DIRECTOR DE LA OFICINA DE PLANEAMIENTO Y PRESUPUESTO

Álvaro García: "Es falso que el gobierno no tiene agenda"

Tabaré Vázquez lo colocó en la coordinación del principal proyecto de inversión que tiene en la mesa Uruguay: la segunda planta de UPM. Pero Álvaro García asegura que ese no es el único tema entre manos y que quien diga que el gobierno no tiene agenda está mintiendo.

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Álvaro García. Foto: Francisco Flores

Aseguró que ve con preocupación acciones de los gobiernos de derecha en la región por plantear un “retroceso” grande y que ese es el buque insignia de la oposición en Uruguay.

—Uno de los puntos que se planteó en el comienzo del gobierno era recuperar la parte de planificación del organismo. ¿Por dónde pasa esa tarea?

—No concebimos otra manera de transitar esta etapa histórica del Uruguay sin una mirada a largo plazo. El Uruguay después de la crisis del 2002 viene en crecimiento económico, ya son 14 años ininterrumpidos; superamos dos etapas de crisis internacional en este plazo. Esto pauta un desacople de lo que ha ocurrido en la región. Esto no nos lleva a una autocomplacencia nunca. Hay que ir a más. Después de haber crecido lo que se creció es necesaria una estrategia para pasar a una nueva etapa. Tenemos tres ejes de trabajo en lo que respecta a planificación. Una larga con miras en 2050, una segunda que abarque uno o dos períodos de gobierno, es decir mirando a 2030; y la tercera es la que marca el Presupuesto Quinquenal.

—¿Y cómo recibe la crítica de la oposición que dice que su gobierno no tiene agenda?

—El gobierno tiene agenda y tiene equipo para llevar esa agenda adelante. Es falso que el gobierno no tiene agenda. La agenda de gobierno viene avanzando y lo hace a muy buen ritmo. Ha habido pocos gobiernos tan transparentes como este. Basta repasar los últimos dos Consejos de Ministros, donde el presidente recorrió los compromisos de campaña asumidos y los avances logrados en cada uno de ellos. Algunos con avances importantes y otros en proceso. Y con buenos auspicios como por ejemplo en el tema de seguridad; que había una meta muy auspiciosa. Ya el tema de seguridad ha salido de la agenda prácticamente. No es lo que era hace un tiempo. Y eso es curioso. El gobierno plantea su agenda. El que la quiera oír la oye, y el que no… es imposible hacer oír a una persona que no quiere oír. Las rendiciones de cuentas están. Además de la agenda del gobierno está la agenda del futuro. Que no es el Uruguay de 2050. Es hoy. Las cosas que están sucediendo en el mundo, los cambios que se dan que implican discutirlos ahora. Por ejemplo la gente va a vivir más años, la tasa de natalidad va a estar por debajo de la tasa de reposición. Son temas de fondo a tratar.

—Uno de los que critica es el senador Luis Lacalle Pou, que opina que no hay planificación en el gobierno y a pesar del crecimiento se mantiene un déficit alto.

—Yo digo una cosa: ¿en qué país nos encontramos? Nos encontramos en un país que tiene 14 años crecimiento económico interrumpido, que es ejemplo internacional por la distribución de la riqueza, que se bajaron los niveles de pobreza e indigencia y que tiene grado inversor dado por cinco calificadoras. ¿Qué más pruebas se necesitan? El tema es que hay algunas visiones que solo miran el tema fiscal, equivocadamente, y dicen que el dinero se dilapidó y quieren consolidar esa idea. Pero si fueras parte del millón de uruguayos que estaba bajo la línea de pobreza en el 2002 y fuiste objeto de todas las políticas públicas, ¿dirías también que se dilapidó el dinero? El país tenía necesidades urgentes, y las tiene. Lo que hace el gobierno es consolidar todas las variables, no solo la fiscal.

