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SALIDA | EE.UU. aceptó regionalización presentada por nuestro país y entran contenedores que estaban en el puerto Visa
a la carne uruguaya
El éxito alcanzado por la reciente misión oficial uruguaya en Estados Unidos para liberalizar el ingreso de la carne procesada con anterioridad al foco de fiebre aftosa en el departamento de Artigas a dicho mercado fue justipreciado por el delegado de la Asociación Rural del Uruguay, Ing. Agr. Fernando Mattos, porque "se entiende que nuestro país actuó ante el insuceso con rapidez, claridad y transparencia". Y le da dimensión al sistema de trazabilidad tropa a tropa que hace más de 25 años realiza Dicose, que "fue recibida con confianza por la autoridad sanitaria de EE.UU. para liberar gran parte de los contenedores que estaban en puerto sin poder entrar al país. "La información que tenemos es que ya está ingresando en Estados Unidos la mercadería producida antes del 1º de octubre sin limitaciones, aplicando el criterio de regionalización a los embarques procesados entre el 1º y el 24 de ese mismo mes, dejando afuera a Artigas. Y con algo que es interesante, porque se decidió, por parte de las autoridades estadounidenses, inclusive intervenir los propios contenedores que tienen producción de Artigas, estableciendo el día de producción como elemento de corte. Toda la producción del día que incluyera tropas de Artigas, por una cuestión de precaución, queda imposibilitada de ingresar, porque nuestro sistema de trazabilidad comprende la tropa y el día de producción, y no corte a corte", explicó. Refiriéndose al detalle de los embarques, indicó que de los 104 contenedores informados, 44 son producción previa al 1(infinity) de octubre (alrededor de 40%), mientras que otro 20% es de carne que será sometida a esa diferenciación sin producción de Artigas, con lo cual un 65% de la carne estaría ingresando sin problemas. Hay 24 contenedores sin carne de animales provenientes de Artigas y hay 38 que van a ser intervenidos, pudiéndose dar el caso de que parte del contenedor pudiera ingresar y parte que no, de acuerdo con el criterio día de producción. Asimismo estableció el Ing. Mattos que la carne actualmente en stock abre una instancia de transitoriedad en las autoridades sanitarias de Estados Unidos de 60 días, de acuerdo con su legislación, en la cual existe una audiencia pública, por la cual un ciudadano común o cualquier institución que esté involucrada puede aportar elementos o testimonios que van a ser utilizados en una decisión final, que se publica en el diario oficial. Pero no obstante pueden formular una disposición transitoria, por la cual las autoridades pueden liberar la mercadería en depósito que podría ingresar a EE.UU. dentro del mismo criterio de regionalización. "Eso es un poco una respuesta de la autoridad sanitaria americana ante la trazabilidad de control de producción que la autoridad sanitaria uruguaya pudo autorizar" También informó Mattos que en Canadá "hubo una muy buena receptividad, y esos mismos criterios presentados por Uruguay serán aceptados. Como entre ambos países existe libre tránsito de mercadería, hay coordinación y los criterios de decisión serán prácticamente los mismos, por más que Canadá no establece ese plazo de 60 días de audiencia pública para tomar una decisión".
Situación es mejor a lo esperado La próxima entrada a Europa --aún con el problema que genera la vaca loca en el consumo-- y la decisión de EE.UU., a criterio del Ing. Mattos, descomprimen un poco la situación en cuanto a stocks de carne, que la industria tenía para abastecer a los mercados de cara a las fiestas tradicionales, cuando más demanda hay. Y aún con perjuicios --se pelea ingreso de la carne procesada a Japón y Corea y hubo que cambiar destinos de embarques y rebaja de precios-- estos hechos no dejan de ser "un alivio" a la situación y "la ecuación es diferente". El Ing. Mattos cree que en 60 días el mercado del Nafta esté habilitado nuevamente y hasta es dable esperar que Asia también. "Podemos inferir entonces que a partir de los primeros días de enero ya pueda haber producción industrial con un panorama de mercados totalmente distinto al actual. Por lo tanto, dentro de la gravedad que se podría prever, hubo una respuesta muy buena por parte de los mercados y creo que en breve plazo estaremos habilitados nuevamente para todos ellos", confió. Un trabajo en equipo El Ing. Agr. Fernando Mattos Costa integrará como titular la delegación de la Asociación Rural del Uruguay ante INAC, siendo designado como suplente el Ing. Agr. Manuel Lussich. "Es una gran responsabilidad porque estamos representando a la institución y a la producción, conjuntamente con la Federación Rural". "Con el Ing. Lussich, pensamos conformar un equipo con posibilidades de enfrentar todos los termas que se avecinan: la salida de la aftosa, las estrategias de marketing, el acceso a mercados y las reformas de INAC, que se inician con todas estas propuestas del propio Poder Ejecutivo con los distintos artículos que envió a través de la Ley de Presupuesto. Eso es un puntapié inicial para el estudio de la propia Ley de INAC, en el sentido de que estas modificaciones pueden traer una alteración en los ingresos de nuestro instituto que puede afectar su funcionamiento".
