El delito en barrios humildes

Alerta por escalada en Casabó

Policía inició patrullajes de saturación preventivos por tres crímenes ocurridos en 48 horas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Efectivos de la Republicana persiguieron a un sujeto que quiso esconderse. Foto: D. Borrelli

En Haití y Vizcaya, en pleno corazón de Cerro Norte, un niño de unos cinco años insultaba a la Policía que minutos antes había realizado un operativo de control de motos a 20 metros de distancia.

Otros vecinos comenzaron a salir de sus casas y mirar amenazadoramente a los policías, quienes armaron una formación "en estrella" para poder cubrir todos sus flancos.

Contra la pared de un muro, dos individuos que circulaban sin casco en una moto desvencijada, eran cacheados. Un policía solicitó a uno de ellos que abriera su mochila. Mientras que un oficial, con las cédulas de los dos jóvenes en de sus manos, hablaba por un han-dy para saber si estos estaban requeridos o no. Cinco minutos más tarde, el conductor de la moto y su acompañante fueron autorizados a continuar el viaje porque todo estaba en orden.

Posteriormente, la camioneta y otro móvil de la Guardia Republicana doblaron por Vizcaya con la intención de rodear a "Los Palomares", un complejo de viviendas donde malvivientes utilizan sus pasajes para huir de la Policía. Seis cuadras después, los móviles policiales se detuvieron al ver, en la esquina de Haití y avenida Santín Carlos Rossi, a cuatro individuos que bebían en la esquina. Como tocados por un resorte, los sujetos se pararon y, lentamente, se acercaron a una camioneta policial. Colocaron sus manos en el capó y fueron cacheados. Dos de ellos vaciaron sus mochilas en la vereda.

A unas 20 cuadras de allí, en Gambias y Pasaje 16, un móvil policial aceleró a fondo al avistar que un individuo huía en una moto con un acompañante. Otros dos patrulleros lo siguieron.

Uno de los individuos perseguidos ingresó en una casa. Los policías pudieron atrapar al acompañante en un pasillo lateral cuando intentaba esconderse dentro una casa. Una veintena de vecinos, entre adultos y niños, salieron de sus casas. Vecinos del menor cruzaron la calle a hablar con los policías.

Estos operativos se efectuaron ayer en Casabó y Cerro Norte con el propósito de evitar una escalada de violencia tras tres asesinatos.

El sábado 30, un joven de 25 años y su sobrino de uno fueron asesinados por dos desconocidos en moto que dispararon 14 tiros a una vivienda en el Cerro.

El lunes 1, un joven de 22 años perdió la vida en Casabó, tras ser perseguido en moto por sus matadores, aún no identificados. Aunque no pudo confirmarse el motivo de este último asesinato, la Jefatura de Policía de Montevideo lo atribuyó a un intento de rapiña, desvinculando el hecho con las dos muertes ocurridas 48 horas antes.

Error.

A las 14:30 horas del sábado pasado, Martín de Lima Barboza, un sereno del Liceo N° 70 (La Teja), daba de comer a su sobrino de un año en una mesa de material ubicada frente a su casa (Pasaje La Vía y avenida César Mayo Gutiérrez), barrio Cerro.

Por Pasaje la Vía, se acercaron dos individuos en una moto color rosa. Desde lejos pudieron observar que había niños frente a la casa.

Uno de los sujetos gritó: "Carlitos, Carlitos". Luego volvió a llamar al mismo nombre.

Nadie salió.

Molesto, el individuo extrajo una pistola Glock, con el cargador modificado, y disparó 14 tiros contra la casa de De Lima Barboza. Varios disparos impactaron en el bebé. Barboza Lima se paró y logró cubrir a una de sus hijas. Dos balas le impactaron por la espalda.

El sereno del liceo, quien carece de antecedentes penales, murió minutos más tarde. El bebé fue trasladado al Pereira Rossell donde falleció por las heridas de bala.

Por orden del jefe de Montevideo, Mario Layera, el caso dejó de ser investigado por la Zona IV (Cerro y barrios aledaños) y pasó a la esfera del Departamento de Hechos Complejos, una unidad especial de la Policía.

Los investigadores buscan a ese Carlos, quién habría tenido una relación amorosa con la ex pareja de uno de los asesinos. "La muerte del sereno del liceo y del bebé fue un gran error. Buscaban a una persona que vivía cerca", dijo una fuente policial a El País.

La Policía ya identificó al asesino y hoy podría ser capturado en un "cante" (asentamiento) de Casabó. Éste y un cómplice fueron a buscar a Carlos que utilizaba, a menudo, la moto de De Lima Barboza. Unos minutos antes que llegaran los dos homicidas, Carlos se retiró en dicha moto de la casa de la víctima.

El lunes 1, a pocas cuadras de la casa de De Lima Barboza, un motociclista de 22 años fue perseguido y asesinado por otros dos sujetos. El crimen ocurrió en la intersección de las calles 17 Metros y Suecia (Casabó).

Según la Jefatura de Montevideo, los homicidas pretendían rapiñar la moto del joven y éste no accedió a entregarla a sus perseguidores.

La Policía no tiene pistas de ese crimen.

Según expedientes judiciales a los que tuvo acceso El País, Casabó lidera el ranking de barrios más peligrosos de Montevideo dejando atrás zonas como Cerro Norte, 40 Semanas y Marconi.

Delincuentes han declarado en sedes penales que los traficantes de drogas del barrio Casabó son "muy peligrosos" y tienen un gran poder de fuego.

Policía recorre "puntos calientes".

Efectivos del Grupo de Respuesta Táctica, Zona IV (Cerro) y de la Guardia Republicana realizaron ayer operativos de saturación en los barrios Casabó y Cerro Norte utilizando un sistema de georreferenciación de delitos.

El programa permite a los policías ubicar "los puntos calientes" y luego diseñar patrullajes preventivos utilizando dicha información. En los asentamientos de Casabó funcionan muchas "bocas" de venta de drogas, lo cual genera una gran inseguridad a vecinos trabajadores. Muchas familias honradas decidieron irse del barrio por la violencia.

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