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Amado y Batlle culpan a Bordaberry por la crisis del Partido Colorado

El diputado colorado, Fernando Amado, escribió una carta abierta a los dirigentes de su colectividad donde dice que Bordaberry hizo un "ejercicio errático" de su liderazgo y culpó al "revanchismo" de Sanguinetti y Batlle. Para Batlle, el problema es "una crisis de conducción".

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Fernando Amado

El expresidente, Jorge Batlle, sostuvo que la crisis del Partido Colorado no se inició "en esta elección departamental sino que es una crisis de conducción" y aseguró que "si hubiera Concertación en todo el país, hubiera sido mayoría en casi todos los departamentos".

"La crisis está en otro lugar del Partido Colorado, no está en esta elección departamental. Para mi la crisis del Partido Colorado es una crisis de conducción porque si fuera así no tendría ninguna explicación que obtenga el 20% en la elección nacional en Rivera y ahora tenga por encima del 50%", sostuvo Batlle en declaraciones a Radio Montecarlo. 

Batlle opinó que más allá de la decisión de Pedro Bordaberry, de alejarse del liderazgo, el futuro del Partido Colorado está "en nuevos valores en todo el país que serán los próximos dirigentes".

Respecto a Montevideo, el expresidente dijo que muchos de "los colorados de Montevideo, dirigentes y no" votaron por Novick "porque lo sentían una persona muy vinculada" a esa colectividad. 

A su juicio, los candidatos de los partidos tradicionales Álvaro Garcé (Partido Nacional) y Ricardo Rachetti (Partido Colorado), perdieron votos "con un hombre que no era resistido por ningún partido", aunque con el correr de la campaña y las críticas recibidas "se terminó enfrentando al Frente Amplio".

"(Novick) llegó para quedarse. ¡Cómo no va a ser así si la Concertación es el camino para todo el país!".

Y añadió: "Si se hubieran hecho concertaciones en todos los departamentos, seguro hubiera sido en mayoría en casi todos".

El diputado colorado, Fernando Amado, dijo que con los resultados de las elecciones departamentales "una larga agonía llega a su fin" en la que el Partido Colorado "tocó fondo", un destino que no pudo evitar el "fugaz intento de renovación" de Pedro Bordaberry que "no logró sobreponerse a las fuertes y extemporáneas batallas de los expresidentes". "Estamos en el abismo, no hay espacio para medias tintas", escribió Amado. 

"Perdimos la aprobación de las grandes mayorías populares por hacer, paulatinamente, un ejercicio del poder ligado más al otorgamiento de prebendas y cargos que a contemplar las necesidades de la gente. Abrazados a los poderosos olvidamos a los que solamente tienen en sus manos el voto y, naturalmente, no nos votaron más", sostuvo el legislador en una carta publicada por La Diaria. 

Añadió que parte de la responsabilidad de que ahora el Partido Colorado esté "en el fondo del abismo" es de un "espíritu revanchista ejercido con soberbia y despecho" cuyo "papel estelar han desempeñado con particular empeño nuestros líderes históricos, Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle".

"En el escenario anterior surgió un fugaz intento de renovación: Pedro Bordaberry, que no logró sobreponerse a las fuertes y extemporáneas influencias de los ex presidentes empeñados en sus imaginarias batallas. Tampoco el ejercicio errático de su emergente liderazgo lo ayudó mucho y éste terminó enredado, auspiciando la idea de la Concertación, pero sin fuerzas para materializarla adecuadamente. En ese desvarío ocurrió la caída de Ney Castillo y se ambientó la candidatura de Edgardo Novick, lo que él mismo califica ahora como una muy mala solución", opinó Amado.

El legislador siguió criticando duramente a la Concertación, calificándola como un "fracaso total" y "es el último eslabón de esa larga cadena de intentos fallidos", algo que ya había hecho al momento de su creación. 

A continuación la carta completa publicada por Amado en La Diaria: 

Debemos recordar el 10 de mayo de 2015 como una fecha importante en la historia de nuestro Partido Colorado. Una larga agonía que llega a su fin. Termina la penitencia que la sociedad nos ha impuesto. Tocamos fondo, y yo diría: ¡¡por fin!!

Perdimos la aprobación de las grandes mayorías populares por hacer, paulatinamente, un ejercicio del poder ligado más al otorgamiento de prebendas y cargos que a contemplar las necesidades de la gente. Abrazados a los poderosos olvidamos a los que solamente tienen en sus manos el voto y, naturalmente, no nos votaron más.

Ya en el llano, nos ganó un espíritu de revancha ejercido con soberbia y despecho aplicado a demonizar al Frente Amplio, con la pretensión de convertirlo en el enemigo. El Partido Colorado ha estado ganado por el espíritu revanchista, cuyo papel estelar han desempeñado con particular empeño nuestros líderes históricos, Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle.

