La recta final:
Vázquez, Lacalle y empate colorado.
Creció
la intención de votar en las elecciones de abril
En el Partido
Nacional se afirma el liderazgo de Luis Alberto Lacalle con el
48% de las preferencias de quienes piensan votar en las internas,
ante el 29% que obtiene Juan Andrés Ramírez, el
15% de Alberto Volonté y el 6% de Alvaro Ramos. En el Partido
Colorado, en tanto, persiste la paridad entre los precandidatos
Luis Hierro (48%) y Jorge Batlle (46%), mientras en el Frente
Amplio se mantiene estable la preferencia por Tabaré Vázquez
(75%) ante Danilo Astori (23%).
La intención de votar en estas elecciones ha crecido sostenidamente
desde octubre a la fecha: tres de cada diez uruguayos decían,
en octubre pasado, estar seguros de votar y hoy lo afirman cinco
de cada diez.
Interna
antes de la interna
A comienzos
de 1998, el senador Jorge Batlle no había decidido si se
postularía -por quinta vez- a la presidencia de la República
por el Partido Colorado. Incluso llegó a proponer el nombre
del ministro de Economía, Luis Mosca, como candidato único.
La frustración de esa posibilidad, incluso por la negativa
del propio Mosca, sumada al proceso de elecciones internas dentro
del Foro Batllista llevó a la lista 15 a postular al veterano
dirigente. Oficialmente se lo proclamó en octubre aunque
la campaña proselitista ya había comenzado unos
meses antes.
Prácticamente
desde que Julio Sanguinetti asumió la presidencia de Uruguay
en 1995, los diferentes líderes del Foro Batllista comenzaron
a debatir sobre cuál sería su sucesor. Así
se mencionó a Ricardo Lombardo, por entonces presidente
de Antel; al ex ministro del Interior y actual canciller, Didier
Opertti; al ex presidente de UTE, Mario Carminatti; y los senadores,
Hugo Fernández Faingold, Luis Hierro López -que
luego ocupó la secretaría del Interior- y Ronald
Pais. Finalmente se pactó dirimir la disputa entre Hierro,
Lombardo y Fernández Faingold mediante la votación
de un Colegio Elector, el 26 de setiembre. Hierro López
fue el victorioso a pesar de que no alcanzó el 40% de las
voluntades que establecía el reglamento de la elección,
ya que los otros candidatos retiraron su postulación.
Hasta el 12
de diciembre, el senador de la Cruzada 94 Pablo Millor también
pretendía acceder a la candidatura a la primera magistratura.
Sin embargo, ese día anunció su respaldo a Luis
Hierro López. La interna colorada también incluye
a los precandidatos Víctor Vaillant y Federico Bouza, ex
presidente de AFE y ex embajador en Paraguay, respectivamente.
El último día del plazo para la presentación
de listas ante la Corte Electoral (martes 22 de marzo), un inesperado
postulante se transformó en el quinto contendiente colorado:
César Cabrera.
Elecciones
históricas
La reforma
constitucional, aprobada en diciembre de 1996, introdujo la obligación
de presentar candidatos únicos por lema y el mecanismo
de elecciones internas abiertas sin sufragio obligatorio para
dirimirlos. Para que un candidato sea electo directamente deberá
reunir el 50% de las voluntades partidarias expresadas el 25 de
abril o el 40% con un margen del 10% de diferencia con su inmediato
seguidor. En caso contrario, las convenciones partidarias -también
conformadas en el acto del último domingo de este mes-
deberán escoger al presidenciable. En esa instancia, los
convencionales no están obligados a elegir al candidato
más votado en la elección.
En tal sentido,
según una encuesta de Cifra publicada en El País
el 6 de diciembre de 1998, el 72% de los uruguayos opinó
que los convencionales deberían respetar el veredicto de
las internas. Un 17% decía que deberían escoger
"al que les parezca mejor" independientemente del resultado de
los comicios, mientras un 11% no sabía o consideraba que
dependía de cuál fuera el candidato. Los porcentajes
no variaban sustancialmente cuando se consideraba la opinión
según el partido al que pensaban votar los consultados.
En el Partido Colorado, el 71% se pronunciaba a favor del respeto
de las mayorías partidarias. En el mismo sentido lo hacía
el 71% de los nacionalistas, el 80% de los frenteamplistas y el
74% de los nuevoespacistas.
