LA COLUMNA DE Pepe preguntón

¿Por qué?

La llaman "la Patria Grande". Se llenan la boca con ella. Con la integración de los pueblos. Con la tierra que soñaron Artigas, Bolívar, San Martín y Sucre. Hacen gárgaras de latinoamericanismo cuando hablan a las masas y cuando se reúnen en el Mercosur, la Unasur, la Celac o la OEA para aplaudirse entre ellos, acariciarse los egos y criticar al Imperio, al Norte, a los poderosos que someten a los que menos tienen y violan sus derechos humanos.

Pero cada día queda más claro que son apenas discursos. Pomposos, pero vacíos. Extenuantes y encendidos. Capaces de levantar a la tropa que promete que si alguien se atreve a frenar el avance de los pueblos se encontrará en problemas. Pero divorciados cada vez más de la realidad.

En Argentina los K han hecho y siguen haciendo lo que se les da la gana. El gobierno construye con esmero los molinos de viento con los que luego pelea. Inventa conspiraciones golpistas. Si el vicepresidente es procesado por corrupción, es una maniobra "gorila". Si un fiscal denuncia a la presidenta y al canciller por encubrimiento, es un intento desestabilizador. Si ese fiscal aparece muerto, quienes le asesinaron quieren derrocar a la presidenta. Si la economía no funciona, es culpa de Clarín. Y si algún país se atreve a llevar la contra, se le hace sentir el peso (se le cierran los puentes, se ponen trabas a sus exportaciones, se afecta su economía). El Club de Amigos mira. No hace nada. Faltaba más.

En Ecuador se persigue a los medios que no piensan como el gobierno. ¿Alguien dice algo? Nadie. Todos quietos. La libertad de expresión debe ser defendida, tal parece, cuando quien no puede manifestarse es de izquierda. Si alguien piensa diferente a un gobernante de izquierda, marche preso.

A Venezuela se le permite todo. Como a Cuba se le viene permitiendo todo desde hace más de medio siglo. Las izquierdas del continente no les han pedido a los Castro, a los Chávez y a los Maduro que dejen de encarcelar a quienes piensan diferente. Que dejen de apalear y de asesinar a sangre fría a quienes cometen el delito de tener una opinión distinta. Que respeten, al fin y al cabo, los mismos derechos humanos que tanto han movilizado a las izquierdas del continente en las últimas décadas.

¿Por qué si Piñera reprime a los estudiantes la FEUU hace paro, sale a la calle y clama por los estudiantes afectados, y cuando Maduro y su régimen les detiene, les hiere o directamente les asesina nadie sale a decir esta boca es mía?

¿Alguna agrupación de izquierda saldrá acaso a la calle siquiera a silbar a Maduro y a Castro, durante su próxima visita a Uruguay, por no respetar los derechos humanos?

¿Verdad que no?

¿Por qué la izquierda uruguaya no condena en Venezuela y en Cuba lo que, con razón y pleno derecho, ha repudiado tantas veces en otros países?

¿Por qué olvida la izquierda uruguaya que cuando en nuestro país no había democracia la hermana Venezuela se puso del lado de los oprimidos?

¿Por qué?

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