La
oposición avanza con el juicio político a Cubas
y Oviedo desconoce públicamente su autoridad
Un presidente en problemas
Un
día después del asesinato del vicepresidente Luis
María Argaña, los paraguayos todavía no saben
a ciencia cierta qué es lo que les espera. Quizá
lo único claro sea, además de la incertidumbre,
la sensación de que la historia que se abrió con
el atentado está lejos de llegar a su fin.
ASUNCION (Por Carlos Pauletti, enviado) -- Los acontecimientos
se precipitaron. El asesinato del vicepresidente Luis María
Argaña sumió a la clase política paraguaya
en un estado de conmoción lo suficientemente grande como
para reunir los votos para someter al presidente Raúl Cubas
a juicio político. Y con todas las miradas sobre sus pasos,
el polémico general Lino Oviedo decidió mover sus
piezas y se presentó voluntariamente ante las autoridades
para aclarar su situación jurídica, antes de que
el primer mandatario saliera a los medios a asegurar que el militar
había sido arrestado y de que éste utilizara los
mismos micrófonos para aseverar todo lo contrario.
"Consciente
de mis responsabilidades como presidente de la República
y como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, he tomado una
decisión que espero sea útil para recuperar la paz
en nuestra convivencia política. A partir de las 13.25
horas de hoy el general Oviedo se encuentra detenido en el regimiento
de la Guardia Presidencial", dijo Cubas en un mensaje a la nación.
"Vine por mi propia decisión. No estoy arrestado", respondió
minutos después el propio Oviedo desde la puerta del cuartel,
en un buen intento por confundir todavía más a los
ciertamente atribulados paraguayos.
Mientras
tanto, la oposición reunía los votos para sentar
a Cubas en el banquillo de los acusados y aseguraba a través
de los voceros que el arresto de Oviedo no era sino un tardío
intento del primer mandatario de evitar el juicio político
que aparecía en su horizonte.
Pero la Cámara
de Diputados ya había resuelto notificar hoy jueves a los
representantes de Cubas de la acusación que recae sobre
el presidente, a efectos de que preparen su defensa.
"Si resuelven
mi destitución me iré a mi casa", respondió
Cubas al ser interrogado por la prensa en torno la decisión
de la Cámara Baja, mientras miles de personas festejaban
ruidosamente en el Centro de Asunción al enterarse de que
el proceso de juicio político al presidente había
salvado un nuevo escollo.
* UN
PAIS PARALIZADO
Pero más
allá de las declaraciones, los arrestos y las votaciones
que inundaban los noticieros, Asunción amaneció
ayer virtualmente paralizada por la falta de transporte público
y la decisión de la mayor parte de las empresas privadas
de mantener sus puertas cerradas hasta que no pase la tormenta,
a lo que se agregó la decisión de los funcionarios
públicos de no acudir a sus lugares de trabajo y las carencias
en los servicios públicos que transformaron las calles
de la capital paraguaya en un gigantesco depósito de basura.
Cubas habló
por radio y televisión para anunciar que había ordenado
el arresto del general Oviedo. Minutos después, el militar
utilizó los mismos micrófonos para desmentir públicamente
al primer mandatario, mientras la oposición denunciaba
una estratagema.
La huelga
general convocada por las principales centrales obreras pasó
prácticamente desapercibida en medio de la confusión
reinante. Y mientras el hermano del presidente Cubas, devenido
ahora en ministro del Interior, confirmaba el cierre de las fronteras,
algunos legisladores reconocían su temor de que el homicidio
de Argaña no fuera sino el primero de una larga lista y
en los corrillos parlamentarios se especulaba con la eventualidad
de que, perdido por perdido, Oviedo pudiera utilizar su influencia
entre los uniformados para precipitar una crisis institucional.
Porque si
algo está claro es que el crimen de Argaña no fue
el final sino el comienzo de algo. Y si una cosa falta por ver
es de qué se trata.
Cubas, un doliente malquerido
ASUNCION
(enviado).- Por un momento el rencor se disfrazó de
advertencia. Cuando los funcionarios del ceremonial intentaron
comunicarse con los familiares del asesinado Luis María
Argaña para coordinar los detalles de la presencia del
presidente Raúl Cubas en el velatorio, la respuesta que
recibieron fue tan lapidaria como esclarecedora. "Si viene va
a ser echado", respondió el abogado del malogrado vicepresidente.
"Que no venga, porque lo van a linchar", agregó uno de
los hijos de la víctima de la violencia política
en Paraguay.
El sepelio
del veterano dirigente del Partido Colorado fue sencillo. Mientras
la viuda de Argaña, Teresa Contrera, lloraba desconsoladamente
sobre el cajón en el que yacía su esposo, familiares,
amigos y correligionarios del ex vicepresidente paraguayo enfocaban
sus baterías contra Cubas y su mentor, el controvertido
general Lino Oviedo.