A partir de
la reforma de 1996, los diferentes partidos políticos uruguayos
iniciaron un proceso al que, casi en su totalidad, se enfrentaban
por primera vez: establecer los mecanismos internos para determinar
qué candidatos disputarían la elección de
abril. Con mayores o menores dificultades según la colectividad,
el panorama electoral terminó de aclararse en diciembre
del pasado año. De los cuatro partidos con representación
parlamentaria, sólo presenta un único postulante
el Nuevo Espacio: el senador Rafael Michelini.
Amplia
oferta electoral
Cuando en
la mañana o tarde del domingo 25 el ciudadano ingrese al
cuarto secreto con la intención de elegir a su candidato
partidario, se enfrentará a la mayor oferta electoral que
haya conocido Uruguay. El martes 22 de marzo, último día
de plazo para registrar las listas ante la Corte Electoral, los
militantes de los siete lemas que intervienen en los comicios
presentaron 1.928 listas que postulan a 17 precandidatos presidenciales.
Cinco pertenecen al Partido Colorado, otros cinco al Partido Nacional,
dos al Encuentro Progresista-Frente Amplio, dos a la Unión
Cívica, uno al Nuevo Espacio, otro al Partido de los Trabajadores
y otro al Partido de la Buena Voluntad. Las nóminas incluyen
también los candidatos para las convenciones partidarias
nacionales y departamentales.
Entre las
nóminas que incluyen a los candidatos presidenciales, los
colorados fueron los que más listas presentaron con un
total de 382. De ellas, 217 apoyan al candidato del Foro Batllista,
Luis Hierro López; 117 al senador Jorge Batlle, 26 a Víctor
Vaillant, 11 a Federico Bouza y 11 a la sorpresa del 22 de marzo:
el quinto candidato colorado -desconocido hasta entonces-, César
Cabrera.
Los nacionalistas
proponen 334 nóminas, de las que 117 apoyan al ex presidente
Luis Alberto Lacalle. Juan Andrés Ramírez encabeza
108, Alberto Volonté 55, Alvaro Ramos 36 y Alem García
11.
Se registraron
también 217 hojas de votación por el Frente Amplio.
El apoyo a Tabaré Vázquez se puede explicitar a
través de 181 de ellas y al senador Danilo Astori en 36.
Por su parte el Nuevo Espacio presentó 19 listas, todas
ellas con las postulación del senador Rafael Michelini.
En la Unión Cívica sí hay competencia interna
en las 39 listas que presentó: 12 apoyan a Aldo Lamorte
y 27 a Luis Pieri. La candidatura de Rafael Fernández,
por el Partido de los Trabajadores, se expresó en 8 hojas
y la de Belarmino Pintos, del Partido de la Buena Voluntad, en
una.
Tanta oferta
llevó a la Corte Electoral a confeccionar formularios con
espacios en blanco que, en el escrutinio primario, los funcionarios
públicos a cargo de las mesas receptoras deberán
llenar según las listas que vayan apareciendo en las urnas.
En otras oportunidades, los formularios incluían las listas
intervinientes impresas, informó a radio El Espectador
José Montero, presidente de la Junta Electoral de Montevideo.
La Corte Electoral recomendó que cada ciudadano concurra
al circuito munido de la lista a la que adhiere ya que será
imposible que todas las hojas estén en el cuarto oscuro
y en caso de que estuvieran puede ser muy trabajoso ubicarlas.
Según fuentes de la Corte, los habilitados para sufragar
son 2.399.707 uruguayos que se distribuyen en 6.355 circuitos
en todo el país. En esta oportunidad se permite el voto
observado, es decir que los ciudadanos pueden sufragar en un circuito
que no sea el que les corresponde según su Credencial.
Frente
a dos candidaturas
Hasta el 22
de noviembre, el Frente Amplio no se había puesto de acuerdo
en si presentaría una o varias candidaturas en las elecciones
internas. El congreso reunido ese día decidió habilitar
la candidatura del ex intendente de Montevideo y actual presidente
del conglomerado de izquierda, Tabaré Vázquez y
la del senador, Danilo Astori. Tras un largo proceso de discusiones,
el Partido Socialista, Asamblea Uruguay y la Vertiente Artiguista
reunieron los 77 votos que habilitaron las dos postulaciones.
El Partido Comunista y el Movimiento de Participación Popular
se opusieron a que Astori fuera candidato pero su moción
quedó en minoría reuniendo el voto de 45 congresales.
La ventaja de Vázquez sobre Astori nunca fue inferior a
los 50 puntos en las encuestas de Cifra publicadas desde entonces.
