Marketing deportivo

La revancha de las «viudas del golf»

Los jugadores amateur optimizan su tiempo y su experiencia, con campos de hasta 12 hoyos y palos que les «perdonan» más errores.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Tendencia. Se busca hacer más disfrutable el deporte y sufrirlo menos. (Foto: Google Images)

Lo bueno, si es breve, dos veces bueno; una frase trillada si las hay. Pero siempre es conveniente tenerla en el radar con vistas a aplicarla en distintos órdenes de la vida. Hoy nos toca poner esa pieza del rompecabezas en el paisaje de las personas comunes que practican deporte como divertimento.

Cada vez sus agendas están más completas. Rebalsan de compromisos. Las ocupaciones aumentan, incluso en los fines de semana, con reuniones sociales varias y partidos del deporte favorito bien tentadores por obra y gracia de televisores parecidos a cines y hasta HD.

Una de las preguntas del millón es cómo juega ese partido la práctica activa del deporte.

Sebastián Tagle, creador del Club de Corredores, el principal organizador de carreras de calle y aventura de América Latina, vislumbra que la distancia ideal en el running es el medio maratón. «Los 10K tal vez tengan sabor a poco para los que entrenan cotidianamente, y los 42K se convierten en un desafío grande, casi enorme. Cuando se corre 21K, se puede conocer ciudades y, además, los músculos permiten hacer alguna actividad a la tardecita», ejemplifica.

Pero esa lógica de acortar los recorridos no se limita solo al running. «Las viudas del golf» es una frase acuñada hace años que grafica la situación de las mujeres cuando sus maridos madrugan un sábado y/o domingo para recorrer los links.

Hablar de 18 hoyos suena casi a una vida y algunas voces ya están poniendo en la agenda varios cambios, que por ahora son resistidos por los tradicionalistas.

Jack Nicklaus y Arnold Palmer hicieron punta al proponer un golf de 12 hoyos, con agujeros más grandes en los greens. Los impulsores del achicamiento en los campos y el aumento en el diámetro de los hoyos se basan en que la gente quiere disfrutar el deporte y sufrirlo menos, pero además apuestan a estar más con su familia, en tiempos en que el golf puede atentar contra ello.

«El mayor costo del golf no son los palos ni el green fee, sino las horas que el deporte le quita al golfista amateur a su trabajo y a la familia», afirma uno de los defensores de los cambios.

Los detractores argumentan que son interesados los conceptos de Palmer y Nicklaus, pues ambos son de los principales diseñadores de campos de golf en el mundo… y se verían favorecidos si la idea se transforma en tendencia.

En EE.UU. hay 30 millones de golfistas, lo que representa un 7% de la población. En América Latina, el porcentaje no suele superar el 1%.

Hay términos que usan los golfistas que no son conocidos por el común de los mortales, pero agregan valor al análisis.

En los años ‘60, las canchas perdonaban mucho y los palos prácticamente nada. Lo que viene parece que es al revés. La tecnología permite que los palos hagan más fácil todo (perdonan más los errores) pues tienen un «punto dulce» de contacto más amplio. Por eso se busca en los nuevos links que haya más dificultades para compensar la facilidad que ofrece el equipo.

Eso explica por qué se observan más agua y bunkers rodeando el green. El objetivo es que la precisión sea quien manda.

En cambio, hay otros voceros que van más allá, pues levantan la bandera de que tanto los palos como las canchas deberían perdonar más para que el deporte sea más divertido y, por añadidura, mucho más masivo. Más allá de que veamos o no estos cambios en mundos de deportes tan accesibles para amateurs como el running o el golf, lo que sí importa es que el tema ya está en la agenda de los influyentes que, al final de cuentas, son los que torcerán la balanza para uno u otro lado de las propuestas.

* Periodista especializado en empresas y marketing deportivo.

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