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La sequía no solo trae consigo pérdidas millonarias a la región, pone en riesgo la vida del ganado y genera nubes de langostas que arrasan con lo que queda de los cultivos. Las langostas llegan a los campos atraídas por las altas temperaturas y la falta de agua, pero con ellas arriba otra amenaza: las arañas.
Según los expertos, la plaga de langostas se debe al intenso calor de la zona y las arañas que han aparecido se alimentan de estas langostas. No se trata de un insecto que sea agresivo por sí mismo, sino al sentirse amenazado por el ser humano. "Pica solamente si se siente atacada de alguna manera, por ejemplo si estaba escondida en la ropa, como en el caso del peón", explicó a EL PAÍS digital una Nurse del Hospital de Durazno.
La araña de lino vive al aire libre, al nivel del suelo, en zonas húmedas y oscuras. También se las puede encontrar viviendo en el pasto y en algunos cultivos, como lino y trigo. La araña del rincón es otra de las especies que han aparecido con la sequía, se trata de un espécimen que suele encontrarse detrás de los muebles y cuadros, dentro de los hogares.
Al picar, estas arañas pueden provocar dolor local, contracturas musculares, temblores corporales e inclusive taquicardia. Las autoridades sanitarias recomiendan el uso de guantes y botas en lugares donde proliferan estas arañas.
ANTE UNA PICADURA. La picadura puede pasar inadvertida en un primer momento, pero poco tiempo más tarde aparecen dolores agudos en la región afectada. Los especialistas recomiendan acudir rápidamente al médico más cercano y una abundante ingestión de líquidos, diuréticos y calmantes.
RESPETAR EL ECOSISTEMA . Los vecinos cercanos a los lugares en donde han ocurrido los últimos casos están preocupados porque "nadie se hace resposable", y quieren fumigar, como se hace con el resto de las plagas. Al respecto, la Ingeniera Agrónoma Betty Mandl, Subdirectora de Servicios Agrícolas, explicó a EL PAÍS digital que "hay que ser muy cuidadoso" y que la gente no debe salir a fumigar masivamente contra nada.
El INIA, por su parte, recomienda que cualquier medida de control parta de un correcto diagnóstico del daño detectado sobre los cultivos. "No es bueno matar a los enemigos naturales de las langostas", explicó Mandl, porque puede representar un problema en años venideros.
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