UN PROYECTO EN EL PARLAMENTO

Alcohol, la intolerancia al cero

Propuesta para flexibilizar consumo de alcohol en conductores ha generando polémica.

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Control: en 2016 se le retiró la libreta a 137 conductores. Foto: archivo El País

En diciembre de 2015, el presidente de la República, Tabaré Vázquez promulgó la ley N° 19.360 que establecía la tolerancia cero de alcohol en los conductores, y modificaba la anterior legislación de 2007 que no castigaba a las personas que manejaran con una concentración inferior a 0,3 gramos de alcohol por litro de sangre. La ley fue votada por 65 parlamentarios (el Frente Amplio y algunos diputados de la oposición) en un total de 85 presentes, y comenzó a funcionar los primeros días de 2016.

De acuerdo a la reglamentación, al conductor que sobrepasara el límite de alcohol establecido, se le sancionaría con el retiro de la libreta de conducir por seis meses a un año. A la tercera reincidencia, el retiro de la licencia sería de por vida.

Desde hace casi 10 días, el tema volvió a estar nuevamente en el centro de la discusión, y enfrentó a intendentes, políticos y autoridades de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), luego de que los diputados nacionalistas Armando Castaingdebat (Flores) y Amin Niffouri (Canelones) presentaran un proyecto de ley para modificar la normativa de "tolerancia cero".

La iniciativa apunta a que las sanciones sean graduales considerando tanto los valores de las espirometrías como las reincidencias o acumulación de faltas cometidas por el infractor y que no necesariamente se deba quitar la licencia de conducir cuando la alcoholemia da positiva. Proponen que a los conductores que tengan una concentración de alcohol en sangre entre 0,01 y 0,30 se los multe pero no se les quite el permiso para conducir.

"No resulta justo que se retire la licencia de conducir por 6 meses cuando la espirometría de un conductor registra muy bajos índices de alcohol en sangre (hasta 0,3) y no ha causado ningún daño o lesión; cuando en el exceso de velocidad —el cual hace peligrar realmente la seguridad vial— la sanción es pecuniaria", justifican los diputados. "No existe razonabilidad ni proporcionalidad entre la falta y la sanción", sostienen.

A favor.

La polémica trasciende los colores partidarios y genera divisiones dentro de los propios espacios políticos. El proyecto cuenta con algunos apoyos en las bancadas del Frente Amplio y del Partido Colorado, como también del director nacionalista de la Unasev, Alejandro Draper. Este último fue uno de los primeros en pronunciarse cuando comenzó la polémica. "Se están vulnerando los principios del derecho: el de la proporcionalidad y de razonabilidad", manifestó.

En filas nacionalistas, el intendente de Cerro Largo acompaña la idea y explicó a Montevideo Portal: "Nos estamos dejando ganar por unos fundamentalistas". Desde el Frente Amplio, Luis Gallo, diputado por Asamblea Popular, también se mostró a favor de flexibilizar la medida, al igual que Sebastián Sabini, del MPP. "Es desproporcionado que por manejar con un vaso de cerveza dos veces, no manejás más", dijo a Búsqueda.

El director de Tránsito de la Intendencia de Maldonado, Juan Pígola, también se mostró de acuerdo con la actual propuesta. "De acuerdo a las estadísticas de la Unasev en 2016 el alcohol tuvo incidencia en el 6,4% de los más de 16 mil siniestro registrados, por lo que no es el actor principal", dijo. También explicó que actualmente "hay una fuerte presión de la producción porque hoy la gente cuando sale casi no toma una copa de vino o un vaso de cerveza, porque le pueden sacar la libreta".

En contra.

Por su parte, el director de la Unasev, Gerardo Barrios, cuestionó y rechazó la iniciativa. "Si uno avanza en controlar un factor de riesgo, lo peor que puede hacer es retroceder", indicó en una conferencia de prensa. El máximo responsable de este organismo indicó que "hay evidencia científica" que respalda eso y opinó que la población "lo ha aprendido". Barrios indicó que la actual legislación establece el retiro del permiso de conducir como elemento disuasivo para los conductores que toman alcohol, y consideró que, si se anula esa potestad, es como decirle a la población "pueden tomar un poco de alcohol que en realidad no es tan malo".

