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"The New
York Times" Paul Krugman
Los
medios, en pie de guerra
Se ha especulado
mucho sobre las causas de la repentina, y profunda, disputa entre
Europa y Estados Unidos. ¿Son culturales? ¿Históricas?
Pero he percibido pocos debates acerca de un punto obvio: nuestras
opiniones discrepan, en parte, porque vemos noticias diferentes.
Pruebas al canto.
Muchos norteamericanos culpan ahora a Francia por el enfriamiento
de las relaciones entre su país y Europa. Hasta se habla
de boicotear los productos franceses.
Pero la actitud
de Francia nada tiene de excepcional. Las grandes manifestaciones
del sábado pasado confirmaron los resultados de las encuestas
que indican una profunda desconfianza hacia el gobierno de George
W. Bush, y un escepticismo respecto a una guerra con Irak, en las
principales naciones de Europa, sea cual fuere la posición
de sus gobiernos. De hecho, los actos más multitudinarios
se dieron en países cuyos gobiernos apoyan a Bush.
También
hubo grandes manifestaciones en Estados Unidos. Pero Europa recela
de nosotros a tal punto, incluida nuestra aliada, Gran Bretaña,
que en una reciente encuesta británica Estados Unidos aparece
como la nación más peligrosa del mundo, delante de
Corea del Norte e Irak.
¿Por
qué otros países tienen una visión del mundo
distinta de la nuestra? La respuesta está, en gran parte,
en la cobertura informativa. En su nuevo libro, What Liberal Media?
("¿Qué medios liberales?"), Eric Alterman
no hace hincapié en las comparaciones internacionales. Sin
embargo, la diferencia entre los noticieros que ven los norteamericanos
y los europeos es una muestra palmaria de su tesis: los medios "liberales"
de Estados Unidos son sorprendentemente conservadores y, en este
caso, belicistas, al menos si los comparamos con sus pares extranjeros.
PUBLICO CONFUNDIDO
. Mi comentario no apunta principalmente a la prensa escrita. Hay
diferencias, pero los grandes diarios nacionales de Estados Unidos
y Gran Bretaña por lo menos parecen describir la misma realidad.
Pero la mayoría de la gente se informa mirando televisión,
y ahí la diferencia es inmensa. La cobertura de las manifestaciones
pacifistas del sábado nos recordó hasta qué
extremo nuestros noticieros televisivos, en particular los de cable,
parecen referirse a un planeta distinto del que cubren los medios
extranjeros.
¿Qué
vio un espectador de los noticieros por cable? El sábado,
los conductores de informativos de la Fox describieron a los participantes
en el acto neoyorquino como "los manifestantes de siempre"
o los manifestantes en serie". La CNN no fue tan despectiva,
pero el domingo por la mañana su sitio en Internet llevó
este titular: "Las manifestaciones contra la guerra deleitan
a Irak". La imagen adjunta no mostraba las marchas en Londres
o Nueva York, sino la de Bagdad.
Esta manera
de informar sobre los acontecimientos del sábado fue totalmente
distinta de la del resto del mundo, pero nada tuvo de insólita.
Desde hace meses,
las dos redes informativas más importantes de la televisión
por cable norteamericana vienen actuando como si ya se hubiese decidido
invadir Irak. En verdad, han creído que su tarea era preparar
al público estadounidense para la guerra inminente.
No es sorprendente,
pues, que la audiencia a la que apuntan muestre cierta confusión
en cuanto al distingo entre el régimen iraquí y Al-Qaeda.
Las encuestas indican que para la mayoría de los norteamericanos
todos o algunos de los atacantes del 11 de septiembre eran iraquíes.
Muchos creen que Saddam Hussein estuvo involucrado en los ataques,
algo que ni aun el gobierno de Bush ha afirmado. No pocos de ellos
consideran obvia la necesidad de una guerra contra Irak y, por ende,
cobardes a los europeos que no quieren acompañarnos.
Los europeos,
que no ven las mismas cosas por televisión, tienden mucho
más a preguntarse por qué Washington centra su política
en Irak, en vez de Corea del Norte o, si vamos al caso, Al-Qaeda.
Esta es la razón
por la que tantos europeos cuestionan los motivos norteamericanos,
sospechando que todo gira en torno al petróleo o, simplemente,
que el gobierno se ensaña con un enemigo conveniente al que
sabe que podrá derrotar. Para ellos, oponerse a una guerra
contra Irak no es cobardía, sino coraje: es plantarse ante
las bravatas del gobierno de Bush.
Hay dos explicaciones
posibles para la gran divisoria entre nuestros medios y los de allende
el Atlántico. Primera: los medios europeos están teñidos
de un prejuicio contra Estados Unidos que los lleva a distorsionar
la información, aun en países como el Reino Unido,
donde los dirigentes de los dos grandes partidos están a
favor de Bush y apoyan un ataque contra Irak. Segunda: algunas agencias
informativas de Estados Unidos, al operar en un ambiente donde quienquiera
objete la política exterior del gobierno es tildado de antipatriota,
se han arrogado la misión de vender la guerra, en vez de
presentar una mezcla de noticias que pueda cuestionar su justificación.
¿Cuál
es la verdadera? Yo los informé; ustedes deciden.
© "The
New York Times"
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