"Cubas es
el responsable de este asesinato. Es cómplice de Oviedo
en esta barbarie que se llevó la vida del doctor Argaña",
dijo el abogado de la víctima, José Alberto Planás,
quien admitió que el primer mandatario había comunicado
su deseo de asistir al velatorio del dirigente asesinado y que,
por única respuesta, había recibido las advertencias
antes mencionadas.
Entretanto,
otro de los hijos de Argaña declaraba a cuanto periodista
le ponía un micrófono adelante que "obviamente"
la familia responsabilizaba a Cubas y a Oviedo por el asesinato
de su padre. "A quienes estaba molestando era a ellos. Es muy
claro todo", dijo por si alguna duda quedaba todavía acerca
de su forma de ver las cosas.
* LA
DESTITUCION COMO REVANCHA
Afuera la
calle era un hervidero y, sobre el cadáver de Argaña,
pocos se animaban a aventurar un pronóstico favorable para
la frágil institucionalidad paraguaya. Los rumores de un
quiebre crecían conforme ganaba las calles el rumor, jamás
confirmado ni tampoco desmentido, de que las Fuerzas Armadas estaban
acuarteladas y próximas a intervenir en cuanto Cubas u
Oviedo les ordenaran movilizarse.
Por lo demás,
la posibilidad de que el juicio político que Argaña
había promovido en vida terminara por prosperar y por desembocar
en el despido de Cubas era lo único que entusiasmaba a
los dolientes, desesperanzados como estaban en torno a la eventualidad
de que el magnicidio del vicepresidente pudiera resultar efectivamente
aclarado en todos y cada uno de sus términos.
Preparan
gobierno de coalición; las Fuerzas Armadas anunciaron su
total apoyo a las nuevas autoridades
Triunfo para la democracia
Los
paraguayos prorrumpieron anoche en ruidosa celebración
callejera luego de confirmarse la renuncia del presidente Raúl
Cubas, en víspera de la reanudación del juicio político
que, aparentamente, iba a conducir a su destitución.
ASUNCION.--
"No me voy por corrupto ni por ladrón. Me voy porque
mi salida sirve para la pacificación nacional en este momento
tan delicado. (...) No voy a ser responsable por el derramamiento
de sangre de gente inocente por cuestiones políticas",
dijo Cubas a las 20.50 (21.50 hora uruguaya) por cadena de televisión,
al anunciar su festejada dimisión.
Horas antes
los medios de comunicación habían confirmado que
su renuncia era un hecho. El cielo nocturno se llenó entonces
de fuegos artificiales y miles de personas salieron a celebrar
en el centro de Asunción. Simultáneamente, se anunció
que que el presidente del Congreso, Luis González Macchi,
era el nuevo presidente.
* APOYO
DE LAS FUERZAS ARMADAS
Las Fuerzas
Armadas paraguayas anunciaron oficialmente su total apoyo a las
nuevas autoridades que se harán cargo del Poder Ejecutivo
tras la renuncia del jefe de Estado.
La actitud
institucionalista del estamento castrense fue reafirmada a través
de un comunicado del comandante de las Fuerzas Militares, general
de Ejército Eligio Torres Heyn.
La declaración
militar está dirigida al "pueblo paraguayo", que en gran
parte estaba en la calle festejando el advenimiento del nuevo
gobierno, y adelanta su reconocimiento como comandante en jefe
de las Fuerzas Armadas al presidente del Congreso, Luis González
Macchi.
Horas antes,
un duro comunicado del poderoso tercer cuerpo del ejército
había responsabilizado al presidente Cubas por el asesinato
el viernes de seis jóvenes que manifestaban por la democracia.
* GOBIERNO
DE COALICION
El nuevo
presidente paraguayo es un abogado de 55 años que hasta
ahora presidía el Senado y el Congreso.
El vicepresidente
de la Cámara de Diputados, Blas Llano, anunció que
el nuevo gobierno estará integrado por un gabinete de coalición
en que participarán los tres principales partidos políticos.
Los nuevos
ministros serán del sector antioviedista del Partido Colorado,
del Partido Liberal Radical Auténtico y del Partido Encuentro
Nacional, informó Llano.
La renuncia
de Cubas abortó el juicio político que se le hacía
en el Congreso pero lo convertirá, de acuerdo a la Constitución,
en senador vitalicio, por su calidad de ex presidente democráticamente
electo.
Cubas era
enjuiciado en el Congreso por liberar de la cárcel al ex
general golpista Lino Oviedo, pasando por encima de la autoridad
de la Corte Suprema de Justicia, que había ordenado su
regreso a prisión.
Oviedo había
encabezado un golpe de Estado contra el ex presidente Juan Carlos
Wasmosy.
En su mensaje
de renuncia a la población, Cubas pidió disculpas
a los paraguayos que lo votaron en mayo, eligiéndolo presidente.
