POCAS RESPUESTAS A EMERGENCIAS EN EL CAMPO

Abuela y tres nietos calcinados

Pequeño tambo familiar de San José fue escenario de un terrible incendio por una estufa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Evaluación técnica de Bomberos estaría pronta en las próximas horas. Foto: F. Ponzetto

Ayer no hubo clases en la escuela 1 María Espínola, situada en las afueras de San José. Hoy un grupo de psicólogos de Primaria recibirá a los 40 alumnos del centro educativo. Junto a las maestras, los profesionales intentarán dar contención a los compañeros de los tres niños fallecidos en la madrugada del lunes junto a su abuela.

Desde agosto del año pasado concurrían a esa escuela Agustín de 6 años, Facundo de 8 y Alex, el más grande, de 12. Venían desde Nuevo Berlín, Río Negro, tras una oportunidad laboral que les surgió a sus padres en un tambo del kilómetro 7 del Camino de la Costa.

Los Álvarez Pérez encontraron un lugar que parecía adecuado para criar a sus hijos. Situado a menos de un kilómetro de la escuela, muy cerca de la ciudad de San José de Mayo, con una casa antigua de paredes anchas, con dos grandes ambientes y techo de chapa de dos aguas.

Las instalaciones del tambo están a pocos metros de la vivienda y hay corrales muy cercanos. El "barrio" está compuesto por establecimientos familiares de otros productores lácteos, separados por pocos kilómetros de distancia.

Siniestro.

La tragedia sobrevino a la hora 3:00 del lunes cuando el matrimonio se encontraba desarrollando las primeras tareas en el tambo. En la casa quedaron los tres niños junto a su abuela, una mujer de 69 años de edad, según confirmaron fuentes policiales.

En pocos minutos el fuego destrozó la habitación donde dormían los niños y la abuela. El padre intentó ingresar al lugar y las llamas se lo impidieron. La madre salió raudamente a buscar ayuda.

No pudieron hacer funcionar el teléfono celular para llamar a la emergencia, según comentó uno de los vecinos que auxiliaron a la familia.

Mientras la mujer iba en una moto a pedir ayuda, el padre intentó una maniobra desesperada: con un tractor hizo un enorme agujero en la pared de la casa y logró tirar una parte de la estructura pero ya era muy tarde.

En su intento sufrió severas quemaduras en todo su cuerpo por lo que debió ser internado en el Centro de Tratamiento Intensivo (CTI) del Centro Nacional del Quemado (Cenaque).

Colaboración.

"Yo no entendía nada, estaba durmiendo y una mujer pedía ayuda diciendo que se le quemaban los hijos. Me pidió el teléfono para llamar al patrón. Le di calzado a la mujer y salimos", explicó Humberto Montes de Oca, el vecino que ayudó a la familia.

Se subieron a una moto pero un denso banco de niebla les impidió cubrir rápidamente el kilómetro que los separaba.

"Nos encontramos con el panorama de que todo estaba prendido fuego. El padre estaba llorando", narró Montes de Oca a distintos medios.

Los bomberos recibieron la alarma a la hora 03:10 y llegaron desde la cercana San José de Mayo pocos minutos después, según dijo a El País la encargada de prensa del organismo, Mariela Vivone. Pero no pudieron hacer mucho.

Si bien las pericias de Bomberos no han culminado se especula que la tragedia ocurrió como consecuencia de un desperfecto en una estufa que estaba situada en el espacio en donde dormían los niños.

Dolor.

En la tarde de ayer alguien puso flores en la pared destrozada por el padre de los niños.

Con sus porteras abiertas de par en par, el establecimiento mostraba la imagen de un lugar de trabajo en donde vive una familia. Útiles de labranza por un lado, las bicicletas de los niños por otro. Alimento para animales, juguetes, electrodomésticos, un perrito y el barro de los tambos como presencia omnipresente.

El tanque de frío estaba encendido al igual que un potente foco que comenzó a funcionar con el comienzo de la caída del sol. Las vacas parecían prepararse para ser ordeñadas. Pero ya no había seres humanos en el lugar. El silencio habitual de la zona parecía más profundo en la tarde de ayer.

Los pocos vecinos se mostraron destrozados, es la segunda tragedia en la zona en pocos días. La semana pasada un hombre mató a su pareja y luego se quitó la vida cerca de allí.

Una de las maestras de la escuela a la que concurrían los tres niños fallecidos apenas pudo hablar.

Era la hora 18:00 y la docente seguía en la escuela preparando las actividades para la jornada de hoy, la más triste de su carrera.

El sepelio de los cuatro fallecidos en el incendio tendrá lugar en el día de hoy en Nuevo Berlín, según informó ayer la empresa fúnebre que se hará cargo del servicio.

Tragedia.

La familia Álvarez Pérez había dejado Nuevo Berlín tras una oferta laboral muy cerca de San José de Mayo. El trabajo para los padres incluía una vivienda y una escuela cerca para los tres niños. Mientras los padres comenzaban sus tareas habituales en el tambo, los niños dormían junto a su abuela. A eso de las 03.00 de la mañana la tragedia se llevó la vida de los cuatro. El padre recibió severas quemaduras por lo que fue internado en el CTI del Cenaque. Hoy los compañeros de los niños fallecidos recibirán ayuda psicológica.

POR INCENDIOS.

Bomberos registró 28 muertos; 8 eran niños.

En todo el año 2015 hubo en Uruguay 25 fallecidos a raíz de incendios de viviendas. En lo que va del año 2016 la cifra ya aumentó a 28 víctimas fatales; 8 de ellas fueron niños.

La tragedia con mayor cantidad de muertos fue la ocurrida el pasado 16 de mayo en la residencial de ancianos ubicada en el Prado, donde murieron ocho personas.

El segundo caso penoso con mayor número de víctimas se dio en la costanera de Paysandú y es en el que se registró el mayor número de menores calcinados: 4 niñas, dos de 4 años, una de 6 y otra de 7.

Ocurrió en la madrugada del 1° de junio, después de una discusión de pareja. Bomberos fueron advertidos por un llamado telefónico de un denunciante según el cual una mujer salió de la finca gritando que su pareja había prendido fuego la finca. El hombre murió en el lugar por inhalación de humo y la mujer fue internada en el Cenaque con quemaduras muy graves.

El 8 de junio de este año un bebé de un año y dos meses falleció a raíz de un incendio que se produjo en una casa de Paysandú. Cerca de las 16:00 horas, la madre dejó solo al pequeño mientras iba a buscar a su otra hija a la escuela. En la casa quedó encendida una estufa a leña. Los bomberos presumieron que el fuego se inició por una chispa de la estufa.

La mayor parte de la casa quedó destruida a causa de la rápida propagación de las llamas, que tomaron los tres ambientes y el baño. En algunas partes el calor llegó a ser de 1.200° C.

En la misma fecha pero en Piriápolis, dos ancianos murieron por asfixia al inhalar monóxido de carbono.

De acuerdo a lo expresado por la vocera de Bomberos, Mariela Vivone, es posible que los muertos sean más de 28; esos fueron los vistos por ellos pero no hay estadísticas del destino de varias personas que fueron internadas en estado muy grave.

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