Embajador de Israel en Uruguay Israel quiere aumentar sus compras de carne Yosef Arad."Para nosotros fue trascendente que, apenas surgió el foco de Aftosa, Uruguay demostrara seriedad y transparencia para informarnos de inmediato de lo que estaba sucediendo"
JAVIER PASTORIZA Qué importancia tiene la carne vacuna en la dieta de los israelíes? -- Cuando yo llegué a Israel en los años 50, era una época de austeridad: podíamos comer 10 gramos de carne por semana y había cupones especiales para las fiestas, porque era un alimento lujoso. Con el paso de los años los gustos del consumidor se fueron refinando y el país se convirtió en un gran consumidor de carne vacuna. Nosotros tenemos ganaderos pero no grandes territorios ni muchas pasturas, por lo que debemos recurrir a los países que son los tradicionales criadores como Argentina, Brasil y Uruguay, que en los últimos años se fue afirmando en su posición en este campo. --Por qué Uruguay hoy es el principal proveedor? --Hace años la importación de la carne estaba en manos del gobierno, porque en Israel, siendo el país del pueblo judío, existe la faena ritual, donde participa un rabino, un supervisor y una cadena de control que hace todo el trabajo. Así que Israel compraba su carne en Brasil, Argentina y otras partes del mundo, pero variaba sus mercados de acuerdo con las fluctuaciones cambiarias. En un momento se decidió privatizar la compra, dejando de lado a la gente que sabía de comercio para que lo hicieran los que tenían conocimiento de carne. Cuatro o cinco grandes importadores comenzaron a venir a Uruguay y mandan los equipos de matarifes a trabajar, que prácticamente están en Uruguay 10 meses al año. Israel compra carne a 9 frigoríficos. --El ritual Kosher impone normas sanitarias muy rigurosas... --Es cierto. Personalmente visité cinco frigoríficos y puedo testimoniar el alto nivel de control que tiene el procesamiento de la carne, no solamente el legal, porque nosotros compramos sólo los cortes delanteros --lo que le conviene al Uruguay porque así puede vender aparte los traseros, que son más valiosos, y consigue buenos precios por esos delanteros--, sino también el del proceso Kosher. Este es minucioso: el animal se controla antes de ser faenado para ver si está puro, después lo faena una persona con un cuchillo especial y luego pasa por 10 personas más en diferentes etapas de control. Es tan riguroso que es digno de ver. --La aparición del foco aftósico en Artigas, ¿afectó sus compras? --Uruguay demostró mucha transparencia y seriedad en el tema. Apenas se sucedió el problema, el director de los Servicios Sanitarios convocó al Dr. Dani Faingold, responsable de la sanidad oficial de Israel con sede en Buenos Aires, para explicarle la situación e informarle de cuáles fueron las medidas adoptadas. Para nosotros eso fue trascendente: esa demostración de seriedad e idoneidad del gobierno uruguayo la valoramos. Queda claro que nosotros no podemos, de la noche a la mañana, dejar de comprar, ya que podría causar una crisis muy importante en nuestro consumo. Por eso era importante tener la seguridad de que podemos seguir comprando y cuando se vieron las medidas que tomó Uruguay, de que inmediatamente se cerró Artigas, mantuvimos el comercio. Lo único que, por el momento se dejó de comprar, es algún producto en particular, como la lengua. Las demás compras se han mantenido normales y van a seguir creciendo.
