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  Anuario 1999

La oposición avanza con el juicio político a Cubas y Oviedo desconoce públicamente su autoridad

Un presidente en problemas

Un día después del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, los paraguayos todavía no saben a ciencia cierta qué es lo que les espera. Quizá lo único claro sea, además de la incertidumbre, la sensación de que la historia que se abrió con el atentado está lejos de llegar a su fin.

ASUNCION (Por Carlos Pauletti, enviado) --
Los acontecimientos se precipitaron. El asesinato del vicepresidente Luis María Argaña sumió a la clase política paraguaya en un estado de conmoción lo suficientemente grande como para reunir los votos para someter al presidente Raúl Cubas a juicio político. Y con todas las miradas sobre sus pasos, el polémico general Lino Oviedo decidió mover sus piezas y se presentó voluntariamente ante las autoridades para aclarar su situación jurídica, antes de que el primer mandatario saliera a los medios a asegurar que el militar había sido arrestado y de que éste utilizara los mismos micrófonos para aseverar todo lo contrario.

"Consciente de mis responsabilidades como presidente de la República y como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, he tomado una decisión que espero sea útil para recuperar la paz en nuestra convivencia política. A partir de las 13.25 horas de hoy el general Oviedo se encuentra detenido en el regimiento de la Guardia Presidencial", dijo Cubas en un mensaje a la nación. "Vine por mi propia decisión. No estoy arrestado", respondió minutos después el propio Oviedo desde la puerta del cuartel, en un buen intento por confundir todavía más a los ciertamente atribulados paraguayos.

Mientras tanto, la oposición reunía los votos para sentar a Cubas en el banquillo de los acusados y aseguraba a través de los voceros que el arresto de Oviedo no era sino un tardío intento del primer mandatario de evitar el juicio político que aparecía en su horizonte.

Pero la Cámara de Diputados ya había resuelto notificar hoy jueves a los representantes de Cubas de la acusación que recae sobre el presidente, a efectos de que preparen su defensa.

"Si resuelven mi destitución me iré a mi casa", respondió Cubas al ser interrogado por la prensa en torno la decisión de la Cámara Baja, mientras miles de personas festejaban ruidosamente en el Centro de Asunción al enterarse de que el proceso de juicio político al presidente había salvado un nuevo escollo.

* UN PAIS PARALIZADO

Pero más allá de las declaraciones, los arrestos y las votaciones que inundaban los noticieros, Asunción amaneció ayer virtualmente paralizada por la falta de transporte público y la decisión de la mayor parte de las empresas privadas de mantener sus puertas cerradas hasta que no pase la tormenta, a lo que se agregó la decisión de los funcionarios públicos de no acudir a sus lugares de trabajo y las carencias en los servicios públicos que transformaron las calles de la capital paraguaya en un gigantesco depósito de basura.

Cubas habló por radio y televisión para anunciar que había ordenado el arresto del general Oviedo. Minutos después, el militar utilizó los mismos micrófonos para desmentir públicamente al primer mandatario, mientras la oposición denunciaba una estratagema.

La huelga general convocada por las principales centrales obreras pasó prácticamente desapercibida en medio de la confusión reinante. Y mientras el hermano del presidente Cubas, devenido ahora en ministro del Interior, confirmaba el cierre de las fronteras, algunos legisladores reconocían su temor de que el homicidio de Argaña no fuera sino el primero de una larga lista y en los corrillos parlamentarios se especulaba con la eventualidad de que, perdido por perdido, Oviedo pudiera utilizar su influencia entre los uniformados para precipitar una crisis institucional.

Porque si algo está claro es que el crimen de Argaña no fue el final sino el comienzo de algo. Y si una cosa falta por ver es de qué se trata.

Cubas, un doliente malquerido

ASUNCION (enviado).- Por un momento el rencor se disfrazó de advertencia. Cuando los funcionarios del ceremonial intentaron comunicarse con los familiares del asesinado Luis María Argaña para coordinar los detalles de la presencia del presidente Raúl Cubas en el velatorio, la respuesta que recibieron fue tan lapidaria como esclarecedora. "Si viene va a ser echado", respondió el abogado del malogrado vicepresidente. "Que no venga, porque lo van a linchar", agregó uno de los hijos de la víctima de la violencia política en Paraguay.

El sepelio del veterano dirigente del Partido Colorado fue sencillo. Mientras la viuda de Argaña, Teresa Contrera, lloraba desconsoladamente sobre el cajón en el que yacía su esposo, familiares, amigos y correligionarios del ex vicepresidente paraguayo enfocaban sus baterías contra Cubas y su mentor, el controvertido general Lino Oviedo.

