CORINA BOVE - SOCIA DE GUYER & REGULES

"Uruguay da certezas a inversores"

Nació en Montevideo y desde siempre quiso ser abogada. Hace 20 años ingresó al estudio Guyer & Regules a una pasantía y nunca más se fue.

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Hito. En 2013 se transformó en la primer socia abogada del Estudio. (Foto: Francisco Flores)

POR ANTONIO LARRONDA - [email protected]

A sus 43 años es la primera socia abogada de la firma, fue miembro hasta fines del año pasado del Comité Ejecutivo y Directorio de World Services Group, en 2016 fue reconocida como mejor abogada corporativa de Latinoamérica por Euromoney y este año la nombraron officer del Women Interest Group de la International Bar Association. Afirma que «lo corporativo» es lo que la apasiona y que Uruguay sigue siendo atractivo para las inversiones internacionales, pero reconoce que la situación regional le puso un «freno» al arribo de capitales. Está casada, tiene dos hijos, y en sus ratos libres le gusta disfrutar de su familia y amigos.

Desde muy chica quiso ser abogada, ¿cuándo lo descubrió?

Tengo el recuerdo que desde los 12 años quise ser abogada. No tenía muy claro qué significaba pero me gustaba la idea de defender a las personas, pararme frente a un juez y argumentar por qué tal cosa debería ser de tal manera, algo que es totalmente distinto a lo que hago hoy. Me apasiona la mente humana, saber cómo piensa la gente, interactuar, ver qué sienten. Incluso antes de comenzar la carrera dudaba entre abogacía o psicología. Finalmente influyeron mis padres, ellos me dijeron que hiciera abogacía, que terminara una carrera. A los 18 años no tenía muy claro mi futuro y decidí inscribirme en abogacía de la Universidad Católica. Los primeros años no me encantaba, no era lo que esperaba.

Hace 20 años que está en Guyer & Regules, ¿cómo fue su llegada al estudio?

Yo no conocía a nadie en el rubro y siempre me preguntaba qué iba a hacer una vez que me recibiera. En el último año de facultad te designaban un estudio para hacer una pasantía, algo que no era una práctica común. Eran dos meses y me tocó en Guyer & Regules. La terminé, a los tres meses me recibí y decidí profundizar mi inglés en un curso de ese idioma para abogados en Londres. Tres días antes de irme suena el teléfono de mi casa, era Álvaro Tarabal, (socio) del estudio Guyer & Regules para ofrecerme una suplencia de dos meses en el sector de seguros, en accidentes de tránsito. Cancelé el viaje y acepté. Esa decisión determinó mi futuro, desde entonces no volví a dejar el estudio.

Es abogada, pero la rama por la que optó dista de defender un acusado frente a un juez, ¿cuándo decidió inclinarse por la temática corporativa?

En tercero de facultad tuve la clase de derecho comercial, el profesor era Nicolás Herrera, quien en aquel entonces (y todavía) es el socio principal de Guyer & Regules. La manera que tenía de dar la clase me apasionó, con el método del caso nos hacía razonar. Era una manera que te involucraba y fue ahí que descubrí realmente que me gustaba el derecho comercial que implica asesoramiento a las empresas. Si bien hoy es más común que las empresas tengan abogados internos, sigue primando que cuenten con abogados externos que les prestan asesoramiento, desde redactar un contrato, negociar con otra parte, llevar adelante fusiones, adquisiciones y asociaciones entre empresas, entre otras funciones. El proceso de adquisición de una empresa es una tarea que puede llevar mucho tiempo. Tuve operaciones que, desde que empezaron hasta la firma final, llevaron más de un año. Todo depende del tamaño, de la complejidad, pero menos de un mes es prácticamente imposible.

También tiene el título de abogada de EE.UU...

A tres años de ingresar a Guyer & Regules —estaba en el área de litigios— me llaman y me comentan que sería bueno que comenzara a ir a las reuniones de «corporativo», y que les parecería importante que fuera a hacer un máster en EE.UU. Obtuve una Beca FulBright y fui a estudiar a Washington, a la Universidad de Georgetown. Al terminar el máster me anoté para dar el examen de abogado en Nueva York. En tres meses estudié 26 materias de derecho anglosajón. Luego y dada la relación de Guyer & Regules con firmas de EE.UU., pude trabajar por un tiempo de «asociado externo», en Nueva York en el área corporativa. Fueron las primeras operaciones grandes en las que trabajé. En total, estuve dos años en EE.UU. También me tocó vivir el atentado del 11 de septiembre; durante ese tiempo hice mucho trabajo pro bono para las familias que sufrieron esa catástrofe. Regresé al país directamente a la parte corporativa y al mes ya tuve uno de los casos más importante que me tocó, una operación del ramo de los servicios de una multinacional.

Según su experiencia, ¿qué es lo que valora más una empresa extranjera a la hora de invertir en Uruguay y qué es lo que más preocupa?

Lo que más valora es la estabilidad jurídica y política del país. Eso es algo que día a día nos manifiestan los clientes. Y realmente es muy importante porque a los inversores los van a medir en función del negocio que hagan acá y tener las reglas claras es clave para que esto suceda. Muchas veces veo inversiones que naturalmente irían a Brasil o Argentina por el tamaño de la economía pero finalmente terminan en Uruguay. Cuando averiguamos el porqué nos comentan que es porque saben que acá hay certezas. Incluso algunas veces utilizan al país como puerta de entrada a la región a pesar de ser más chico.

En tanto, lo que más preocupa en los últimos años es el tema sindical y laboral. Es algo que siempre sale en la mesa de conversación.

¿Desde qué destinos llega más inversión?

