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Uruguay logístico: objetivo en movimiento

Que nuestro país cuenta con características naturales únicas en la región para ser considerado un centro (hub) logístico por excelencia, no es novedad. No obstante, aún resta mucho por hacer para maximizar la visibilidad y ventajas competitivas del país.

Si observamos su ubicación geográfica, no tardaremos en coincidir que Uruguay es una puerta de entrada al sur de las Américas difícil de igualar, permitiendo acceder a un mercado de más de 250 millones de personas. Estos potenciales clientes hoy demandan tiempos de entrega (lead times) cada vez más exigentes y a precios más competitivos.

Ahora bien, estas dotes naturales deben ir acompañadas de políticas y decisiones estratégicas que permitan montar estos hubs o centros de distribución regionales. Así, acertadamente, Uruguay adoptó como política de estado el impulso a esta “industria”, declarando de interés nacional en 2010 (con aprobación de todos los partidos políticos) la promoción de actividades logísticas. Ello no sólo comprende a la logística con foco en el mercado doméstico, que por sus características (superficie aprox. de 176.000 km² y una población de 3.4 millones) no lo hacen per-se atractivo como único destino final, sino también con foco en esos 250 millones de clientes.

¿Qué se ha hecho en este último tiempo para acompañar esta decisión país? Más allá del lanzamiento de “Uruguay Hub Logístico” como marca país en 2012, notamos una evidente preocupación en atender necesidades de infraestructura y fomento a la inversión en el sector, elementos fundamentales para atraer operadores e inversiones que buscan viabilizar la difícil ecuación de costos, tiempos y distancias.

Son variados los proyectos culminados y en pleno funcionamiento. A modo de ejemplo, Uruguay cuenta con 15 puertos (Montevideo y Nueva Palmira los de mayor relevancia por su participación en el transporte fluvial de cargas por la Hidrovía Paraguay-Paraná y conectividad oceánica), 11 aeropuertos internacionales (el Aeropuerto Internacional de Carrasco el principal, con terminal de cargas y de personas), y 13 zonas francas. 

No obstante, en épocas donde el factor diferencial del crecimiento del país ha sido la inversión, ella es insuficiente para satisfacer la demanda del sector en materia infraestructural. Atento a esta necesidad, días atrás se conocieron anuncios del Presidente de la República sobre el programa de inversiones para este quinquenio, donde la inversión en infraestructura superará los 12 mil millones de dólares. Energía y vialidad explican más de la mitad de esa cifra, siendo un principal objetivo avanzar en el proyecto estratégico de Uruguay como polo logístico.

Complementando esto, Uruguay se destaca por un atractivo marco legal y tributario para logística. Sus regímenes de puerto y aeropuerto libre, zonas francas, depósitos aduaneros y admisión temporaria colocan a Uruguay en lo más alto de la lista de países atractivos para estas actividades, ofreciendo incentivos impositivos y aduaneros inigualables.

Estos regímenes favorecen la instalación de hubs, que no son otra cosa que centros de distribución. Ingresan, se almacenan y egresan mercaderías y materias primas de procedencia extranjera sin el pago de impuestos ni aranceles. Estas franquicias favorecen la instalación de hubs regionales con stocks centralizados, con rápida llegada a clientes (just-in-time), sin nacionalizar la mercadería y evitando costos tributarios o financieros sobre productos cuyo destino no es el mercado uruguayo.

Sin perjuicio de la estabilidad y permanencia en el tiempo de estos regímenes, nos interesa señalar las recientes novedades con notable impacto para potenciar la industria logística en Uruguay:

i) Extensión de la exoneración de IRAE a empresas uruguayas que operen en exclaves aduaneros (noviembre 2013): la Ley de Rendición de Cuentas de 2012 incorporó al beneficio de exoneración de IRAE (impuesto a la renta empresarial) a las entidades locales que desarrollen actividades en el exterior, en los recintos y depósitos aduaneros, recintos aduaneros portuarios y zonas francas, con mercaderías de origen extranjero en tránsito o depositadas en dichos exclaves, cuando no tengan por origen ni destino el territorio aduanero nacional. El beneficio es incluso aplicable cuando un mínimo de tales mercaderías se destinen al territorio aduanero uruguayo.

Esta exención que -por el modo en que fue incorporada a la norma legal- pudo pasar desapercibida por muchos, es un incentivo al uso de exclaves uruguayos, ya no sólo por extranjeros sino también por compañías locales. Entendemos conveniente dar un paso más y acompañar esta medida exonerando del Impuesto al Patrimonio a empresas locales respecto de mercaderías depositadas en estos exclaves (lo que ya beneficia a extranjeros que realicen tal operativa).

ii) Aprobación del Código Aduanero uruguayo - CAROU (setiembre 2014): actualiza la normativa aduanera, incorporando novedades trascendentes como la ampliación del territorio aduanero, extendiéndolo a las zonas francas.

iii) Acuerdos con Brasil y Argentina sobre Sistema de Pagos en Moneda Local (octubre 2014 y junio 2015, respectivamente): permiten y facilitan operaciones de comercio exterior con ambos países en monedas locales para reducir transferencia de divisas (dólares).

iv) Aggiornamiento del régimen de zonas francas: se remite al parlamento (en junio de 2015) un proyecto de ley que prevé la fiscalización y control de estas zonas por la Dirección Nacional de Aduanas, lo cual contribuirá seguramente a potenciar allí la actividad logística. 

v) Adopción de la Decisión 33/15 del Mercosur (julio 2015): actualiza las normas de origen bajo el nuevo escenario del CAROU, estableciendo que toda mercadería que tenga origen de un Estado Parte del Mercosur -o de un tercer país con las mismas reglas de origen (acuerdo con el Mercosur mediante)- no perderá su carácter de originaria cuando transite por (entre otras áreas) una zona franca, siempre que ésta se encuentren bajo control aduanero. Dado que con el CAROU las zonas francas uruguayas quedaron bajo dicho control, la nueva Decisión pone fin a la pérdida de origen Mercosur, problemática que hasta ahora enfrentaban las mercaderías que ingresaban a estas zonas (sufriendo el pago del Arancel Externo Común en destino). Evidentemente esto contribuye al impulso a la actividad logística del país.

Estos son ejemplos claros de cómo el país ha actualizado su normativa, lo cual sumado a los recientes compromisos de inversión en infraestructura, avizoran un exitoso futuro del Uruguay logístico.

Aún resta mucho por hacer para maximizar la visibilidad y ventajas competitivas del país. Debemos estar atentos a la evolución de los mercados en general, así como a las nuevas tendencias del sector y al comportamiento de nuestros socios comerciales, para mantenernos a la vanguardia en los tiempos que corren. Estos desafíos serán objeto de próximas publicaciones.

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