EMPRENDEDORES

Susana Balbo: «El ecosistema siempre está preparado para el emprendedor»

Empresaria referente de la industria del vino en Argentina habló sobre el reto de emprender.

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Entrepreneur. Balbo disertó ayer en Montevideo invitada por Endeavor.

«Nunca hay que rendirse». Con esa frase Susana Balbo resume su credo como emprendedora. Y se explica: «La convicción por emprender es directamente proporcional a cuántas ganas tenés de ser el que conduce el timón de tu vida».

Primera mujer enóloga de Argentina, Balbo trabajó como consultora desarrollando vinos para distintas bodegas hasta que decidió emprender. Desde hace 15 años lidera su empresa, Susana Balbo Wines, con un perfil casi netamente exportador: el 98% de la producción se vende al exterior. Más aún, su relevancia en el mundo empresarial y en la industria vitivinícola, le granjearon el reconocimiento como una de las 50 mujeres más influyentes de la industria del vino.

Emprendedora Endeavor, Balbo fue invitada por la filial local de la organización para disertar en la Mega Experiencia Endeavor, realizada ayer. Previo a su llegada, charló telefónicamente desde Mendoza con El Empresario sobre su carrera y el reto de emprender. «No me gusta ser un número en un legajo, me gusta ser la que pone el número en el legajo», confiesa.

—¿Cuál fue el clic que la decidió a iniciar su propia empresa?

—Fundamentalmente la decisión estuvo motivada por una mala experiencia trabajando para otra gente. Era jefa de hogar —tenía a mi marido enfermo y tenía que mantener a mi familia— y estuve un año sin cobrar el sueldo. Sobrevivir en esas condiciones fue muy difícil y estresante y fue eso lo que me impulsó. La única manera de tener estabilidad es siendo el arquitecto de tu futuro. Y la única manera de serlo es emprendiendo. Es mucho mejor correr el riesgo con un proyecto propio que estar trabajando para otra gente y que no tengas tu pago. Y un buen emprendedor lo primero que tiene que lograr es pagar su salario, entonces por lo menos sabés que tenés para vivir.

—Ser la primera enóloga debe haberla enfrentado a prejuicios. ¿Con qué dificultades lidió?

—Sí, hubo muchos inconvenientes, para poder conseguir trabajo. Había egresado con medalla de oro de la Universidad y siendo el mejor promedio y en Mendoza había mucho trabajo, pero las empresas empleaban a colegas que se habían recibido con promedios más bajos y que tenían menos talento que yo, por ser hombres. La única oportunidad me surgió en Cafayate (Salta), porque el dueño de la bodega era un abogado de Buenos Aires que tenía una productora de caña de azúcar. No tenía nada que ver con el negocio, así que no tenía las reticencias del empresario vitivinícola tradicional, entonces su mente era mucho más flexible a buscar talento y no género. Estuve nueve años allí.

—Hoy está del otro lado del mostrador. ¿Es más fácil emprender ahora que cuando lo hizo usted?

—Creo que el ecosistema siempre está preparado para el emprendedor. El emprendedor tiene que conocer sus limitaciones y saber formular un buen plan de negocios. Mi primer emprendimiento nació con la hiperinflación, en 1994, en un contexto tremendamente volátil. En lo que me equivoqué en ese proyecto fue en el mercado; elegí Argentina. Si hubiera apostado a la exportación hoy tendría una empresa de 30 años y no una de 15, pero tampoco tenía muchas opciones, porque mis hijos eran chicos y no podía viajar como cuando empecé Dominio del Plata (N. de R.: ahora, Susana Balbo Wines) en 1999. Creo que se trata del hombre y sus circunstancias. Siempre tomás la decisión que parece la más asertiva y la mejor para las circunstancias del momento. Por eso nunca hay que pensar que uno fracasa. Para mí el fracaso no existe, existen las experiencias, que son buenas o malas y de las que podés aprender. Cuando todo está bien, todos emprenden. Por eso, los momentos de crisis son los momentos para emprender. Porque es cuando todo el mundo se queda en su casa esperando que pase el vendaval. El verdadero emprendedor sale, porque sabe que otros no lo hacen y entonces tiene más oportunidades.

—¿Cómo debe evaluar el emprendedor la relación entre el volumen de producción y la calidad?

—El emprendedor trabaja con un volumen pequeño cuando comienza, entonces no puede pensar en un producto comoditizado, porque va a competir con quienes tienen millones de unidades de un artículo similar al suyo, pero con costos mucho más bajos. Tiene que pensar que si produce poco tiene que ser muy bueno para cobrarlo caro, así le queda dinero para vivir, reponer el producto y comprar un segundo, de modo de tener dos para vender. Esa cuenta la debe tener clara. Creo que la tasa de riesgo es inversamente proporcional a la calidad: a mayor calidad, menor tasa de riesgo. Por eso hay que apostar a la excelencia. Trabajar así es más fácil también, porque no perdés de vista el objetivo por el que empezaste. Y ese es un concepto que todo emprendedor debe tener claro.

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