LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Conmigo, no

En la mañana del lunes 11, a 48 horas de que el vicepresidente Raúl Sendic anunciara su renuncia indeclinable, el presidente Tabaré Vázquez —que se había mantenido en silencio y sin salir de su residencia durante todo el histórico fin de semana— habló del tema que acaparaba la atención de todos.

Vázquez se esforzó por transmitir tranquilidad. Dijo que, pese a la dimisión de quien fuera su compañero de fórmula, el gobierno seguiría funcionando con "total normalidad". Y destacó que la compleja situación se había sustanciado "dentro del fuerte marco institucional" que el país exhibe y que los uruguayos "deben cuidar".

El presidente buscó dar varias señales. Hacia fuera, transmitió que el país era capaz de procesar una crisis política de la mayor envergadura sin que la institucionalidad se resquebrajara. Hacia dentro, llamó a la responsabilidad del sistema político. Y vaya si le escucharon. Un acuerdo político logró que la primera renuncia de un vicepresidente en la historia del país se aprobara en la Asamblea General sin un solo discurso. Un punto para el gobierno y el Frente Amplio, que no querían que se lloviera sobre mojado. La oposición permaneció en silencio. ¿Era lo que marcaba la gravedad de la hora o el convencimiento de que la Justicia del Crimen Organizado ya dará la oportunidad de volver sobre el tema? Se verá.

Pero Vázquez fue más lejos. "El señor vicepresidente de la República ha cumplido a cabalidad, con seriedad y responsabilidad, la función que le dio el pueblo uruguayo al elegirlo vicepresidente. Ha trabajado con honestidad, capacidad y compromiso con el pueblo uruguayo y con el programa de gobierno de su fuerza política", sostuvo.

Sus palabras molestaron a muchos. ¿Por qué el presidente tenía que hablar precisamente de "la honestidad", "la capacidad" y "el compromiso" de Sendic cuando, si por algo estaba renunciando, era precisamente por la conmoción política y pública generada por las denuncias que ponen en duda su honestidad (dijo tener un título que nunca tuvo, usó una tarjeta corporativa de una empresa estatal para costear gastos personales, no pudo justificar sus gastos y no reintegró lo pagado), su capacidad para manejar la cosa pública (su gestión en Ancap a punto estuvo de llevarla a la quiebra) y su compromiso con el pueblo y el programa político del Frente Amplio (dijo que no tenía por qué dar explicaciones de sus gastos al pueblo, solo a su fuerza política, y puso a esta en una situación crítica casi sin precedentes)?

Bueno, les tengo una noticia. Vázquez midió muy bien sus palabras.

¿Cree que no? Lea de nuevo lo que dijo. El presidente destacó la honestidad, la capacidad y el compromiso de Sendic, pero durante el tiempo en que trabajó como "su vicepresidente". Porque todo aquello por lo que se ha acorralado a Sendic y todas las denuncias que se encuentran a estudio de la Justicia, y que quizá terminen con su procesamiento, pertenecen a la administración del expresidente José Mujica.

¿Se entiende? Lo que ha-ya pasado, pasó antes de Vázquez. Y lo que la Justicia del Crimen Organizado encuentre que estuvo mal, también.

Más claro, imposible.

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