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Adiós con honores a Carlos Maggi

En la mañana de ayer se llevó a cabo en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo el velatorio de Carlos Maggi, quien falleció en la mañana del viernes, a los 92 años de edad.

En la ceremonia se leyeron dos cartas de condolencias enviadas por el presidente de la República, Tabaré Vázquez y el presidente de la Asamblea General, Raúl Sendic.

"Maggi fue no sólo un destacadísimo historiador, abogado, escritor e intelectual, cuya impronta seguirá latente en quienes tuvimos la alegría de conocerlo y tratarlo, sino que fue un ser humano excepcionalmente pródigo en su sabiduría de vida", escribió Tabaré Vázquez, quien resolvió tributarle honores fúnebres por su vasta labor en el mundo cultural y por haber integrado el directorio del Sodre y dirigido el canal de televisión oficial, así como redactado la Carta Orgánica del Banco Central del Uruguay.

En 2014, el Poder Ejecutivo, a través del ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, le había entregado la medalla "Delmira Agustini", debido a su trayectoria y aporte a la actividad artística.

El director nacional de Cultura de entonces, Hugo Achugar, explicó que la idea de entregar esa distinción se originó porque las autoridades entendieron que hacía falta un homenaje a las grandes personalidades de la cultura, tanto nacionales como internacionales.

En la pasada semana Maggi había estado en Italia, en donde asistió a la 56ª Bienal de Arte de Venecia, en la cual su hijo Marco representa al pabellón uruguayo con la obra "Miopía global". El viernes, cuando se preparaba para asistir a la tertulia del programa radial En Perspectiva, conducido por Emiliano Cotelo, antes de subir al auto y de pasar a buscar a su amigo Mauricio Rosencof, sufrió un infarto.

Testimonios.

Ricardo Pascale, contador público, docente universitario y escultor, era uno de los grandes amigos de Maggi y convivió con él la semana pasada, ya que fue curador de la muestra artística de su hijo Marco, en Venecia, como se contó en el programa En Perspectiva.

En éste, Pascale contó que durante el viaje Maggi se sentía eufórico: lúcido, alegre y vital. Y agregó que en Uruguay todas las semanas iba al Politécnico de Punta del Este a dar clases de Historia Económica del Uruguay. Pascale recordó la vitalidad de Maggi en Venecia, al punto que el día que llegó, como si hubiera viajado de Pocitos a Carrasco, comió una pizza margarita, la típica napolitana con rodajas de tomate, muzzarella y albahaca, y después un plato de espaguetis y un tiramisú de postre.

En la tertulia del viernes, el periodista y novelista César Di Candia reconoció que Maggi, a quien llamaban "El Pibe", fue desde los tiempos del semanario Marcha su amigo del alma, tutor, consejero y maestro.

Y confesó que en un momento llegó a sentir devoción. "No quería escribir como Maggi sino ser Maggi".

En la misma audición, el director de orquesta uruguayo Federico García Vigil definió a Maggi como "un maestro espectacular y un amigo". En su profusa obra, Maggi escribió con Mauricio Rosencof la ópera "Il Duce" (sobre el fascismo) que dirigió García Vigil en el estreno de 2013. "Me pegó. Me dio la sensación que siempre iba a estar, y está", sostuvo el músico, quien destacó el humor y simpatía de Maggi y su apego a "tradiciones gastronómicas intocables, que disfrutaba", por ejemplo las carbonadas con choclos y duraznos.

Con la pluma y la voz radial.


Maggi fue un destacado integrante de la llamada Generación del 45; buena parte de sus notas periodísticas han aparecido en Marcha y en El País, donde escribía desde hacía años su columna "El producto culto interno". Como periodista y referente cultural colaboraba también en las Tertulias de los Viernes, del programa radial En Perspectiva.

LETRAS Y LAS ARTES


Premiado en múltiples disciplinas


Carlos Maggi nació en Montevideo en 1922 y residía desde hacía años en Las Toscas (Canelones). Se ocupó de diversas disciplinas y variadas actividades: fue abogado, escritor, humorista, periodista y dramaturgo. En este género escribió, entre otras obras: "La trastienda" (1957), "La Biblioteca" (1958), "El patio de la torcaza", y "Frutos" (1985). Como ensayista se destacan sus libros: "El Uruguay y su gente" (1963), "Gardel, Onetti y algo más" (1964), "La República desoriental" (1996), "La reforma inevitable" (1994), o "El fin de la discusión" (2002). Como narrador publicó sus "Cuentos de humor-amor" (1967). La historia aparece en

"Artigas y su hijo el caciquillo" (1991), "Artigas y el lejano norte" (1999), y "Mutaciones y aggiornamentos en la economía y cultura del Uruguay 1611-2011". En 1964 ganó el Gran Premio del Festival de Bruselas por la escritura y dirección del film "La raya amarilla". Recibió varias veces el Florencio a la mejor obra, como en 1989, por "Un cuervo en la madrugada". En el año 2000 ganó el Premio Morosoli por su dramaturgia, en 2002 el Bartolomé Hidalgo a la trayectoria, y en 2011 el Premio Nacional de Literatura del MEC.

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