EMPRESAS

«Los robots van a tener muchos de nuestros trabajos el próximo año»

Para la empresaria Erika Ilves desaparecerán más del 70% de los puestos actuales en 15 años

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Perspectiva. Ilves sostiene que el proceso de reemplazo de los humanos por parte de los robots en algunos puestos de trabajo será "muy desagradable". (Gentileza Amma)

«Los robots transformarán la industria pesada y peligrosa a algo mucho más preciso y posicionando a los humanos en mejores roles», anticipa la empresaria estonia Erika Ilves, fundadora de OffWorld, compañía que desarrolla robots semi industriales, especializados en la exploración de recursos naturales y minería.

Esas declaraciones las realizó en un mano a mano con El Empresario al participar de la última edición del mayor evento de publicidad, el Desachate.

Los robots pasaron de ser personajes de ciencia ficción a formar parte de la sociedad actual. Cifras de la Federación Internacional de Robótica (IFR, en inglés) lo confirman: se estima que para 2019 el número de robots industriales instalados en el mundo aumentará a unos 2,6 millones de unidades, casi un millón de unidades más de las que había en 2015.

Ilves pronostica un escenario ambiguo. Si bien augura que al usar los robots las personas evitarían hacer trabajos riesgosos, como el de un minero, entiende que el proceso de desplazamiento de los humanos en este tipo de roles será «muy desagradable».

Fuera de las grandes ciudades, pueblos enteros viven de la actividad minera y los habitantes prefieren tener trabajo —aunque peligroso—, antes de no tenerlo, asegura. «A largo plazo nos arreglaremos para que funcione. Pero en el corto y mediano será un desastre por su rapidez», opinó. Clarifica su punto de vista con la transición histórica con que las naciones pasaron de una economía agrícola a la industrial. «Fue una catástrofe, pero en un período de tiempo más largo», dictamina. Ahora los cambios son inmediatos.

La era en que los empleados de hojalata dominen las plantillas laborales será diferente en cada trabajo, pero se estima que en 15 o 20 años se reducirá más del 70% la cantidad de puestos laborales disponibles. Para los cargos que exceden el trabajo físico va a tomar mucho más tiempo que los robots se adapten. Las tareas digitales y automatizadas serán las primeras en desaparecer, estima la experta.

«Los robots van a tener mucho de nuestros trabajos el próximo año. Entonces no hay mucho tiempo para preparase. Creo que no va a ser bonito de ver, desafortunadamente», advierte.

Para Ilves, para mitigar la situación la solución reside en la «renta básica universal». Con este sistema social las máquinas podrán encargarse de hacer determinados trabajos, mientras que todos los humanos reciben un mínimo ingreso para vivir; trabajen o no. Este régimen hoy está en proceso de experimentación en países como Suiza o Finlandia.

La empresaria estonia es consciente de que no es fácil trasmitirle este mensaje a las corporaciones que tienen como fin principal el lucro. No obstante, sostiene que cada vez más gente prioriza los temas sociales y la aparición de las empresas B (que utilizan el poder del mercado para dar soluciones concretas a problemas sociales y ambientales) lo demuestran. «Vamos lento, pero en la dirección correcta», acota.

Agrega que todas las organizaciones tienen responsabilidad en el futuro de la raza humana. «Si no aportás para que el mundo sea cada vez mejor, no deberías estar en los negocios», subraya.

Para que el cambio no sea tan radical recomienda a los empresarios adelantarse a la situación. «Podés quejarte o apropiarte del problema y preguntarte ‘¿qué tiempo nos queda para adaptarnos’?», concluye.

Los riesgos para la seguridad humana

La incorporación de robots al mundo laboral despierta interrogantes sobre seguridad. La creadora de OffWorld, Erika Ilves, asegura que la antigua generación de robots eran «tontos» y, por ello, peligrosos para el humano, pero la nueva se creó para construir cosas junto a personas. Pueden sentir la presencia humana, su tejido y contacto, detalla. «Claro que hay riesgos. Humanos trabajando con humanos también es muy riesgoso. Creo que va a ser una interesante transición. Tomará un tiempo y cometeremos errores. Habrá accidentes y luego encontraremos una manera de que funcione».

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