca encabezada por el presidente José Mujica y otros trece integrantes del Poder Ejecutivo y representantes de la oposición. Determinó que solo declaren tres allegados al abogado para que acrediten el "daño moral" que el letrado dice haber sufrido.

En cambio, sí aceptó la prueba de los mails aportados por el abogado. Con esos mails, a los que accedió El País y de los que informó el sábado 21, el abogado pretende probar que todo formó parte de un entramado detrás del cual estuvo López Mena y él se vino a enterar casi dos años después (ver recuadro).

Cuando lo interrogó sobre si no sospechó al ver a Calvo el día del remate, Rocca quedó desconcertado. Luego dijo que sí. "A Calvo lo vi en una foto que no coincidía con su nombre".

"Calvo se desempeñó en los 90 en Los Cipreses y era amigo del hijo de López Mena" pero me había negado tuviera algo que ver y le creí", declaró. Relató que tres o cuatro días después del remate lo vio en las oficinas de Buquebus y hablaron de que algún avión se quedara en Uruguay.

Como prueba de que asesoró a Cosmo dijo que se reunió con un experto en Derecho Internacional Privado para estimar la chance de que Cosmo le hiciera un juicio al Estado. Pero como el negocio no se había concretado, ese experto Paul Arrighi, le sugirió no ir por ese camino. En el expediente figura un mail que revela que esa idea del juicio de Cosmo al Estado la lanzó el hijo de López Mena.

US$ 1 millón.

Con respecto a Boston, la jueza le pidió a Rocca que aclarara qué asesoramiento prestó y dijo que les proporcionó "el texto de respuesta a dar" al BROU cuando le reclamó por el incumplimiento de Cosmo.

Rocca reveló que "de común acuerdo con López Mena y a su costo", él le pidió una consulta al constitucionalista Gonzalo Aguirre para Boston en la que opinaba que la ley 18.931, del fideicomiso de Pluna, era inconstitucional. Esa consulta está agregada en el expediente y fue entregada por Boston al BROU.

En ese momento, Rocca reveló en la audiencia que había acordado con López Mena "lamentablemente de palabra" y no por escrito, que si la Suprema Corte declaraba la inconstitucionalidad de esa norma cobraría US$ 1 millón.

"Fin al circo mediático".

El abogado de López Mena, Pereira Schurmann, consideró relevante que la jueza rechazara a los testigos del Poder Ejecutivo que había pedido Rocca. "Se terminó el circo mediático", dijo el profesional El País y agregó que ahora el juicio se circunscribirá "a lo importante que es determinar si lo que Rocca hizo estaba comprendido dentro de los honorarios que se le pagaban". En la audiencia se dijo que cobraba dos partidas mensuales de $ 156.616 y $ 29.428 y luego otras dos partidas anuales de $ 156.616.

La defensa de López Mena alegó que Rocca violó el secreto profesional, con el objetivo de perjudicarlo. Y por ese motivo apeló la decisión de la jueza de aceptar los mails. En audiencia Pereira Schurmann dijo que debieron ir acompañados de un informe técnico que validara su verosimilitud.

El abogado de Rocca, Héctor Di Giacomo, respondió que son comunicaciones "entre partes y personas asesoradas por Rocca de modo que (...) resulta indispensable su valoración probatoria".

Añadió que el Código de Ética del Colegio de Abogados justifica el apartamento del secreto "cuando sea indispensable para su propia defensa y cuando su cliente le comunica la intención de cometer delito".

Pereira Schurmann insistió en que "López Mena tiene vocación de colaborar en la solución de problemas, como ha quedado demostrado durante toda la trayectoria, con todos los gobiernos".

Las revelaciones de los mails que la jueza civil aceptó como prueba

Los mails que la defensa de López Mena intentó dejar afuera del juicio, pero la Justicia aceptó, a los que El País accedió, revelan diferencias entre el exministro de Economía, Fernando Lorenzo, y el equipo de asesores del presidente Mujica que quisieron dejarlo afuera de las tratativas y confirman además las presiones del gobierno al empresario para que se hiciera cargo del pago del aval. "Me cuenta en confianza que FL (en alusión al entonces ministro de Economía, Fernando Lorenzo) los tiene a todos podridos y fue él quien modificó el comunicado de forma tal que quedáramos obligados al pago de los aviones y luego recién sentarse a negociar por rutas", escribió el abogado Daniel Rocca a López Mena el 12 de octubre de 2012. También revelan que a pedido del empresario Rocca asesoró a la aseguradora Boston, a Cosmo y a Hernán Calvo. Demuestran que en todo momento el gobierno negoció con López Mena el destino de las aeronaves y que había un acuerdo previo de que BQB se quedara con las rutas de Pluna. "Cuándo tendremos la carpetita respaldando legalmente que las rutas son nuestras", le preguntó el hijo de López Mena a Rocca el 29 de octubre de 2012.

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