Las internas
partidarias
Faltan tres
semanas para las elecciones internas de los partidos políticos.
Los ciudadanos que deseen votar (el voto no es obligatorio) podrán
hacerlo en sólo un partido. Se votará en dos hojas
separadas, una nacional y otra departamental. La hoja nacional
incluye un candidato presidencial y candidatos a las convenciones
nacionales de los partidos; la hoja departamental incluye los
candidatos a las convenciones departamentales, que son las que
luego elegirán los candidatos a intendente.
Cada partido
llevará un único candidato presidencial a las elecciones
nacionales. Ese candidato será elegido (directa o indirectamente)
en las elecciones internas. El candidato es elegido directamente
por los votantes si obtiene la mayoría absoluta de los
votos de su interna, o una mayoría relativa de al menos
40% con una ventaja de 10 o más puntos sobre su seguidor
más cercano. Si ninguno de los competidores logra esos
resultados, el candidato presidencial será designado por
la convención nacional del partido elegida en la interna
de abril (esto es, también será elegido por los
votantes de su interna, pero indirectamente).
En lo que
sigue se examinan las preferencias de los que piensan votar en
las internas de cada partido. En otro lugar de esta página
también se resumen las preferencias de todos los que piensan
votar a cada partido en las elecciones nacionales, que forman
un grupo más numeroso que el de los que piensan votar en
las internas, y las de todo el electorado nacional.
Las tendencias
se afirman
Durante los
últimos meses las preferencias de los votantes en las internas
de los partidos mayores han configurado tendencias que, vistas
en perspectiva, resultan ahora claras (y aparentemente consolidadas).
Con pequeñas
oscilaciones de mes a mes, en el último semestre Tabaré
Vázquez siempre obtuvo alrededor de las tres cuartas partes
de las preferencias de los probables votantes en la interna del
Frente Amplio, y Danilo Astori obtuvo algo más de un quinto
de esas preferencias. A tres semanas de las internas parece muy
difícil que esa tendencia pueda cambiar significativamente.
Vázquez debería ser elegido candidato directa y
holgadamente.
Hasta fines
de enero la interna blanca fue siempre la más "peleada",
liderada por Luis Alberto Lacalle y Juan Andrés Ramírez.
A fines de febrero, sin embargo, esa polarización fue reemplazada
por un liderazgo neto de Lacalle, con ventajas a su favor que
hasta el momento no se habían observado.
Los resultados
de la encuesta de fines de marzo muestran que esa tendencia se
acentúa: los indecisos disminuyen y la ventaja de Lacalle
aumenta considerablemente. Este escenario es mucho más
reciente que el observado en la interna frentista, y debería
ser potencialmente más frágil. Pero, también
aquí, lo que se ha construido sostenida y acumulativamente
a lo largo de ocho semanas genera consecuencias e inercias difícilmente
modificables en sólo tres semanas. Salvo acontecimientos
excepcionales (y por eso mismo imprevisibles), la interna del
Partido Nacional parece encaminarse hacia una victoria directa
(sin necesidad de recurrir a la Convención) de Lacalle.
El Foro Batllista
definió su candidato (Luis Hierro) recién a fines
del año pasado. Hierro conquistó muy rápidamente
visibilidad e intenciones de voto, y ya en diciembre había
pasado a liderar la interna colorada. En enero, sin embargo, su
ascenso se frenó, Jorge Batlle recuperó posiciones,
y se llegó a un empate técnico con ventaja (de sólo
dos puntos) para Hierro. Los resultados de febrero y de fines
de marzo mantienen esas posiciones incambiadas; cualquiera de
los dos candidatos puede ganar la elección.
Tres internas
muy diferentes
La interna
frentista, a juzgar por todo lo anterior, "siempre" estuvo definida,
y la candidatura de Astori no logró modificar esa situación.
Si la postulación de Astori es solamente un desafío
al liderazgo de Vázquez, entonces parece haber fracasado.
Pero si se la entiende, de una manera más amplia y a más
largo plazo, como un esfuerzo para mantener una perspectiva política
diferente (y un liderazgo alternativo) en el Frente Amplio, entonces
sus verdaderos resultados sólo podrán apreciarse
más tarde, en octubre; dependen de la votación de
Asamblea Uruguay en las elecciones nacionales.