—Pero también hubo un importante crecimiento del tamaño del Estado, cargos de confianza. Esa una crítica que surge desde la oposición.

—Hay una manifestación muy clara en el último reportaje a Azucena Arbeleche en Economía y Mercado (suplemento de El País). Yo la respeto enormemente desde el punto de vista técnico. Trabajamos muy bien (en 2009) y le agradezco el apoyo que dio. Estoy bastante sorprendido por el cambio de actitud que tiene y que es legítimo. Pero me he visto sorprendido por algunas afirmaciones (N.deR.: se refiere a que dijo que los números de la Rendición de Cuentas son "una cuenta de servilleta"), me parece que hay cuestiones de respeto hacia el propio equipo del que se participó en su momento. Yo no soy partidario de los recortes al barrer. Hay que ser quirúrgico en este tema. Yo empleé una palabra de un aparato que se prende y hace mucho ruido y corta las ramas.

—La motosierra…

—No quiero decir el nombre porque provocó una reacción importante. Pero creo que ese aparato indica el hecho de bajar al barrer el rubro de diferentes gastos. Pero además eso implica injusticia porque se pueden cortar programas que son imprescindibles. Cuando veo el reportaje… ella plantea que hay que ver el gasto endógeno y que se podría hacer alguna cosa. Y eso tiene una sola lectura: bajar las jubilaciones.

—Puede ser cambiar la edad de retiro.

—No, es bajar las jubilaciones. La lectura directa es esa. Entonces yo creo que hay que enorgullecerse del incremento permanente de las jubilaciones. Sin duda hay que mirar el futuro y ver la sostenibilidad del futuro. Soy el más responsable de eso. Pero no es por ahí donde hay que atacar el tema.

—En educación hubo un intento de cambiar el ADN, de ir a un marco curricular común, ¿en que quedó?

—No tenemos que matrizar el discurso que la educación está en crisis. En primaria tenemos una realidad, y en las universidades otras. Creo que sí tenemos un problema en secundaria, lo decimos desde la campaña. Y hay allí objetivos auspiciosos y se está trabajando para corregirlos. No tengo un conformismo con este tema. Hay que trabajar y mucho.

—Pero quien lideraba ese trabajo, Fernando Filgueira, quedó fuera del gobierno.

—Bueno pero él está haciendo su traba-jo ahora desde otra organización. El gobierno está involucrado con esto. El cambio de ADN se está procesando y tenemos que avanzar sobre el tema de secundaria. Está planteado en los objetivos.

—El intendente de San José, José Luis Falero, dijo que el presidente Vázquez no tiene fuerza para impulsar los cambios. ¿Cómo es el diálogo con el mandatario?

—A mí me gusta ser muy franco. El intendente Falero se comunicó por teléfono ese mismo día del artículo, me hizo una serie de aclaraciones que obviamente quedan entre nosotros; tendrá que realizar las acciones que él entienda necesarias. Ambos tenemos bien claro los roles institucionales de cada uno. Y vamos a trabajar como corresponde porque él es el presidente del Congreso de Intendentes. Lo que sí puedo decir claramente es que al presidente es difícil seguirle el tranco. Que se queden todos muy tranquilos que la energía del presidente está mejor que nunca. Estamos con multiplicidad de acciones, siguiendo las acciones de un presidente que está muy activo.

—¿Cómo es ese diálogo?

—Excelente. El presidente deja hacer y uno sabe cuando tiene que entrar en consulta con él. Y el presidente responde y actúa de manera inmediata. Se trabaja muy cómodo.

—¿Cómo ve que se está procesando el tema de la ley de marihuana?

—Es una ley con apoyo de buena parte de la población. Está vigente y se va a solucionar. A nosotros no nos ha tocado estar en este proceso. Son problemas del mundo de hoy. Tampoco hay que echarle la culpa a los movimientos financieros porque sabemos que es así. Y el Uruguay ha recorrido un proceso de transparencia que hace a la muy buena imagen del país en todo el mundo. No es conformismo pero es señal que estamos recorriendo un camino y hay otros países que han cambiado el rumbo radicalmente y que están yendo para atrás.