El intendente nacionalista de Durazno, Carmelo Vidalín, también rechazó el proyecto y se mostró "inflexible" ante la posibilidad de cambiar la ley sobre ese tema. "No solo está en juego tu vida, sino la vida de los demás. Entonces, la tranquilidad pasa por cero alcohol y cero droga", indicó.

VISIONES SOBRE EL PROYECTO.

Más fiscalización - Alejandra Forlán - Psicóloga.

Alejandra Forlán respalda la tolerancia cero de alcohol en los conductores, pero reclama más fiscalización. "Está bárbara" la disposición, dijo a FM Gente la presidente de la Fundación que lleva su nombre y que trabaja en la prevención de siniestros de tránsito ."La gente tiene mucho temor a que le saquen la libreta, pero hay que fiscalizar mucho más todavía, como ocurre en otros países", afirmó.

"Alcohol cero" - Carmelo Vidalín - Intendente de Durazno.

El intendente nacionalista se opone "tajantemente" a la propuesta de diputados de su partido para aplicar sanciones "graduales" a conductores que registren espirometrías iguales o inferiores a 0,3 gramos de alcohol por litro de sangre. "Quienes beben o se drogan no pueden conducir. Pueden afectar la vida de los demás", expresó al diario "El Acontecer" de Durazno.

Pena disuasoria - Gerardo Barrios - Director de Unasev.

"El principal elemento disuasivo que hay para que los conductores no tomen alcohol es la retirada del permiso de conducir, no es la multa porque eso es plata y hay gente que la paga y no le importa. Entonces si uno retira ese elemento disuasivo, lo que hace es fomentar que la gente vuelva a aquello de tomarse un whisky y creer que manejan mejor, y después pasa lo que pasa".

Desproporción - Sebastián Sabini - Diputado del MPP.

El diputado Sebastián Sabini, del MPP, coincide en que hay una desproporción en la pena ya que no se puede sancionar de la misma manera a quien toma una botella de grappa y a otra persona que tomó un vaso de vino.

"Es desproporcionado que por manejar con un vaso de cerveza dos veces, no puedas manejar más", dijo Sabini en declaraciones a Búsqueda.

ESPIROMETRÍAS BAJO LA LUPA.

Barrios y su extraña calculadora.

Durante una escala de su gira por el interior del país, en el marco de Mayo Amarillo, el director de Unasev, Gerardo Barrios, sostuvo que "desde la imposición de la tolerancia cero al alcohol se ha bajado 300% la incidencia del alcohol en la cantidad de siniestros de tránsito con lesionado, y eso es positivo".

Es imposible que algo pueda bajar más allá del 100% (lo cual supone que cualquier cantidad se reduzca a cero).

Además de esa imposibilidad, tampoco es cierto que haya habido una reducción de la cantidad de siniestros con lesionados en los que el alcohol estuviera presente.

En el informe de siniestralidad vial de 2014 (antes de que estuviera vigente la ley de "tolerancia cero") en el 93,4% de las espirometrías realizadas a conductores que participaron en accidentes no se registró presencia de alcohol en la sangre.

En el informe de 2016 (cuando ya regía la ley) en el 93,6% de los casos se registró como resultado cero, "proporción similar a la registrada en años anteriores", según reza el informe.

Estudio para rectificar espirometría.

En septiembre de 2016, el presidente Tabaré Vázquez firmó un decreto junto con el Ministerio de Salud Pública (MSP) en el que se reglamenta el derecho de los conductores que tuvieron una espirometría positiva a realizarse un examen de sangre que confirme o rectifique el resultado obtenido en un principio. El estudio debe realizarse dentro de las dos horas siguientes a la que fue realizada la espirometría. El usuario debe presentarse ante el prestador integral del Sistema Nacional Integrado de Salud en el que se encuentra inscrito, al menos media hora antes del vencimiento del plazo. Otro de los requisitos para realizarse el examen de sangre es presentar en la institución de salud la copia del acta de control de la espirometría positiva. El decreto establece que el examen puede tener un costo máximo de $1.600.

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