"Cubas es el responsable de este asesinato. Es cómplice de Oviedo en esta barbarie que se llevó la vida del doctor Argaña", dijo el abogado de la víctima, José Alberto Planás, quien admitió que el primer mandatario había comunicado su deseo de asistir al velatorio del dirigente asesinado y que, por única respuesta, había recibido las advertencias antes mencionadas.

Entretanto, otro de los hijos de Argaña declaraba a cuanto periodista le ponía un micrófono adelante que "obviamente" la familia responsabilizaba a Cubas y a Oviedo por el asesinato de su padre. "A quienes estaba molestando era a ellos. Es muy claro todo", dijo por si alguna duda quedaba todavía acerca de su forma de ver las cosas.

* LA DESTITUCION COMO REVANCHA

Afuera la calle era un hervidero y, sobre el cadáver de Argaña, pocos se animaban a aventurar un pronóstico favorable para la frágil institucionalidad paraguaya. Los rumores de un quiebre crecían conforme ganaba las calles el rumor, jamás confirmado ni tampoco desmentido, de que las Fuerzas Armadas estaban acuarteladas y próximas a intervenir en cuanto Cubas u Oviedo les ordenaran movilizarse.

Por lo demás, la posibilidad de que el juicio político que Argaña había promovido en vida terminara por prosperar y por desembocar en el despido de Cubas era lo único que entusiasmaba a los dolientes, desesperanzados como estaban en torno a la eventualidad de que el magnicidio del vicepresidente pudiera resultar efectivamente aclarado en todos y cada uno de sus términos.


Preparan gobierno de coalición; las Fuerzas Armadas anunciaron su total apoyo a las nuevas autoridades

Triunfo para la democracia

Los paraguayos prorrumpieron anoche en ruidosa celebración callejera luego de confirmarse la renuncia del presidente Raúl Cubas, en víspera de la reanudación del juicio político que, aparentamente, iba a conducir a su destitución.

ASUNCION.-- "No me voy por corrupto ni por ladrón. Me voy porque mi salida sirve para la pacificación nacional en este momento tan delicado. (...) No voy a ser responsable por el derramamiento de sangre de gente inocente por cuestiones políticas", dijo Cubas a las 20.50 (21.50 hora uruguaya) por cadena de televisión, al anunciar su festejada dimisión.

Horas antes los medios de comunicación habían confirmado que su renuncia era un hecho. El cielo nocturno se llenó entonces de fuegos artificiales y miles de personas salieron a celebrar en el centro de Asunción. Simultáneamente, se anunció que que el presidente del Congreso, Luis González Macchi, era el nuevo presidente.

* APOYO DE LAS FUERZAS ARMADAS

Las Fuerzas Armadas paraguayas anunciaron oficialmente su total apoyo a las nuevas autoridades que se harán cargo del Poder Ejecutivo tras la renuncia del jefe de Estado.

La actitud institucionalista del estamento castrense fue reafirmada a través de un comunicado del comandante de las Fuerzas Militares, general de Ejército Eligio Torres Heyn.

La declaración militar está dirigida al "pueblo paraguayo", que en gran parte estaba en la calle festejando el advenimiento del nuevo gobierno, y adelanta su reconocimiento como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas al presidente del Congreso, Luis González Macchi.

Horas antes, un duro comunicado del poderoso tercer cuerpo del ejército había responsabilizado al presidente Cubas por el asesinato el viernes de seis jóvenes que manifestaban por la democracia.

* GOBIERNO DE COALICION

El nuevo presidente paraguayo es un abogado de 55 años que hasta ahora presidía el Senado y el Congreso.

El vicepresidente de la Cámara de Diputados, Blas Llano, anunció que el nuevo gobierno estará integrado por un gabinete de coalición en que participarán los tres principales partidos políticos.

Los nuevos ministros serán del sector antioviedista del Partido Colorado, del Partido Liberal Radical Auténtico y del Partido Encuentro Nacional, informó Llano.

La renuncia de Cubas abortó el juicio político que se le hacía en el Congreso pero lo convertirá, de acuerdo a la Constitución, en senador vitalicio, por su calidad de ex presidente democráticamente electo.

Cubas era enjuiciado en el Congreso por liberar de la cárcel al ex general golpista Lino Oviedo, pasando por encima de la autoridad de la Corte Suprema de Justicia, que había ordenado su regreso a prisión.

Oviedo había encabezado un golpe de Estado contra el ex presidente Juan Carlos Wasmosy.

En su mensaje de renuncia a la población, Cubas pidió disculpas a los paraguayos que lo votaron en mayo, eligiéndolo presidente.

