After Work

Reducto de buena comida y excelente atención

Gourmet Martí nació como una opción para comprar comida y llevarla a casa, pero la calidez de sus dueños hizo que la vivienda familiar se preparara para abrir sus puertas a los comensales.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Menú. Cambia semanalmente en función de la oferta de materia prima. (Foto: Google Images)

"Tapas bar, beergarden, Coffee and tea house, eventos", advierte un cartel en José Martí 8062 (Parque Miramar), pero la propuesta de Gourmet Martí es mucho más.

Ana Laura Zerpa y Martín Apolo se propusieron abrir un "almacén de campo". La intención de este matrimonio era crear un lugar donde los vecinos pudieran solucionar sus necesidades alimenticias. La realidad fue otra: los clientes iban a comprar, pero se quedaban en su casa.

Así las cosas, el jardín del frente y parte de la vivienda se sumaron al emprendimiento. Con un toque vintage, la cálida decoración convence y la atención de la casa, brindada por sus propios dueños, invita a instalarse. Ni que hablar la calidad de los platos que elabora Ana Laura, quien egresó de la Escuela del Gato Dumas y se fogueó en el restaurante Tandory.

Gourmet Martí puede recibir a alrededor de 40 comensales, así que vale la pena reservar y asegurarse un lugar en sus mesas. Estos días de tiempo cálido invitan a instalarse en el jardín e incluso ir en bicicleta, porque hay espacio reservado para estacionarla.

El menú varía semana a semana, pero siempre propone preparaciones de carne, pasta y pescado. Entre sus platos pueden encontrarse desde las "tortillas de la abuela" hasta matambre a la leche. No falta la pasta y hay raviolones con salsa de sirí, gnocchi con tuco o ravioli de verdura. Los frutos del mar son siempre frescos y según lo que haya en el mercado se elabora el menú, que puede incluir pulpo, chipirones encebollados o al ajillo, lenguado fresco con alcaparras o algún plato de salmón. Otra delicia de la casa son los risottos. El risotto funghi porcini con picanha de cordero o el de remolacha, roquefort y almendras fileteadas son exquisiteces. A la hora del postre, la recomendación es el marquise de chocolate, especialidad de Ana Laura. Y lo mejor en esta casa, que dista de ser un restaurante tradicional, es que hay espacio para vernissage y movidas culturales.

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