Negocios

Los tablados comerciales subsisten y le toman el pulso a Dios Momo

Más profesionales que antes, suman servicios y prestaciones pero dependen mucho del clima. Para algunos, tenerlos abiertos insume un gasto de más de $ 100.000 por día.

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Espectáculo. Lograr una buena combinación de rubros es una de las claves para atraer público a los tablados. (Foto: Archivo El País)

Es el carnaval más largo del mundo. Lo saben los tablados comerciales y tratan de aprovecharlo cada día para exprimir el negocio al máximo, al menos los días que el tiempo lo permite. Un día cerrado es dinero y esfuerzo desperdiciado.

Ése el riesgo de un negocio que en la actualidad tiene tres bastiones en Montevideo (Prado, Velódromo y Malvín) y uno en Canelones, el Monumental de la Costa, en el estacionamiento del supermercado Géant. El clásico de Defensor cerró por reformas.

El carnaval se ha profesionalizado y los tablados también. Mejor infraestructura, una plaza de comidas reforzada y sonido y luces profesionales compiten por el público contra la tecnología, la televisión y hasta la selección uruguaya sub 20.

Esto implica más gastos y los empresarios afinan sus lápices para mejorar los ingresos, provenientes sobre todo de la venta de entradas y en la plaza de comidas, mientras que los auspiciantes, que crecen año a año, representan la base que permite la apertura, dijo Alejandro Salkind, responsable del Monumental de la Costa, que cuenta con capacidad de 2.000 personas. En un año normal, concurren en promedio 1.300 por día.

A diferencia de 2014, cuando las lluvias hicieron que peligrara la rentabilidad, 2015 comenzó bien y ya está "en un punto de equilibrio importante", explicó Salkind.

Ante la ausencia de dos murgas "taquilleras" como Agarrate Catalina y Falta y Resto, los empresarios apelan a la buena combinación de artistas para atraer público.

En el Prado ganan los parodistas mientras que en Malvín las murgas son las preferidas, indicó Juan Carlos Muiño, responsable esos dos escenarios.

Muiño coincide en que 2015 se presenta como un buen año. Sus tablados cuentan con capacidad para 3.000 personas en Prado y 1.400 en Malvín. A su juicio, la clave del negocio es brindar una buena programación, seriedad, puntualidad, comodidad, buen audio y "visibilidad desde cualquier punto".

El empresario reconoce estar cansado del negocio. "Cada vez hay que trabajar más para atraer al público ante otras propuestas como Internet o televisión. Vienen principalmente familias y adultos. Ya no se ven las barras de amigos jóvenes que salían a divertirse a los tablados", dijo Muiño.

El Velódromo, el más grande en Montevideo con capacidad para 4.800 personas sentadas —800 en platea y 4.000 en gradas—, recibió en 2014 entre 3.000 y 3.500 personas por día. Yamandú Graziosi, uno de los tres socios del tablado, afirmó que los días pico son los viernes y sábado, cuando sale más la familia, el principal público de los tablados. "En esos días, los 800 lugares de la platea se venden completamente", aseguró.

Con cerca de 18 locales, su principal entrada está en la plaza de comidas. "Ahora hay que vender un servicio más completo como pizzas, pastas, churros, helados, tartas y tortas, cantina con tragos, chivitos, gramajos y pan de pita relleno", explicó.

Si bien ninguno reveló cifras de ingresos, Graziosi y Salkind dijeron que abrir implica más de $ 100.000 por día. Estos valores y el riesgo del clima hacen que, aunque el negocio no da pérdida, sea desgastante. Muiño ya evalúa en 2016 abrir solo un tablado o ninguno. "Es que si fuera tan fácil el carnaval ¿porqué hay tan pocos escenarios?", reflexionó.

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