Ernesto Talvi

"Acá nadie quiere argentinizar, ni el MPP ni el PCU ni los sindicatos"

El director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), ve con alivio que el ala socialdemócrata del gobierno se hizo del control de la política económica, pero advierte que no ve ideas para la educación, y que si no mejora, restará oportunidades a los sectores más desfavorecidos.

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Teme el impacto que podría tener una crisis financiera en China, vaticina que el dólar subirá de una manera controlada y que cabe esperar un alza del desempleo. Ve turbulencias en el horizonte pero confía en que se terminaron los equipos económicos “paralelos” y que el presidente Tabaré Vázquez apuntalará claramente al ministro Danilo Astori.

—¿ Ve sólido al gobierno, lo ve unido?

—Lo veo como un matrimonio. Con reglas muy claras y definidas de funcionamiento. En disputa porque en todo matrimonio hay peleas. Pero si uno mira con cuidado la bancada parlamentaria, el 20% representa el ala socialdemócrata que está alineada con el presidente. El 80% son del ala izquierda. Está claro que tenemos dos alas que tienen dos visiones muy distintas de áreas centrales de la vida nacional. Pero hay un acuerdo que hace que la distribución de responsabilidades haya quedado muy bien asignada. La política económica ha quedado íntegramente asignada al ala socialdemócrata.

—¿Usted no ve influencia del MPP en la política económica?

—Veo intentos de establecer diferencias pero veo muy poca incidencia en las definiciones. Creo que esa incidencia no va a ser grande porque creo que nadie, ni el ala izquierda, quiere disparar contra la línea de flotación del barco. Esta es una coalición de gobierno que quiere mantener y retener el gobierno, así que no van a desestabilizar el barco y no desestabilizar implica hacer lo que el gobierno en materia macro-económica se ha propuesto. Las relaciones laborales están más manejadas por el ala izquierda del partido. Todas las coaliciones tienen grupos disímiles, ya lo hemos visto en el pasado en los partidos tradicionales. Han hecho un arreglo matrimonial para funcionar con relativa claridad y armonía pero como en todo matrimonio hubo y habrá peleas.

—¿No es un arreglo demasiado precario?

—No, por el momento. Puede tornarse precario sobre el final del mandato cuando el tema de las candidaturas y el tema de la elección empiece a pesar.

—¿No se volverá más precario si la economía se deteriora más de lo previsto?

—Podría ser. La situación económica se deterioraría más (y estos son mis dos grandes preocupaciones) si China tiene problemas financieros o Brasil pierde su grado inversor. Vamos a tener que estar con los cinturones apretados para navegar las turbulencias y no hay nadie más capacitado para navegarlas que el ala socialdemócrata del partido de gobierno. Tiene equipo, propuestas razonables, respetabilidad y seriedad en el ámbito internacional. Van a cerrar filas detrás de la razonabilidad. Yo creo que nadie quiere ni "argentinizar" ni "venezolanizar". Ni el MPP ni el Partido Comunista ni los sindicatos.

—¿Por qué cree que en educación habrá más de lo mismo?

—Esta versión del Frente Amplio es la mejor desde que gobierna esa fuerza. Tiene un programa de impronta socialdemócrata con propuestas promisorias en muchas áreas, en el manejo macroeconómico, en la inclusión social, en la innovación. Es tremendamente preocupante que en un área tan clave para potenciar todas las otras, la única propuesta sobre la mesa es subir el presupuesto de 4,5% a 6% en 2019. En otras palabras, ponerle más plata a un sistema al que en los últimos dos años le duplicamos la plata y empeoró sus resultados. Veo las iniciativas de la sociedad civil que están teniendo éxito, en contextos muy críticos y con los mismos profesores y directores que trabajan en Secundaria. Es la misma gente, ganan los mismos sueldos. La responsabilidad aquí no es de los funcionarios de la educación. Es de un sistema que los anula, que no les da la posibilidad de motivarse, de crecer, de tener un sentido de propósito. ¿No tenemos nada que emular, nada que aprender? Yo creo que si no hacemos nada en esto y perdemos otros cinco años, todo lo bueno que tiene el nuevo programa del Frente Amplio se va a deslucir. Si no hay una base sólida en educación especialmente para darle oportunidades a los segmentos más vulnerables de la población tendremos muy pocas oportunidades de cambio.

