TUPAMAROS

Amodio: "Fernández Huidobro fue el gestor de un intento de golpe bueno"

El exguerrillero dijo que el fallecido ministro de Defensa se encuentra, junto con Rosencof, Manera y Marenales, entre los mayores "traidores" del MLN.

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Héctor Amodio Pérez en conferencia de prensa. Foto: Fernando Ponzetto.

El extupamaro Héctor Amodio Pérez dijo esta mañana que el fallecido Eleuterio Fernández Huidobro estaba a la cabeza de una organización de dirigentes presos para "tirar abajo las instituciones".

En declaraciones al programa Desayunos informales de Teledoce, el exguerrillero indicó afirmó que "son muchos" los traidores del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), entre los que se encuentran el exministro de Defensa Huidobro, Mauricio Rosencof, Jorge Manera y Julio Marenales. "Elegir (al mayor traidor) es muy difícil", opinó, y acusó a los dirigentes de entrar "en una serie de negociaciones con las Fuerzas Armadas que terminan con la detención de Raúl Sendic".

"Lo han publicado ellos, está en los libros. Si ustedes leen las historias de Fernández Huidobro, ahí surge claramente el intento de tupamarización del Ejército, el trabajo en las comisiones por los ilícitos", afirmó.

Amodio Pérez continuó y afirmó que "Fernández Huidobro fue, junto con el coronel (Ramón) Trabal, el gestor de un intento de golpe bueno. Los que trabajaban para tirar abajo las instituciones fueron los dirigentes presos del MLN, con Fernandez Huidobro a la cabeza, no yo".

El exguerrillero afirmó ser "el único" que admitió haber colaborado con las FF.AA. "Ordené al entonces teniente Armando Méndez una documentación que ellos creían que era de vital importancia, que tenía que ver nada más ni nada menos que con evitar que las FF.AA. se mataran entre ellas". Reconoció además que lo hizo a cambio "de un salvoconducto".

El caso de Marenales.

En reiteradas ocasiones, el extupamaro y actual dirigente del MPP Julio Marenales acusó a Amodio de haberlo señalado ante efectivos militares. Según su excompañero esto no ocurrió así.

"En julio de 1972, mi madre estaba convaleciente de una enfermedad coronaria y el capitán (Luis) Aguirregaray me llevaba a ver a mi madre. Esto que parece una cosa extraordinaria no lo fue. Una cosa que no se dice es que si bien los militares en algunos puntos actuaron con extrema dureza, en otros dejaron ciertos rasgos de humanidad. El capitán me había dicho 'yo veo a (Henry) Engler todos los días por Larrañaga y 8 de octubre'. Cuando me lleva a la casa de mi madre, doblamos por 8 de octubre y agarramos Larrañaga, me dice 'ahí viene'. Cuando levanto la cabeza veo que no es Engler, que es Marenales, y este hombre hace parar la camioneta, se baja y se dirige al que él cree que es Engler. Yo le dije 'no es Engler, es Marenales, lo va a matar', porque yo veo el gesto de Marenales. Marenales ve venir un militar con una metralleta al hombro, dice 'esta es para mí' y hace lo que hizo: sacó la granada y la tiró. Pero yo no señalé a Marenales", afirmó.

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