UNA POLÉMICA QUE NO TERMINA

Adjudicaron rápido regasificadora para "disimular" falta de ofertas

Sendic dijo que solo una era viable; oposición denuncia que había informes adversos sobre ella. Trascendió que dice que Sendic incurrió en “malversación”.

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El principal proyecto de infraestructura del país se encuentra parado.

El vicepresidente Raúl Sendic admitió que en mayo de 2013 se adjudicaron con premura las obras de construcción de la fallida obra de la regasificadora a GNLS (Gaz de France y Marubeni) y a la brasileña OAS en parte para "disimular" que no había otra oferta técnicamente aceptable. Sendic ocupaba en ese momento la presidencia de Ancap, una de las dos empresas accionistas de Gas Sayago, la cual impulsaba la obra. Esta quedó trunca.

"Reconozco que el proceso fue rápido, pero se debió a la necesidad que teníamos de generar un mejor espacio de negociación con la empresa y a que, por decirlo así, queríamos disimular el hecho de que no teníamos otras ofertas, ya que por la categorización que se había hecho de ellas, sobre la mesa teníamos solo una que podía ser viable. Entonces, la advertencia por parte de la empresa de que estaba sola nos podía poner en una situación compleja en la negociación que teníamos por delante. Ese fue el motivo por el que hubo que tomar decisiones en un período tan corto", explicó el vicepresidente que compareció convocado por el diputado blanco Pablo Abdala, según la versión taquigráfica de la reunión.

El entonces director de Gas Sayago, Germán Riet, coincidió con la explicación de Sendic. "Aunque desde el principio vimos que había una propuesta claramente despegada de las otras, el juego de negociación consistió en tratar de que todo se viera como que había competencia", dijo Riet.

Sendic volvió sobre el asunto en otro momento. "Tengo que reafirmar la idea de por qué hubo que tomar esa decisión con tanto apresuramiento. Teníamos una sola oferta en pie, una sola oferta viable en un proyecto de una enorme magnitud para el país. Estaba en juego una negociación que, en ese momento, estaba en US$ 1.200 millones, aproximadamente. Por lo tanto, no se podía correr el riesgo de que la empresa tomara conocimiento de que estaba sola participando en el proceso y eso nos llevara a un sobrecosto importante en el proyecto. Entonces, fue necesario manejarlo de esa manera. (…). Teníamos una sola oferta en ese momento; no había otra oferta. No había ninguna posibilidad de que se variara o cambiaran las ofertas porque las otras tres ofertas, todos los técnicos ya las habían descalificado. Entonces, nosotros hicimos ese anuncio, es cierto, y fue una decisión que tomó el gobierno, no la tomó solamente el Directorio de Ancap o el presidente de Ancap en ese momento, sino que fue un anuncio en el que participó el presidente, el ministro y los dos presidentes de las empresas accionistas de Gas Sayago, cosa que fue, a su vez, después reafirmada por los directorios de las empresas donde, además, teníamos mayoría. Sabíamos qué decisión se iba a tomar por parte de los directores porque teníamos mayoría —como la tenemos en el día de hoy— en el Directorio. No estábamos haciendo un anuncio inconsistente. Estábamos haciendo un anuncio absolutamente consistente con lo que iba a ocurrir", explicó Sendic.

Escepticismo.

El argumento fue recibido con escepticismo por el diputado colorado Walter Verri. "Me llama la atención que una sola de las empresas fue la que hizo las cosas bien. También me llama la atención que eso sea motivo de premura para adjudicar la licitación. No necesariamente que haya una sola oferta que encuadra dentro de lo que los técnicos consideraban lo indicado significa que esa propuesta tenga que ser buena. A la prueba está que tan buena no era", comentó. Por su lado, Abdala mencionó la existencia de informes técnicos que desaconsejaban la adjudicación

La obra quedó trunca. La empresa OAS es investigada por corrupción en Brasil y Abdala sostiene que el anterior gobierno brasileño presionó para que fuera una de las adjudicatarias.