No supieron procesar el desplazamiento paulatino de que fueron objeto y se empecinaron en su incapacidad de reconocer un nuevo tiempo. Parece mentira ver como nuestros ex presidentes siguen describiendo un mundo de Guerra Fría tratando de descubrir los escondites marxistas. Mientras Raúl Castro y Barack Obama se dan la mano frente al mundo entero, Sanguinetti y Batlle siguen acusando al Frente Amplio de comunistas, dictadores, totalitarios e intolerantes. Quieren la revancha contra algo que ya no existe.

No terminan de entender por fin que quienes nos desplazaron del poder no son los viejos tanques rusos, ni los barbudos de Sierra Maestra, ni los bolcheviques comunistas dispuestos a arrebatarnos “los medios de producción”. Nos desplazó una organización política profesional que fue construyendo su legitimidad sobre el enorme desgaste del Partido Colorado en el poder. Lograron ser una alternativa a tanto cansancio.

En el escenario anterior surgió un fugaz intento de renovación: Pedro Bordaberry, que no logró sobreponerse a las fuertes y extemporáneas influencias de los ex presidentes empeñados en sus imaginarias batallas. Tampoco el ejercicio errático de su emergente liderazgo lo ayudó mucho y éste terminó enredado, auspiciando la idea de la concertación, pero sin fuerzas para materializarla adecuadamente. En ese desvarío ocurrió la caída de Ney Castillo y se ambientó la candidatura de Edgardo Novick, lo que él mismo califica ahora como una muy mala solución.

La Concertación es el último eslabón de esa larga cadena de intentos fallidos. Un fracaso total que intentó ver de nuevo el escenario en términos de revancha. Ya lo advertimos en su momento y bastante sufrimos por eso. Decíamos, y hoy lo comprobamos, que ese ensayo sería el amargo final de las familias ideológicas, cuyas consecuencias serían de enorme gravedad. Hoy, lamentablemente, lo estamos constatando y pagando un precio muy caro para nuestra querida colectividad.

Por eso hoy, en esta hora tan difícil decimos con toda claridad y firmeza que se terminó la hora de la revancha. Esa bandera nos condujo hasta aquí. Y desde aquí, desde el llano, es que empezaremos a construir un Partido que apueste a la alternativa. La revancha se perdió, sólo nos queda pelear por la alternativa. Y que quede también muy claro: nuestra apuesta es al trabajo duro y frontal para lograr sustituir de forma total y definitiva a la actual conducción partidaria. Sin concesiones y sin miramientos. Estamos en el abismo, no hay espacio para medias tintas.

Debemos construir una organización política diferente, con otra mirada, con otra cabeza. La “cortina de hierro” de Churchill ya no protege a la sociedad del Frente Amplio. Más bien esa cortina divide hoy a los uruguayos de los colorados. Es hora de darse cuenta y seguir adelante. El camino será largo, tal vez ni en uno ni en dos años, posiblemente ni en uno ni en dos períodos de gobierno lo logremos, pero sólo lo haremos apostando al camino de construir una alternativa real. Apostando a ser, nuevamente, un partido de ideas y sueños, no de cargos.

¿Y por qué creemos que esto es tan importante? Porque estamos convencidos que la alternativa al Frente Amplio pasa por la reconstrucción de una vigorosa organización política que apele a la memoria histórica del Partido Colorado para evitar los principales daños que quienes hoy nos gobiernan introducen en el país.

Porque claro que hay problemas y diferencias importantes con el Frente Amplio.

La fuerza política gobernante es un racimo de grupos que la está obligando a cuadricular el Estado para repartir de manera obsesivamente exacta las parcelas de poder de cada quien. El Frente Amplio en el gobierno nos obliga a los uruguayos a pagar viejas deudas contraídas a lo largo de las décadas, viejas alianzas con grupos corporativos, que por definición no persiguen el interés general. ¿O acaso no estamos pagando los uruguayos la soberbia de los gremios de la educación? ¿O acaso no estamos pagando la impunidad de las empresas públicas cuando Antel vilipendia nuestros recursos para construir un estadio? ¿O acaso no vemos cómo el gobierno sucumbe a la presión explícita de grupos empresariales con quienes no tienen prurito en mostrar su relación particular? ¿O acaso no vemos la incapacidad para introducir reformas en el Estado que viejas alianzas traban sistemáticamente? ¿O acaso no vemos cómo estos diferentes grupos de interés están frenando el desarrollo del país, de la sociedad? Todas estas cosas nos hacen diferentes y vaya si vale la pena luchar por ellas. Pero desde la madurez y la realidad. No debemos lograr vencerlos porque sean marxistas, comunistas, dictadores, antidemocráticos, peronistas, populistas o revolucionarios, sencillamente porque no lo son. Sí son jugadores en una creciente “piñata” del poder.

Construir el Partido Colorado de la alternativa es nuestro principal desafío. Desde el fondo del abismo en donde nuestro divorcio con la sociedad nos ubicó remontaremos las más altas cumbres para volver a afirmar más temprano que tarde que el Partido Colorado victoriosamente va.

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