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La gripe A es un virus que se transmite por secreciones y, debido a que las mujeres embarazadas suelen tener las defensas más bajas, es muy importante que sigan ciertas recomendaciones para evitar el contagio.
Es importante que la embarazada se mantenga alejada de las personas que tengan una infección respiratoria. Evitar saludar dando besos o dando la mano y no compartir alimentos, vasos o cubiertos.
En el hogar es necesario ventilar y permitir la entrada del sol, mantener limpios los objetos de uso común como teléfonos, juguetes, picaportes, barandillas, baños etc. Abrigarse y evitar cambios bruscos de temperatura.
La alimentación debe ser en base a frutas y verduras ricas en vitaminas A y C (zanahoria, naranja, mandarina, lima, limón, piña, papaya etc.) y no se debe olvidar lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón.
En caso de sentir síntomas de gripe es muy importante no automedicarse y consultar un especialista. Si tienes síntomas de gripe, como fiebre mayor de 38°C que se presenta de forma repentina, tos frecuente e intensa, dolor de cabeza, falta de apetito, congestión nasal y malestar general acude a tu Centro de Salud, a urgencias o llama a tu médico de cabecera.
Aunque cuando se trata de la gripe común o de un resfriado bien atendido no se ha comprobado que afecte al bebé, en el caso de la gripe A o H1N1, conocida inicialmente como gripe porcina, por ser un virus mutante, aún no está determinado que no traspase la barrera placentaria.
Los medicamentos que se están utilizando para tratar a las personas infectadas con la gripe son el oseltamivir, zanamivir, armantadina y rimantadina. Estos son medicamentos antivirales clasificados en la categoría C durante el embarazo. La categoría C indica que no se han realizado suficientes estudios para determinar que son inofensivos en las mujeres embarazadas. Según el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, aunque la amantadina y la rimantadina han causado daños administrados en dosis muy altas a animales, no se conocen efectos adversos en las mujeres que tuvieron que tomar oseltamivir o zanamivir durante el embarazo o en sus bebés.
En cualquier caso, es tu médico, o el equipo médico que te trate, quién determinará si los beneficios de utilizar estos medicamentos son más grandes que los posibles riesgos.
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