El diputado del Partido Independiente, Daniel Radío, cuestionó que se hubiese anunciado la adjudicación antes de que fuera aprobado formalmente en los directorios involucrados (de Ancap y de Gas Sayago). "Anticipar los anuncios a las decisiones tomadas en ámbitos colectivos trasluce una particular visión de cómo concebimos esos ámbitos. Parecería que los ámbitos colectivos fueran ámbitos de legitimación de decisiones que se toman fuera de ellos. Eso es un problema serio. Entonces, lo que tengo que hacer es poner el sellito en el ámbito colectivo, pero, en realidad, la decisión la tomo afuera y no importan los intercambios que tengamos en esos ámbitos. Todos somos impermeables cuando entramos al ámbito colectivo; cada uno va con su decisión previamente tomada y alineado en función de disciplinas o pertenencias partidarias y no importa lo que el otro me pueda decir", reflexionó. (…) La prueba de la realidad demuestra que esta no era la empresa que tenía que hacerlo porque no lo pudo hacer, porque no lo supo hacer o por lo que sea. El hecho es que no tenemos regasificadora", sostuvo el legislador.

Sendic y un negocio que no fue.

Sendic entiende que la regasificadora podría haber contribuido a satisfacer la demanda de gas natural de Buenos Aires. “A mí, efectivamente, me duele muchísimo que la planta regasificadora se haya interrumpido porque yo creo que una planta regasificadora en Uruguay hubiera forzado en forma importante los contratos con Argentina.

Obviamente, las necesidades de gas de Argentina son muy importantes y el avance de la planta o la constatación de que se instale esa planta o de que se hubiese instalado la planta iba, necesariamente, a generar una oferta de gas muy cerca al anillo de Buenos Aires y hubiera sido efectivamente un buen negocio para el Uruguay”, sostuvo el vicepresidente.

Abdala cree que hubo frivolidad.

El diputado Abdala consideró que la argumentación de Sendic y de Riet para justificar una adjudicación apresurada de las obras “es incomprensible, infantil” . Abdala dijo a El País que se muestra una “frivolidad muy alarmante”, y recordó que el anuncio del Ejecutivo de que las obras se adjudicaban a GNLS-OAS es del 14 de mayo de 2013 cuando la decisión formal del Directorio de Ancap (uno de los dos accionistas de Gas Sayago) es del 17 de mayo de ese año.

Y recordó que el presidente de UTE (el otro accionista), Gonzalo Casaravilla, ya reconoció que se comenzó la negociación con el consorcio el 2 de mayo de 2013. Abdala también cuestiona la adjudicación del ducto que iba a llegar a la planta.

La 771 pide centrar el debate

El diputado Pablo González, de la lista 711, sector de Sendic, argumentó que la comisión investigadora debe centrarse en si hubo irregularidades en la adjudicación y no en otros asuntos. “De acuerdo con la denuncia que hizo el señor diputado Abdala, nosotros vinimos a analizar si hubo irregularidades en el proceso de adjudicación de esta obra; debemos concentrarnos en eso, en el éxito o no de la regasificadora no están las irregularidades”, argumentó.

“Lo que hubo después de la adjudicación fue una negociación para llegar a un contrato, y lo que hubo al final fue que el Estado uruguayo cobró por primera vez una indemnización por US$ 100 millones”, argumentó.

Distintas visiones.

El diputado del Partido Nacional, Pablo Abdala, dice que había informes técnicos que desaconsejaban la adjudicación a OAS y GNLS. Recuerda que Argentina tiene dos terminales regasificadoras y que analiza otras dos, por lo que no necesitaría el gas natural de una eventual nueva planta local.

“Este es un proceso que no terminó con el pago de la multa; en el que pagamos muchísimas cosas, además de haber cobrado una multa; en el que estamos debiendo muchísimas cosas, y en las que se metió un país entero”, señaló el diputado Eduardo Rubio, de Unidad Popular.

“Si hubiera hecho una apuesta (...), habría apostado por GDF Suez (GNLS) porque estaba clarísimo: tenía prácticamente todo verde y algún color amarillo. Todas las demás empresas tenían colorinche; varios colores y mucho rojo”, argumentó Germán Riet, director de Gas Sayago.

Trunca.

Los problemas de GNLS y OAS dejaron trunco el ambicioso proyecto de la regasificadora. Ahora el gobierno negocia con la multinacional Shell para reanimarlo, aunque a una escala mucho más pequeña. El interés argentino, que en algún momento se insinuó por el gas natural de la planta, ya se disipó totalmente.

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