Asegura que existe “un montaje político” en su contra

Amodio hace bolsos de cuero y escribe otro libro

A dos meses de haber sido procesado con prisión domiciliaria, Héctor Amodio Pérez, el extupamaro que volvió a Uruguay luego de 40 años con la intención de contar su verdad sobre su paso por la guerrilla y el alcance del acuerdo que alcanzó con los militares, por el que fue acusado de traidor, mata las horas con la escritura y la confección de bolsos.

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Amodio pasa tiempo trabajando para la familia y escribiendo un libro que presentará en breve.

—¿Cómo se siente?

—Muy bien, bien de salud y bien de ánimo. Sin ningún problema.

—¿Cómo afronta estar recluido en una casa?

—Hay momentos en que se hace difícil, pero peor es estar en la cárcel. (Piensa unos segundos y prosigue) Lo que hago para estar ocupado es trabajar. Estoy trabajando, hago manualidades; se trata de unos bolsos de cuero muy prácticos y novedosos. Los hago fundamentalmente para consumo familiar y con eso dejo contenta a parte de la familia, al menos al que le toca —asume con picardía mientras se ríe.

Amodio Pérez vive en la casa de su hermana, en el Cerrito de la Victoria, desde que la jueza Julia Staricco le concedió la prisión domiciliaria. Antes, había pasado 22 días recluido en Cárcel Central. Tiene una rutina marcada, que cada tanto trata de ir cambiando para no aburrirse: "Me levanto a las 7 de la mañana, desayuno. Estoy volviendo a la costumbre del mate de a poco, porque fueron muchos años los que estuve en el exterior sin tomar mate", explica. Luego, a media mañana se dedica a leer "la prensa uruguaya en primer lugar, y la española a continuación. Yo estoy al tanto de todo lo que se publica, no sé si es lo que está pasando, pero de lo que se publica, estoy al tanto".

Después, usa parte de su tiempo en el trabajo de los bolsos, que él mismo cose y confecciona para luego regalar. "Trato de trabajar un poco a la mañana, hasta el mediodía que almuerzo, mi hermana es la que se encarga de cocinar aquí. Ya a la tarde me meto de lleno en el libro. Básicamente es eso lo que hago todos los días, estoy en paz", afirma.

—¿De qué se trata ese libro?

—Va desde la conferencia de prensa del Hotel Sheraton, donde presenté el primer libro, hasta mi momento actual. O sea, todo lo que pasó desde el día 8 de agosto en adelante. El procesamiento, los careos, trata de todo. Me estoy centrando específicamente en lo que es el montaje político que tiene la comunicación en el procesamiento. "Hubo un montaje por parte de diferentes actores de la sociedad para perjudicarme", dice con énfasis.

Al ser consultado sobre este supuesto "montaje", Amodio constesta: "Yo pienso que mi procesamiento es un montaje político, que se ha manifestado a través de una parte del sector judicial y otra parte en la prensa, lo que hizo que se culminara en un procesamiento ridículo, absurdo. No lo digo yo, lo dicen destacados juristas. Ellos contribuyeron a que yo esté como estoy hoy. De lo contrario, todo esto al día siguiente de la conferencia de prensa se habría acabado, ya ni siquiera se hablaría de mí, pero me han obligado a permanecer aquí, y hay que atenerse a las consecuencias", dice enojado. —¿Está arrepentido de haber vuelto a Uruguay? (Piensa, se toma unos segundos y pregunta riéndose) "¿Puedo pasar?", inmediatamente después contesta con poca seguridad: "Totalmente no —titubea— pero en determinados aspectos sí, porque veo que no se quiere conocer la verdad a fondo. Yo estuve tan lejos de este país que durante mucho tiempo se fomentaron cosas que no fueron así, aprovechando que yo no estaba, que no me podía defender, se tejieron cosas que les sirvieron a todos. De la clase política desde luego que a todos, (José) Mujica, (Eleuterio) Fernández Huidobro, esos son los grandes beneficiados de la historia que ellos construyeron de manera oficial".

Luego remató la respuesta, "a ver… para contestar su pregunta, no es arrepentimiento lo que siento, quizás tuve una falsa ilusión de que alcanzaba con decir la otra parte de la historia para que fuera entendible todo lo que ocurrió durante esos años, pero no he podido fomentar esa discusión que yo quise dar con mi retorno y con mi versión de los hechos".

—¿Usted en algún momento asumió el riesgo que le podía implicar el volver a Uruguay?

—No, nunca lo tuve en cuenta. La gente no fue consciente de que había una trampa jurídica que estaba votada en el año 2006. Había lo que yo llamo una trampa jurídica. No se puede hacer retroactiva una ley del año 2006 con efecto al año 1972.

Amodio fue procesado por reiterados delitos de privación de libertad, ocurridos en los años previos al golpe de Estado.

La visita que más esperó: su familia.

Cuando Amodio Pérez fue detenido por la Policía en el mismo Hotel Sheraton, minutos después de haber estado en la presentación del libro "Palabra de Amodio; la otra historia de los tupamaros", su esposa lo acompañaba incondicionalmente. Luego de haber sido procesado con prisión, Amodio quedó prácticamente solo en Uruguay porque su esposa partió nuevamente para España, con la esperanza de conseguir ayuda política desde el país europeo, algo que no prosperó. "La extraño más que nunca", dijo Amodio a El País.

Amodio señaló que el contacto que mantiene con sus hijos y con su esposa, todos en el exterior, es a través de Internet. Para su sorpresa, días antes de haber sido entrevistado, según contó, su esposa le avisó que en diciembre viajaría a verlo. No así sus hijos, a los cuales Amodio prefirió dejarlos por fuera: "Ellos toman esto como lo que es, algo complicado. Son conscientes de cuál es la situación, de que yo he vivido 40 años de mi vida esperando este momento y lo han tenido que aceptar. Es un tema en el que ellos siempre han preferido quedarse aparte".

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