La Base cuenta, por primera, vez con independencia energética

30 años celestes en la Antártida

En estos días de verano, en la Antártida hay luz solar durante toda la jornada, con una penumbra que solo perdura entre las 23:00 y las 3:00 de la madrugada. En la base uruguaya se maneja el mismo huso horario de nuestro país. "En diciembre tuvimos las veinticuatro horas luz de sol. Se emplea la misma hora porque no afecta mucho. En los meses de invierno hay oscuridad todo el día", dijo a El País el Mayor Alejandro Capeluto, jefe de la Base de Uruguay.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Solo los domingos pueden sacarse el frío con una dosis de alcohol.

Nuestro país adhirió al Tratado Antártico en 1979, pero en 1985 fue aceptado como miembro pleno y consultivo, adquiriendo voz y voto en el Plenario internacional.

—¿Cuál es el nivel de las comunicaciones en la actualidad? Esta entrevista, a través de un teléfono fijo, parece local.

—Se escucha como si estuviéramos en Montevideo, sí. También tenemos línea de celular muy buena, y cable desde hace unos días, porque antes había televisión satelital, pero no agarrábamos canales uruguayos. La semana pasada, en el último vuelo científico vino un técnico de Tenfield y accedimos a la señal de VTV que nos permite ver fútbol. La velocidad de internet nuestra es la mejor de la isla, incluyendo la base chilena o la de China. Por teléfono de línea o celular ellos pueden hablar pero les sale carísimo. En el comedor tenemos mesa de ping pong y pool. En treinta años el confort se ha desarrollado.

—¿Se da como en las concentraciones de fútbol, que la gente más joven está ensimismada con los juegos electrónicos, o se privilegia el contacto humano, esos juegos de mesa, las charlas, el mate?

—Tenemos un Wii pero nunca lo prendimos. Preferimos sentarnos a tomar mate o jugar un pool o al ping pong, y no al Wii, el Play Station o los juegos de computadora. No se da ese tipo de aislamiento.

—¿Continúan los campeonatos de fútbol entre las bases de los distintos países apostados?

—En los inviernos se hacen unos juegos entre todas las estaciones, que incluyen el fútbol.

—¿A cuánto llega la temperatura ahora, a 5°?

—No, entre -2° y 2° son las temperaturas normales en esta época. Ya 5° sería en un día radiante, que hemos tenido uno o dos desde que estamos acá.

—¿Pueden usar barba todos? Ayuda contra el frío, ¿no?

—Dentro de las reglamentaciones de la Armada Nacional está previsto que se use cuando se está en misiones o embarcado. Los que somos del Ejército o de la Fuerza Aérea no podemos dejarnos la barba. Los reglamentos siguen rigiendo acá. Es un ambiente muy seco, no hay frío húmedo. Con 5° andamos en camisa de manga corta, pero no es lo habitual.

—¿Hay alguna fuerza de las tres que predomine en la base?

—Yo soy del Ejército; el jefe de base siempre es del Ejército, por tradición histórica, porque el primero que construyó la base lo era. Pero los cargos se reparten. La convivencia es armónica y enriquecedora; se respetan las especialidades.

—¿Cuántos son en la base, de qué edades? ¿Hay mujeres?

—Hay gente desde 26 años hasta los 47. Somos quince, los diez de la dotación más cinco que hacen trabajos especiales, como una ampliación en el comedor. Lo normal es que habitemos diez, durante todo el año, administrando y haciendo el mantenimiento. Cuando viene algún vuelo con personal científico, como el que se fue la semana pasada, llegamos a ser setenta personas. En este momento, entre los quince que estamos hay dos mujeres como parte de la dotación, la cocinera (que es peluquera, por casualidad) y una doctora. Y además una ingeniera de UTE, porque el proyecto de ampliación del comedor incluye un sistema de refrigeración que nos va a mejorar la eficiencia energética.

—¿Cambia mucho la alimentación del verano al invierno?