—¿El problema se concentra en Secundaria?

—Problemas de calidad educativa tenemos en Primaria y en Secundaria. Todos los chicos que están en edad de ir a la escuela van, aprenden poco pero van. En el primer ciclo de Secundaria también. En el segundo ciclo de Secundaria empieza una deserción feroz. De hecho, solo el 38% de los jóvenes de entre 18 y 25 años tienen Secundaria completa, lo que es horrible. ¿Por qué empieza la deserción feroz ahí? Porque si voy a recibir una educación de baja calidad, que no me aporta para mis futuros ingresos a una edad en la que ya puedo trabajar, trabajo.

—¿Se debe potenciar la educación técnica?

—Yo no soy de los que piensan que la educación tiene que ser para el trabajo. A los chicos hay que enseñarles a pensar, a razonar críticamente, a valerse por sí mismos. A desarrollar la sensibilidad y la creatividad exponiéndolos, a la literatura, al arte, a la música. Se desarrolla la capacidad de razonar, exponiéndolos a la filosofía, a la matemática. Eso no tiene nada que ver con oficios, tiene que ver con formar mentes pensantes que después, cualquiera sea la cosa que hagan, van a tener la destreza intelectual para poder aprender.

—¿Cuán profunda va a ser la desaceleración?

—No estamos ante una hipótesis de crisis, estamos ante una hipótesis de enfriamiento, de desaceleración. No se puede descartar una contracción, porque depende de factores que nos trascienden. Lo que digo es que el contexto externo hoy es mucho más adverso. Se terminó el "boom" de los commodities. Estamos a semanas de que las tasas de interés suban. Todo ello configura un cuadro en el que la economía no va a poder crecer mucho más allá de su promedio histórico, de 3%, sino menos. Me parece razonable planear el quinquenio sobre esas bases. Tenemos que manejarnos por ahora sin alarma pero con una enorme precaución.

El país va a pasar por turbulencias. No nos compliquemos nosotros la vida creando ruido o incertidumbre política, como le está ocurriendo a Brasil que tiene un buen programa que no tiene factibilidad política.

—En este contexto, ¿cómo evalúa los lineamientos salariales?

—Creo que los lineamientos para el sector privado están bastante alineados con los fundamentos que se prevén para la economía.

—¿No implican casi congelar los salarios?

—El crecimiento real va a ser modesto tanto en el sector privado como en el público porque no hay margen para mucho más. En el sector privado para proteger el empleo. De hecho, cuando nos "fuimos de mambo" con los salarios durante el enfriamiento lo pagamos con una pérdida tremenda de crecimiento de empleo. En el "boom" por cada punto porcentual que crecía la economía creábamos 9.000 empleos. En el enfriamiento como los salarios crecieron por encima de sus fundamentos creamos por cada punto de crecimiento 2.500 empleos. Las empresas, como se las obligaba a "sobrepagar", tomaban menos gente.

SABER MÁS

Este equipo económico está mucho más firme


Ernesto Talvi entiende que se terminaron los equipos económicos "paralelos" y que el presidente Tabaré Vázquez respaldará sin fisuras al actual equipo económico, lo que le dará solidez. Para Talvi, no se puede atribuir al hoy ministro de Economía, Danilo Astori, los errores cometidos en el anterior gobierno en materia macroeconómica porque el equipo económico que respondía a él era "hostigado".

"Hoy muchos de los protagonistas son los mismos. Pero acá cambiaron las circunstancias. Acá cambió el gobierno. Acá cambió el programa y cambió algo mucho más importante y es que el responsable último de la gestión del gobierno, que para mí es uno y es el presidente de la República, le ha dado un apoyo inequívoco a un equipo económico que es coherente de cabo a rabo sin socavarlo, sin debilitarlo", consideró. "Yo tengo esta visión. En el anterior gobierno había todo el tiempo la posibilidad de una alternativa que operaba en las sombras en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y que estaba permanentemente hostigando al equipo que estaba gestionando la economía.

Eso se paga. Yo aprendí con los años que no hay ministro de Economía que valga, no hay ministro del Interior que valga —todos son gerentes—, si no tienen el respaldo político inequívoco del presidente sin el que la cosa no funciona. El equipo anterior no lo tuvo, serán los mismos, pero la actitud presidencial es otra . Y para mí eso hace toda la diferencia".

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