Antes era por épocas y países o regiones concretas y eso ha cambiado. Se podía identificar momentos como por ejemplo cuando llegaban de Brasil, de Argentina, luego de EE.UU. o Europa. Ahora las inversiones vienen de todos lados, es una gran mezcla de orígenes. Incluso ahora estamos ante un nuevo fenómeno que es el de las inversiones de las multilatinas en la región.

¿Cómo define el momento que atraviesa el país para captar capitales extranjeros?

Uruguay lleva adelante un buen trabajo para atraer inversiones, se hacen las cosas bien. Sin embargo, estoy notando que es un momento en el cual están sucediendo muchas cosas en el mundo y las empresas están esperando más para ver si se instalan en otros países. De 2010 a 2014 veíamos mucho interés por llegar pero ahora ha bajado un poco. No es que se haya frenado —tenemos clientes que se vienen a instalar— pero el ritmo es diferente.

¿Es una realidad del país o regional?

No lo veo como un tema particular de Uruguay, sino que no es el mejor momento de la región. Hay mucha expectativa por lo que pasa en Argentina y Brasil, que transcurrieron por un momento complicado. Los inversores y las empresas están más atentos a cómo saldrán adelante y Uruguay no puede ser ajeno a estas circunstancias. Por ejemplo, con el reciente cambio de gobierno en Argentina, algunas empresas que no iban a ese país por diferentes circunstancias ahora lo sí evalúan.

¿Qué tan común es que una empresa local adquiera otra?

No es habitual que una empresa local compre otra empresa local. En los últimos años se ven compras de empresas extranjeras a familias de Uruguay. Hoy por hoy, muchas compañías de origen uruguayo ya son de capital extranjero.

¿Cuál es el principal proyecto en el que participó?

Muchos proyectos implicaron grandes aprendizajes y desafíos y es difícil identificar uno en particular. Uno en el que participé y tuvo gran notoriedad en el mundo legal fue la adquisición por Grupo Éxito de activos de Casino Guichard Perrachon en Latinoamérica. Fue reconocido en 2016 como el «M&A Latin American Deal of the Year» de 2015 por la prestigiosa publicación Latin Lawyer.

En tanto, el estudio ha participado grandes operaciones del país, tanto financieras, de compraventa de empresas como de inversión extranjera. Por ejemplo, ha representado a los bancos colocadores en la totalidad de las emisiones y canjes de deuda que realizó Uruguay en los mercados internacionales en los últimos 15 años, la última de las cuales fue por US$ 1.147 millones.

¿Cuánto ha crecido el negocio de Guyer & Regules en los últimos años?

Crecemos siempre por encima de la economía del país.

Es la primera socia abogada del estudio, ¿le pasó factura durante su carrera el hecho de ser mujer?

El mundo del derecho, y sobre todo la rama corporativa es un mundo «más de hombres». Es común seguir siendo la única mujer en la mesa pero creo que poco a poco eso va cambiando.

Cuando era más joven sí me pasó factura ser mujer. Existe el estereotipo de que no es habitual que una mujer lidere una negociación. Es que automáticamente si un hombre ve un hombre y una mujer sentados en una mesa de una negociación, si no te conocen, se van a dirigir al hombre. Eso es lo que se llama un «prejuicio inconsciente». El hombre normalmente está más cómodo negociando con otro hombre.

¿En algún momento, a la hora de negociar, sintió que no se la tomara tan en cuenta por ser mujer?

Recuerdo una especialmente. Estaba embarazada de ocho meses, me senté en una mesa de negociación y la contraparte me obviaba. Yo hablaba y no me contestaba, entonces tuve que parar la reunión y decirle a la contraparte que quien estaba liderando la operación por parte de la empresa que quería comprar era yo y que si no se dirigía a mí, ni me escuchaba, difícilmente podía salir adelante la negociación. Él se dio cuenta y delante de todos me pidió disculpas. Muchas veces lo ven como algo natural, no lo hacen por gusto.

¿Cómo cambió su forma de llevar el día a día el ser designada como socia?

Esta es una firma de abogados pero también una empresa, entonces me toca una mayor responsabilidad en aspectos que hacen a la organización del estudio. Hoy somos 21 socios y cerca de 400 personas en Guyer & Regules y todos contribuimos al producto final porque tenemos claro que ser profesional es una actitud. Ahora tengo que mirar un paso adelante, el futuro del estudio, innovar y afrontar tareas como reclutar y retener el mejor talento profesional y personal. Hoy me toca estar del otro lado del teléfono que una vez me sonó cuando recién me recibí.

«Si una empresa no es flexible va a perder mucho talento»

¿Cuál considera el principal obstáculo para lograr la igualdad de condiciones laborales entre hombres y mujeres?

Los estereotipos, los prejuicios inconscientes, las asociaciones automáticas que nuestro cerebro hace. Y en tema de género, el mayor que existe es la asociación de imagen de hombre-carrera y mujer-familia. Creo que el hombre no es que se sienta y diga «las mujeres no pueden tener lugar en puestos de liderazgo, en puestos de decisión» sino que es algo que está en el inconsciente. Otro aspecto es que vivimos en una cultura machista y las mujeres queremos trabajar pero nos seguimos ocupando de la casa, de los mayores, y no da el día para ocuparte de todo con total intensidad. En esto ayuda la flexibilidad laboral, porque lo seguro es que si una empresa no se adapta a la nueva realidad va a perder una gran cantidad de talento. En Guyer & Regules esto no existe, por ejemplo, me nombraron socia trabajando en tiempo flexible. Reconozco que las mujeres tenemos ciertas barreras internas también. Ahora tal vez pase menos pero antes no era común que nos criaran para que seamos doctoras, astronautas o ingenieras.

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