Cubas, que asumió el cargo en agosto y gobernó solo siete meses, dijo que asume "la cuota de culpa que la historia me quiera adjudicar".


Lino Oviedo huyó a la Argentina

ASUNCION.-- El ex general golpista Lino César Oviedo fue detenido ayer de noche en el aeropuerto de San Fernando, a las afueras de Buenos Aires, informó el Canal 13 de televisión de la capital paraguaya.

Reporteros del canal dijeron que Oviedo llegó a la Argentina en compañía de su esposa Raquel y de sus tres hijos. Personal de inmigración los detuvo a la espera de que se presentara el juez federal de San Isidro, para certificar si poseen algún documento que certifique que han obtenido asilo político del gobierno argentino, según la versión.

Oviedo abandonó Paraguay luego de que el presidente Raúl Cubas dimitiera. Cubas había ordenado la excarcelación del ex general y amigo suyo tras asumir la presidencia en agosto, pero ordenó su regreso a prisión en un cuartel militar tras el asesinato del vicepresidente Luis Argaña el martes pasado.

Según versiones informativas en Asunción, Oviedo y su familia abandonaron el Paraguay en un avión bimotor propiedad de un hacendado local, Fernando Pfnell, quien confirmó que su piloto, Alfredo Camacho, condujo la aeronave a la Argentina.

Versiones de prensa indicaron que el ex militar golpista pretendió, sin éxito, ingresar en Uruguay y en Brasil.

En territorio argentino, se le denegó el permiso para aterrizar en dos aeropuertos al norte de Buenos Aires --Don Torcuato y Morón--, y por circunstancias no divulgadas se le autorizó a aterrizar en San Fernando. Sin embargo, Oviedo no fue autorizado a descender del avión, permaneciendo a bordo en calidad de "demorado" por la policía aeronáutica argentina.

Efectivos militares mantenían esta madrugada rodeado el aeropuerto, a la espera de una decisión del juez.


El nuevo presidente, un cercano colaborador del asesinado Argaña

ASUNCION (Reuters).-- El senador Luis Angel González Macchi, un abogado de 55 años y viejo militante del gobernante Partido Colorado, juró el domingo como presidente de Paraguay tras la renuncia de Raúl Cubas.

Tras recibir el bastón de mando y la banda presidencial, símbolos impuestos por Wildo Rienzi, presidente de la Corte Suprema de Justicia, el flamante jefe de Estado fue saludado por unas 150.000 personas reunidas en el microcentro de Asunción, abarrotando las plazas ubicadas en las cercanías del Congreso y del Palacio de Gobierno.

"Hoy en el Paraguay han terminado la violencia, el terror y la persecución", dijo González Macchi a la multitud.

En breves declaraciones a la prensa luego, afirmó que "mi decreto número uno será ordenar el apresamiento del ex general golpista Lino César Oviedo para que cumpla su condena de 10 años de cárcel".

González llegó al edificio del Senado acompañado de Félix Argaña, hijo del vicepresidente Luis Argaña, asesinado el pasado martes.

De carácter algo tímido, alto, calvo y con espeso bigote, González Macchi fue hasta ayer presidente del Senado y del Congreso, tras haber sido elegido como legislador en mayo de 1998, en los mismos comicios donde Cubas ganó la presidencia.

En su juventud era "pivot" de un equipo de básquetbol, deporte que sigue practicando en sus ratos de ocio. El domingo se convirtió en el primer senador en la historia de Paraguay en reemplazar a un mandatario renunciante sin recurrir a la intervención de las fuerzas armadas.

González Macchi fue un cercano colaborador del asesinado vicepresidente Luis María Argaña, acribillado el martes por desconocidos en una avenida de la capital y desde el inicio de su carrera política se mantuvo fiel al caudillo colorado.

El asesinato de Argaña precipitó la crisis política en que está inmerso el país desde agosto, cuando Cubas liberó al ex general golpista Lino Oviedo de una condena a 10 años de prisión por sedición.

Antes de ocupar su banca en el Senado, González Macchi se desempeñó como presidente del estatal Servicio Nacional de Promoción Profesional durante 18 años hasta 1989, bajo la dictadura de 35 años de Alfredo Stroessner, quien fue derrocado ese año.

Mientras ejercía el cargo público, fue presidente del Consejo de Abogados Colorados de Paraguay entre 1980 y 1983 y miembro del máximo órgano ejecutivo de su partido desde 1996.

Desde el Senado, el nuevo presidente fue uno de los promotores del juicio político contra Cubas, cuya finalización estaba prevista para el lunes, y uno de los más fervientes enemigos de Oviedo.



 

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