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El poder vuelve a las personas más egoístas y menos educadas

Un estudio de la Universidad de California mostró que quienes detentan un poder tienen peor comportamiento en la mesa y son menos empáticos

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Fue bautizado coloquialmente como "el estudio del monstruo de las galletas". Foto: Google Images.

Está probado que un daño en la zona frontal del cerebro afecta la capacidad de sentir empatía, es decir, se pierde sensibilidad al dolor ajeno. Un efecto semejante es el que produce el poder, según refleja un estudio realizado por académicos de la Universidad de California.

El poder tiene la capacidad de transformar a las personas y así lo vieron en el experimento bautizado coloquialmente como «el estudio del monstruo de las galletas». La idea era observar la conducta de distintos grupos de tres personas, donde uno era arbitrariamente elegido para tener un poder sobre los otros dos.

Después de una larga y tediosa discusión de media hora, una persona llegaba con un plato con cuatro galletas. Esto permitía que cada participante pudiera comerse una galleta y que al menos un participante pudiera comerse una segunda.

Consistente con el supuesto inicial, las personas con más poder tendieron a comer la segunda galleta y, observando los videos, eran propensos a comer con la boca abierta y dejar rastros de migas en su cara y en su ropa, dice el documento «Poder, Aproximación e Inhibición» que registra el experimento.

La mitad de las veces los «líderes» tomaron la última galleta, lo que concuerda con la teoría del poder que el principal investigador, Dacher Keltner, viene estudiando desde hace años. Plantea que éste, entre otras cosas, desinhibe y hace a las personas menos empáticas, tal como cuando se daña el lado frontal del cerebro.

El propio Keltner lo explica en un video muy didáctico que la Universidad de California puso en YouTube esta semana. «Cuando te sientes poderoso pierdes la conexión con las otras personas. Paras de escuchar con atención lo que los demás piensan», asegura.

«Lo que ellos muestran acá es que, sistemáticamente, esa persona a la que se le asignó el poder engancha en conductas poco empáticas. El solo hecho de darles poder los transforma. Eso es lo interesante del artículo. No es algo intrínseco de las personas, pero por el solo hecho de obtener poder los cambia», explica Pedro Maldonado, director del Centro de Neurociencias Integradas de la Universidad de Chile.

Keltner es profesor de Psicología de la Universidad de California, Berkeley, y director del Greater Good Science Center, y lleva varios años investigando el poder y su efecto en el comportamiento humano. En sus investigaciones, busca explicación científica a ciertas conductas de fuerte componente moral y tiene varios documentos donde vincula fuertemente al poder y a veces al dinero, con comportamientos poco compasivos.

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