La interna
blanca, en cambio, recién parece haberse definido a lo
largo de los dos últimos meses. Un escenario inicial de
"tres tercios" fue reemplazado ya a principios de 1998 por una
creciente polarización Lacalle-Ramírez. Si bien
las dos figuras mejoraron posiciones, por entonces la imagen pública
de Ramírez en el conjunto del electorado nacional era mucho
más favorable que la de Lacalle. Esto sugería que
en el Partido Nacional el cambio más importante era el
crecimiento del herrerismo y de su líder.
Sin embargo,
hacia fines del año pasado y comienzos del presente las
tensiones y conflictos entre los opositores al herrerismo parecían
más vigorosas que las que colectivamente los separaban
de Lacalle. El herrerismo, en cambio, puso siempre el acento en
la unidad y (tal vez sin decirlo, pero sí en los hechos)
la lealtad hacia el partido. Pero, como se sabe, la intensidad
de las adhesiones partidarias (y su papel como guía y referencia
política) sigue siendo una de las características
distintivas de la cultura política nacional. En consecuencia,
y con mayor razón aún, también deberían
desempeñar un papel central en elecciones internas.
En estas condiciones,
la actitud explícita o implícita hacia el partido
fue tal vez la diferencia más importante entre el herrerismo
y sus opositores. Sea como fuere, las virtudes, recursos y estrategia
del ex-presidente parecen haber sido más atractivas para
el electorado blanco que las de sus rivales.
En el Partido
Colorado la situación es diferente. Nunca hubo una situación
de predominio como la de Vázquez en el Frente Amplio, y
la polarización de la interna en sólo dos figuras
centrales ocurrió un año después que en el
Partido Nacional. Ya sea por falta de tiempo (para pelear es necesario
acumular encono, y eso precisa algún tiempo), por el peso
de distintas tradiciones y estilos partidarios, o por la lección
aprendida a costa de los partidos rivales, la interna colorada
ha sido y es, comparativamente, "de guante blanco".
No se sabe
quién la ganará. La diferencia de votos entre los
candidatos colorados será seguramente más pequeña
que la existente entre los ganadores de las internas blanca y
frentista y sus respectivos seguidores. Por lo tanto, también
serán menos claros el liderazgo y el mandato del ganador
de la interna colorada. Pero a cambio de eso los colorados arrancarán
la nueva carrera, en mayo, con un partido más unido que
sus competidores.
El presente
informe exclusivo para EL PAIS fue preparado por CIFRA/González,
Raga y Asociados en base a encuestas propias, y producido periodísticamente
por PSB Taller de Comunicación.
Para la encuesta
nacional urbana que provee el grueso de los datos de este informe
fueron entrevistadas 1.611 personas de 18 y más años
de edad entre los días 19 y 28 de febrero ppdo. La muestra
es representativa de la población urbana residente en las
ciudades de 10.000 y más habitantes de todo el país.
Según el censo de 1996, en ellas viven más de las
tres cuartas partes de los uruguayos (el 77%). Las entrevistas
fueron realizadas en las residencias de los respondentes. La muestra
de hogares es probabilística, y los entrevistados fueron
seleccionados manteniendo cuotas preestablecidas según
sexo y edad.
Las cifras
indicadas en el texto son estimaciones, no valores exactos. En
muestras de estas características en general se admite
que para que las diferencias observadas estén dentro de
niveles de confianza aceptables deben ser de cinco o más
puntos porcentuales.
Por ejemplo:
en este momento es razonablemente seguro que los que están
decididos ("seguramente") a votar en las internas son más
numerosos que los que están decididos a no votar, porque
según la encuesta los primeros suman el 48% del electorado,
y los segundos el 28%. Entre unos y otros hay, entonces, una diferencia
de 20 puntos porcentuales.
En lo que
va de la campaña esta es la primera vez que, al comparar
el número de los que dicen que "seguramente" votarán
con los que dicen que "seguramente no" votarán, los primeros
superan a los segundos. Seis meses atrás los más
numerosos eran, por amplio margen, los "no votantes". Esa diferencia
se redujo luego sistemáticamente (13 puntos en octubre,
12 puntos en noviembre, 6 en diciembre, 2 en enero), volvió
a subir ligeramente en febrero (a 6 puntos), y a lo largo de marzo
retomó la tendencia previa hasta invertir holgadamente
la situación.
Estas consideraciones
valen sólo para las cifras nacionales; los márgenes
de error de las submuestras (por ejemplo, las cifras que corresponden
sólo al interior o a la capital) son mayores.
Diseño
gráfico: Taller de ComunicaciónFicha técnica