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La
Universidad, el MEC y el Instituto de Investigación Baja inversión en tecnología Durante 1999 Uruguay gastó en Desarrollo Científico y Tecnológico 54 millones de dólares, un 0,26 % del PBI. Durante 1999 Uruguay alcanzó un gasto en Inversión e Investigación en Desarrollo Científico y Tecnológico del orden de los 54 millones de dólares, un 0,26 % del Producto Interno Bruto (PBI), cifra muy por debajo de la inversión promedio de América Latina. Los organismos que invirtieron mayores recursos en este rubro fueron el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) con 6 millones de dólares, la Universidad de la República con más de 25 millones de dólares y el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias con una cifra cercana a los 14 millones de dólares, según se registra en el documento elaborado por la Comisión de Presupuestos de la Cámara de Representantes. Dentro de los emprendimientos desarrollados por el MEC se destaca el programa de inversiones efectuado a través del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicyt) --con fondos del Banco Interamericano del Desarrollo (BID) y capitales aportados por el Estado--, los cuales se distribuyen entre diversos organismos estatales. Entre otros cometidos, estos fondos se destinan a la compra de equipamiento tecnológico e investigación. Por otro lado las inversiones efectuadas desde la Universidad de la República alcanzan el 80% de los totales efectuados en materia de investigación en nuestro país. A modo de ejemplo el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria invirtió esos fondos en la investigación en distintas áreas, donde se incluyen los cultivos, la producción animal, la hortifruticultura y la forestación. Otros organismos que realizaron inversiones en materia de ciencia y tecnología durante 1999 fueron los Ministerios de Defensa Nacional, de Ganadería Agricultura y Pesca y el de Industria, Energía y Minería, las empresas estatales Ancap y OSE, la Caja Notarial de Pensiones y Jubilaciones, la Corporación Nacional para el Desarrollo, el Instituto Nacional de Carnes, el Instituto Nacional de Vitivinicultura y el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU). En el texto remitido al Parlamento no se detallan las inversiones realizadas en esta materia por organizaciones privadas. Según las proyecciones de inversión efectuadas en el mismo texto, se prevé una inversión en Ciencia y Tecnología para este año cercana a los 60 millones de dólares, porcentaje que apenas alcanzaría al 0,29% del PBI. BAJA
INVERSION. Esta situación ha ocasionado críticas desde distintos ámbitos, entre las que se destacan la de la presidenta del Conicyt, Juliana Abella, y la decana de la Facultad de Ingeniería, María Simón. "Soy una convencida de que el Uruguay tiene capacidad para ser un país tecnológico, sin embargo la más baja de todas las cifras de inversión en Ciencia y Tecnología en América Latina es siempre la de Uruguay, estamos muy por debajo, habría que invertir muchisimo más", aseguró Abella a El País en una entrevista realizada en mayo pasado. Simón resaltó por su parte, en una entrevista sostenida en marzo, que "Uruguay acarrea un profundo retraso en la inversión en educación superior e investigación en tecnología que es necesario revertir para alcanzar una competitividad a nivel internacional". "En materia de ciencia y tecnología", aseguró la decana, "las inversiones públicas y privadas en materia de investigación están por debajo del 0,3% del PBI", porcentaje que la especialista calificó como "alarmante". La jerarca apuntó que a los países en vías de desarrollo las agencias internacionales les recomiendan una inversión en investigación científica no menor al 1% del PBI, ya que los países más desarrollados destinan por encima del 6%. "La ciencia y la tecnología han cobrado una importancia creciente en el mundo, y el Uruguay no puede ni debe mantenerse al margen, debe consolidarse una financiación para poder llegar a otros mercados", enfatizó la decana. VISION
OFICIAL. En su discurso de asunción del 1° de marzo el mandatario señaló "solamente las sociedades de economías abiertas y de alta incorporación tecnológica tienen tasas de desempleo aceptables. El Uruguay puede y debe transformarse en una nación de este porte. También tiene que ser un Mercosur cultural, un Mercosur científico, un Mercosur tecnológico en donde el conocimiento de nuestra academia de gente intelectualmente superior de estas naciones se junte para poder hacer cosas en común y desarrollar una civilización no solamente como nos corresponde sino como estamos obligados a hacerla en esta América, que es grande por lo que ha hecho y por lo que puede hacer entre todos juntos". |