—Para vivir acá se necesitan más calorías de las habituales; los platos tienen que estar bien servidos y tomar mucha agua. Porque la Antártida, a pesar de ser la reserva más grande de agua dulce del planeta, también es un desierto. El ambiente es muy seco. Al estar muy abrigados además, se transpira. En verano hay un vuelo todos los meses que trae personal científico y logística, tenemos una dieta con mayor cantidad de frutas y verduras. En invierno, cuando no hay vuelos regulares, debemos usar lo que tenemos en el depósito frigorífico. Los alimentos frescos escasean un poco en la dieta, pero nada que no se pueda paliar con los enlatados o congelados. La logística pesada la trae el buque ROU Vanguardia, que se fue el domingo. No se come tanta carne como en otra época pero hay dos o tres platos a la semana.

—¿Se pasa estrés? ¿Cambia el ánimo en invierno?

—La falta de luz en invierno tiene efectos fisiológicos, y debemos estar un año. Pero el alejamiento es el primer impacto, más que el clima. El estrés se puede dar por cualquier cosa, si uno tiene poca comunicación con la familia, por ejemplo.

—¿No hay mascotas?

—No se puede introducir especies ajenas a la fauna autóctona. Está prohibido en el Protocolo de Madrid que regula toda nuestra actividad. Tampoco se puede influir sobre la vida salvaje, no podemos ni tener un par de pingüinos en la base o darles de comer. Somos uno de los pocos países que tiene una base permanente y tiene que ser ejemplo en cuanto al cuidado del medio ambiente. Se desarrolla una conciencia bastante importante. Hasta en los que todavía fuman.

—A fumar afuera…

—Sí, con 2° bajo cero... Antártida, Base uruguaya en la Antártida, Fuerza Aérea, Ejército, Armada Nacional, China.

Primera descarga de combustible en la Base

n El presidente del Instituto Antártico Uruguayo, Claudio Romano, recordó la pasada semana en la web de Presidencia que de los 52 países que integran el Tratado Antártico, "solo 29 tienen el estatus de consultivo, lo que ubica a Uruguay en un contexto de privilegio a nivel mundial". Romano explicó que, este año, por primera vez, la maniobra de descarga de combustible se realizó en la propia Base, procedimiento que hasta ahora se hacía con tanques cedidos por la Base de Rusia.

"A partir de ahora la descarga se realiza en seis tanques con válvulas de seguridad, lo que evita posibles derrames de petróleo", agregó. El combustible utilizado es producido totalmente por la refinería de Ancap.

"Fueron cinco años de arduo trabajo, y de muchas administraciones, lo que posibilitó esta construcción y en las condiciones que el Tratado Antártico establece para la maniobra", concluyó.

El 60 % del presupuesto del Instituto Antártico Uruguayo se reserva para la compra de combustible. Cada año los generadores de energía consumen 200.000 litros de gas oil. Otros 150.000 litros consume el barco "ROU 26 Vanguardia", que una vez por año llega a la Isla Rey Jorge. Y 60.000 cada viaje del Hércules.

Una labor estresante que terminó con éxito

El jefe de la Base de Uruguay en la Antártida, el Mayor Alejandro Capeluto, expresó a El País que hace años se venía trabajando junto con ingenieros de Ancap para poder instalar un sistema de tanques de combustible nuevo, que se ajuste a los requerimientos estrictos en cuanto al cuidado del medio ambiente.

"Este año, por primera vez, llegó el Vanguardia, que nos trajo el combustible desde Uruguay. A través de un sistema de mangueras flotantes de alta presión, que se compró especialmente, se conectaron los tanques del buque con los de la base. Ahora tenemos independencia energética en la Antártida por primera vez. El combustible que se trae dura para todo el año. La semana pasada, al hacer la descarga se sufrió el estrés. Hubiese sido un antecedente nefasto para Uruguay provocar un derrame de combustible. Hubo que tomar muchas medidas de seguridad, trabajando con personal en el agua, en condiciones extremas. Y también se descargó toda la comida para el año".

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