Apasionado por comer achuras * El Embajador Yosef Arad nació en Alejandría, Egipto, en 1940, emigrando a Israel en 1952. Realizó estudios de psicología y sociología en la Universidad Hebrea de Jerusalén, y posee el título de Licenciatura de Psicología obtenido en la Universidad Católica de Asunción del Paraguay. También cuenta con un título de maestría en Comunicación, otorgado por la Universidad Hebrea de Jerusalén. Comenzó sus actividades diplomáticas en 1961 como administrador de la Embajada de Israel en Río de Janerio, y a partir de allí ha cumplido diferentes misiones en la cancillería de su propio país como en Paraguay, Bolivia, Portugal y Brasil, siendo Embajador en Uruguay desde setiembre de 1997. Habla español, portugués, inglés, francés, árabe y hebreo, está casado con Irene Arad, tiene cuatro hijos y 5 nietos, y se confiesa un gran admirador y consumidor de la carne uruguaya, pero especialmente de las achuras. "Realmente me encantan", aseguró.
Sinónimo de alta calidad * "A raíz del foco de Aftosa en Artigas muchos colegas me han preguntado sobre nuestra decisión de seguir adquiriendo en Uruguay. Yo les dije: compramos carne con proceso Kosher, por lo que nadie es tan riguroso como nosotros en lo sanitario", informó Arad. Es carne "sana, sin hormonas". En los supermercados de Israel, donde los cortes llegan con información de origen, el consumidor la lleva con la certeza de que es buena. Como la hoja de afeitar que todos conocemos más como gilette, en mi país la carne de calidad se identifica con Uruguay".
22
DE OCTUBRE DE 2000
Por Jorge Chouy y Juan Andrés Elhordoy Tomando unos mates sobre el puente del camino local, en el calor de la tardecita artiguense, los vecinos podían ver una inocente chancha que revolvía residuos, hozando en busca de comida. Necesitaba mucho alimento para reponer la energía que, con la leche, le mamaban sus lechones. No cabía imaginar el desbarajuste que iba a provocar ese simple, inocente gesto del animalito doméstico que deambulaba mansamente, bamboleando sus ubres llenas de leche por entre los residuos del baldío, idéntico a los que circundan cada uno de los pueblos y ciudades de nuestro país. Los lechones murieron, los novillos que pastoreaban en los mismos potreros empezaron a manifestar signos más que inquietantes: dejaban de comer y se echaban, doloridos de las patas. Aftosa, se alarmó el primer veterinario rápidamente convocado. Aftosa, confirmó el profesional de consulta venido de la capital. Aftosa, confirmó el análisis de laboratorio en Rio de Janeiro, a los tres días de la toma de las muestras. La noticia cayó como una bomba que estallara en el corazón de nuestro país productivo. Diez años después del último brote, cuando ya nos sentíamos liberados de la amenaza de la peste como nos sentimos libres de la rabia, del dengue o del cólera, el fantasma vuelve a sacudir su sábana. Por lo menos la aftosa no afecta al humano, pero la estrategia productiva del país adquirió una orientación que excluye la posibilidad de convivencia con el virus. En este tiempo de crisis, en el cual los precios de nuestros productos están deprimidos en los mercados internacionales, mientras los de los insumos básicos que importamos se disparan, el único rubro de primera importancia que defendía la plata era la venta de carne a los nuevos destinos; precisamente los que hoy se nos cierran. La mitad de nuestras exportaciones de carne está dirigida a esos mercados, que además compran en exclusividad muchos de los productos y subproductos del rubro. Por añadidura, esos mercados eran los únicos que crecían, mientras los tradicionales se estancan o retroceden. La definición estratégica de erradicar la enfermedad y obtener el reconocimiento internacional de dicha condición, opción adoptada por nuestro país hace seis años, implica un elevado riesgo y es extremadamente frágil, como lo demuestra este episodio. Como seguramente no existen alternativas económicamente viables, su conservación exige severas medidas de control, que no siempre se pueden sostener.
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