—¿Cuáles?

—Brasil por ejemplo, en la reforma laboral. No va por ahí el cambio. Hay cosas que son retrocesos históricos. Yo veo que a veces vienen visiones más cortoplacistas, de mirada unipolar. Hay un reflujo de algunas ideas neoliberales de los 80 y los 90. Y esto no es un sello. Es un tema de fondo. El tema de algunas liberalizaciones o desregulaciones implica que pierden los más débiles. No estamos de acuerdo con la idea del zorro libre dentro del gallinero. Hay algunos en Uruguay que tienen estas ideas que son recetas que el Uruguay ya probó y fracasaron. Cuando hablamos de planificar el futuro, hablamos de planificar el impacto de un Spotify en la vieja industria. O de Uber en el transporte. Pero hay que hablar de regulaciones. El respeto a los derechos laborales está en un lugar, no solo ético, sino de inteligencia social.

—Las cámaras empresariales reclaman por una reforma laboral, y de hecho hay un diferendo ante la Organización Internacional del Trabajo. Incluso plantean problemas por competitividad. ¿Qué pasa con las empresas que plantean irse?

—Va a haber que buscar otras condiciones para que esas empresas que están, sean competitivas. Eso también es agenda. Sistema Nacional de Transformación Productiva y Competitividad. Es ley. Se ha reunido en febrero el primer gabinete, se instaló la secretaria y está con gente a cargo. Antes de fin de año vamos a estar presentando un plan nacional de transformación productiva y competitividad.

—¿Qué pasa con UPM? ¿Por qué se atrasó la negociación?

—Es un proceso que viene muy bien en el sentido que hay un diálogo permanente y cotidiano. Ha habido un avance que fue comunicado a la población. Los plazos se pueden haber extendido y puede ser que se extiendan un poco más. El gobierno tiene una duración, y por ende el gobierno quiere este tema enmarcado dentro de su período. Obviamente en ese sentido la empresa defiende los intereses de la empresa y el gobierno los del Uruguay. En esos pasos estamos. Con voluntad y firmeza pero con la visión de que esto sería una muy buena cosa para el país.

—¿Y dónde está la tranca?

—El acuerdo macro está más o menos delineado. Ahora el tema es la bajada al papel. Y se está trabajando sobre el texto concreto que implica una mirada muy cuidadosa.

"LA ÉTICA ES UN PRINCIPIO IRRENUNCIABLE".


—Uno de los objetivos que se planteó al asumir en la OPP fue darle un rol muy fuerte en la gestión de las empresas públicas. ¿La historia reciente de Ancap demuestra que tiene que ser dirigida por técnicos y no políticos?

—No, yo creo que las empresas públicas son dos cosas. Tienen que ser sustentables. Y hay que transferir la eficiencia de las empresas a las tarifas a la población. ¿Qué hubiera pasado si en el tornado de Dolores no hubiéramos tenido a Antel y UTE? ¿El Plan Ceibal hubiera sido posible sin Antel? ¿Electrificación rural sería posible? Son preguntas que hay que hacerse.

—¿Si hubiera habido técnicos y más control en Ancap hubiese pasado lo que pasó?

—No me gusta ser contrafáctico. No participé de esa etapa. Soy muy pragmático.

Y como frenteamplista, ¿qué le provoca lo que ha ocurrido en Ancap?

—Yo no voy a emitir opinión en esto. Hay procesos que están corriendo, a nivel partidario y de la justicia que van a dar luz. Espero que se recorran rápido esos procesos. Hay que ser muy cautos y esperar las consecuencias que haya. Y si hay temas de corrupción, hay que ser extremadamente duros. La ética es un principio irrenunciable.

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