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LAS COLUMNAS Una carrera imparable Antonio Larreta
Pero volvamos a las críticas francesas: incluyen Le Monde, LHumanité, Libération, Le Figaro y FigaroScope, todas a partir del estreno en París. Tengo una sobrina en París que vive en un ático, frente al Beaubourg. Desde una de las mansardas ve uno de los cines que están proyectando Whisky. Como ven, los tengo vigilados, al modo de un "Chacal" cualquiera. Las primeras líneas de LHumanité ya se habían difundido: "Cuando fue presentada en Cannes hablamos de divina sorpresa. Al verla de nuevo, la impresión no se desmiente". Sólo conviene acotar que el impresionante adjetivo pertenece al francés más coloquial. Pero el crítico concreta luego: "La cámara perfectamente fija de Rebella y Stoll se posa sobre un trío de personajes colocados en la configuración de un vaudeville, pero no hace ninguna concesión al género", para definirla más tarde como una "formidable comedia agridulce". Libération empieza por titular "La fuerza estética de Whisky", y luego afirma: "Como Kaurismaki, Rebella y Stoll componen planos estáticos con personajes que se responden unos a otros con un leve atraso con respecto al ritmo normal de una conversación". Observación finísima esta última, que convierte en el ligero, leve atraso, lo que aquí llamaríamos solemnemente pausa. También dice: "No hay realmente nada de qué reir y eso es lo divertido. El espectador termina por encariñarse con esos personajes que al principio parecen simples hipótesis gráficas, influenciadas por los comics. Es precisamente en el desnivel entre la superficie impávida de los rostros y el fondo emocional, que radica todo el interés de esta película de conmovedora rareza". Le Figaro aporta una ampliación de la vinculación de la película con los mecanismos del teatro cómico tradicional: "La duplicidad con que se inicia la trama lanza al film por la pista natural del vaudeville, pero el interés de Whisky consiste precisamente en la negativa a deslizarse por los carriles del género para, por el contrario, esbozar un retrato grave y sensible, teñido de humor sutil. Tal vez para un lector uruguayo es sorprendente la coincidencia en el uso de la palabra vaudeville a propósito de Whisky, pero conviene recordar la premisa inicial del argumento: señor mayor induce a una empleada de su modesta fábrica a hacerse pasar por su esposa ante el hermano que vuelve del extranjero. Cualquier vodevil corto de Feydeau podría desarrollar ese engaño, con los malentendidos subsiguientes. Nada más lejano del desarrollo de Whisky, que nuestros espectadores, en notoria proporción, han encontrado depresivo y hasta angustioso. Todavía quedaría por citar a la periodista más desprejuiciada de FigaroScope, que califica a Rebella y Stoll de "campeones del no sé qué y del casi nada, que nos remiten a los días más felices del surrealismo". Y por favor, no hablemos del Oscar. A cada día su afán. |
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