Cubas, que
asumió el cargo en agosto y gobernó solo siete meses,
dijo que asume "la cuota de culpa que la historia me quiera adjudicar".
Lino Oviedo huyó a la Argentina
ASUNCION.--
El ex general golpista Lino César Oviedo fue detenido
ayer de noche en el aeropuerto de San Fernando, a las afueras
de Buenos Aires, informó el Canal 13 de televisión
de la capital paraguaya.
Reporteros
del canal dijeron que Oviedo llegó a la Argentina en compañía
de su esposa Raquel y de sus tres hijos. Personal de inmigración
los detuvo a la espera de que se presentara el juez federal de
San Isidro, para certificar si poseen algún documento que
certifique que han obtenido asilo político del gobierno
argentino, según la versión.
Oviedo abandonó
Paraguay luego de que el presidente Raúl Cubas dimitiera.
Cubas había ordenado la excarcelación del ex general
y amigo suyo tras asumir la presidencia en agosto, pero ordenó
su regreso a prisión en un cuartel militar tras el asesinato
del vicepresidente Luis Argaña el martes pasado.
Según
versiones informativas en Asunción, Oviedo y su familia
abandonaron el Paraguay en un avión bimotor propiedad de
un hacendado local, Fernando Pfnell, quien confirmó que
su piloto, Alfredo Camacho, condujo la aeronave a la Argentina.
Versiones
de prensa indicaron que el ex militar golpista pretendió,
sin éxito, ingresar en Uruguay y en Brasil.
En territorio
argentino, se le denegó el permiso para aterrizar en dos
aeropuertos al norte de Buenos Aires --Don Torcuato y Morón--,
y por circunstancias no divulgadas se le autorizó a aterrizar
en San Fernando. Sin embargo, Oviedo no fue autorizado a descender
del avión, permaneciendo a bordo en calidad de "demorado"
por la policía aeronáutica argentina.
Efectivos
militares mantenían esta madrugada rodeado el aeropuerto,
a la espera de una decisión del juez.
El nuevo presidente, un cercano colaborador del asesinado Argaña
ASUNCION
(Reuters).-- El senador Luis Angel González Macchi,
un abogado de 55 años y viejo militante del gobernante
Partido Colorado, juró el domingo como presidente de Paraguay
tras la renuncia de Raúl Cubas.
Tras recibir
el bastón de mando y la banda presidencial, símbolos
impuestos por Wildo Rienzi, presidente de la Corte Suprema de
Justicia, el flamante jefe de Estado fue saludado por unas 150.000
personas reunidas en el microcentro de Asunción, abarrotando
las plazas ubicadas en las cercanías del Congreso y del
Palacio de Gobierno.
"Hoy en el
Paraguay han terminado la violencia, el terror y la persecución",
dijo González Macchi a la multitud.
En breves
declaraciones a la prensa luego, afirmó que "mi decreto
número uno será ordenar el apresamiento del ex general
golpista Lino César Oviedo para que cumpla su condena de
10 años de cárcel".
González
llegó al edificio del Senado acompañado de Félix
Argaña, hijo del vicepresidente Luis Argaña, asesinado
el pasado martes.
De carácter
algo tímido, alto, calvo y con espeso bigote, González
Macchi fue hasta ayer presidente del Senado y del Congreso, tras
haber sido elegido como legislador en mayo de 1998, en los mismos
comicios donde Cubas ganó la presidencia.
En su juventud
era "pivot" de un equipo de básquetbol, deporte que sigue
practicando en sus ratos de ocio. El domingo se convirtió
en el primer senador en la historia de Paraguay en reemplazar
a un mandatario renunciante sin recurrir a la intervención
de las fuerzas armadas.
González
Macchi fue un cercano colaborador del asesinado vicepresidente
Luis María Argaña, acribillado el martes por desconocidos
en una avenida de la capital y desde el inicio de su carrera política
se mantuvo fiel al caudillo colorado.
El asesinato
de Argaña precipitó la crisis política en
que está inmerso el país desde agosto, cuando Cubas
liberó al ex general golpista Lino Oviedo de una condena
a 10 años de prisión por sedición.
Antes de
ocupar su banca en el Senado, González Macchi se desempeñó
como presidente del estatal Servicio Nacional de Promoción
Profesional durante 18 años hasta 1989, bajo la dictadura
de 35 años de Alfredo Stroessner, quien fue derrocado ese
año.
Mientras
ejercía el cargo público, fue presidente del Consejo
de Abogados Colorados de Paraguay entre 1980 y 1983 y miembro
del máximo órgano ejecutivo de su partido desde
1996.
Desde el
Senado, el nuevo presidente fue uno de los promotores del juicio
político contra Cubas, cuya finalización estaba
prevista para el lunes, y uno de los más fervientes enemigos
de Oviedo.