RUIDOS MOLESTOS

Altos decibeles en la reunión de IMM con vecinos por boliches

Harán encuesta en barrios más afectados.

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Los vecinos reclamaron que las fiestas abandonen zonas residenciales. Foto: M. Bonjour

Todo el edificio de la Intendencia de Montevideo estaba vacío y el silencio campeaba a las 20:30 de ayer, salvo en el Salón Rojo del piso 1 y 1/2. Por un momento, allí los decibeles sobrepasaron los límites permitidos a la emisión de ruidos de cualquier boliche bailable o de espectáculos artísticos.

El tema que convocó a unos cincuenta vecinos justamente afectados por ruidos molestos en distintos barrios, sobre todo de las zonas de los municipios B y CH, fue la presentación de las medidas que la comuna y los municipios están considerando implementar para paliar los desmadres que se dan en torno a la música de los locales nocturnos.

Los aplausos de la concurrencia tronaron ante algunas intervenciones drásticas, de gente cansada de escuchar hablar de planes piloto y nuevas normas, de los procedimientos inspectivos que invaden las casas de los denunciantes a las 3 de la madrugada sin aviso o de la falta de controles eficaces y el extravío de expedientes. Unos denunciaron su hartazgo y riesgos de salud por el ruido social que no los deja dormir. Piensan que debería generarse una zona para boliches. Otros insistieron con las penurias de ver por la mañana las veredas tapizadas con botellas rotas, vómitos y orín, para no entrar en más detalles, realidad que hizo caer el valor de las viviendas.

El prosecretario general de la Intendencia, Christian Di Candia, acompañado en la reunión con los vecinos por la secretaria de la Juventud Maite López, el alcalde del Municipio B, Carlos Varela y el del CH Andrés Abt, anunció en concreto una medida que despertó desde la indignación hasta la risa. "Es una tomadura de pelo", dijo uno de los vecinos.

En pocas palabras: para evitar que la gente haga ruido social en el espacio público la comuna piensa topear el horario de entrada a los boliches: de domingos a jueves a la hora 1:00 y de viernes a sábado a la hora 3:00. Después de esas horas nadie podrá ingresar. Se estima de ese modo evitar que haya gente circulando por las calles en toda la noche y madrugada. En alianza con eso también los negocios deberán trazar un vallado para que los clientes que salgan a fumar o respirar queden situados en un área restringida.

Una joven vecina que se presentó como técnica en estos asuntos expresó que esa decisión va en contra de la accesibilidad para el resto de la gente que quiera transitar por la vereda y no por la calle.

La IMM se tomará 90 días antes de redondear un proyecto de nueva normativa y controles férreos, estudiando decibeles admitidos, y otros rubros. Mientras, hará una encuesta en las zonas saturadas de boliches y colocará sensores de ruido a manera de prueba.

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