NEGOCIOS

La receta de Narda para emprender

La popular chef y empresaria disertará la semana próxima en la Mega Experiencia Endeavor.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Invitada. La chef creó desde libros a productos alimenticios y asesora a empresas.

Polifacética, Narda Lepes empezó en 1992 como chef, con el tiempo llevó su estilo fresco a la televisión y entretanto ha desarrollado una veta emprendedora expresada en libros, productos alimenticios y asesoramiento a empresas, entre otras iniciativas. La famosa chef convirtió su nombre en una marca que, como ella admite, tiene como principal atributo la credibilidad.

«No vendo nada que no compraría, no importa la plata ahí. Si no lo compraría, no lo voy a vender. No es que tenga 1.000 (reglas pero) hay que tener una o dos de esas. No voy a usar el poder de que la gente me cree para venderle algo que yo creo que es una mentira porque pierdo el valor que tengo. ¿Cuál es mi valor? Que la gente me cree. Entonces hay que simplificar y tu mensaje tiene que ser a prueba de balas y tiene que ser a prueba de balas para vos también», afirmó en una charla telefónica con El Empresario.

Lepes será una de las oradoras invitadas de la Mega Experiencia Endeavor, prevista para el próximo jueves en el LATU.

Para emprender, la chef cree en tener apetito por hacer cosas diferentes y delegarlas una vez que se dominan. También rescata el saber reconocer los propios límites, no solo para tratar de mejorar en esos puntos débiles sino también para buscar a alguien del equipo o a un socio que sea bueno en esas tareas. «Cuando uno es más chico tiende a buscar gente que se le parezca, uno quiere verse reflejado y no es una buena fórmula. No está bueno que te festejen todo», analiza.

La diversidad de sus proyectos y de los roles que ejerce ha ampliado su visión de los negocios y de los equipos de trabajo. «A veces soy lo que se vende, a veces soy lo que se usa para vender, a veces soy la que desarrolló lo que se va a vender, a veces desarrollo cómo se va a vender algo, entonces me toca estar en distintas ‘sillas’ y eso me da la posibilidad de ver patrones en la conducta de las personas, las virtudes y defectos».

A continuación, un resumen de la charla con Lepes.

En la cocina como en la oficina, los líderes deben delegar. Como empresaria, ¿qué es lo que no deja en manos de otros?

—A pocas personas les puedo delegar la parte de entender. Muchas cosas hay que entenderlas, después las podés transmitir, hacer, pasar, lo que quieras. Creo que entender es lo primero que no hay que delegar. Me refiero a interpretar qué querés. Cuando me siento a hablar de un proyecto, o con alguien que quiere emprender, digo «¿qué querés con esto?, ¿cuál es el objetivo?, ¿querés plata?, ¿prestigio?, ¿sacártelo de la cabeza?». Uno a veces hace las cosas pero no tiene eso claro y es una pregunta que te ayuda a resolver otras cuestiones. Si no tenés claro qué querés, lo más probable es que tomes malas decisiones después.

—¿Qué busca en un colaborador a la hora de armar sus equipos?

—Trato que toda la gente que trabaja conmigo sea mejor que yo al contratarla, si no lo hago yo. Te lo doy a vos que sos mejor, pero yo tengo que hacer el resto y chequear que hagas tu trabajo. Entonces, armar equipos es fundamental, confiar y saber descubrir el talento en las personas. Cuando trabajan conmigo me preguntan «¿cuál va a ser mi tarea?». Y les digo: «ahora vas a hacer esto, después seguramente cambies y te pida que hagas otra cosa». Voy probando.

—Hoy en día existe un auge del rol del emprendedor. Para usted, ¿cualquier persona puede emprender?

—La verdad es que no. Porque tenés que trabajar mucho más (se ríe). Y mucha gente lo que quiere es no tener un jefe para que no la molesten. Pero si sos tu propio jefe vas a tener que laburar mucho más, porque si delegás todo no solo no estás haciendo las cosas vos y no estás aprendiendo, sino que estás pagando de más. Entonces tenés que trabajar más, básicamente. Emprender no tiene horario. Al principio eso está buenísimo porque tenés muchísima energía pero después, cuando no tenés la misma energía que a los 25, tenés que aprender a distribuir esa energía.

—Comúnmente se dice que la comida entra por los ojos. ¿Qué importancia tiene para usted la comunicación cuando encara una idea de negocios?

—A veces una idea muy buena para un producto muy bueno está comunicada horrible y no funciona como podría haberlo hecho. Entonces, cómo comunicás importa mucho. La semántica es el 70% de los problemas. A veces me dicen que no anda tal cosa y les digo «mostrame el mail» y ahí te explico qué le contestaste al otro, que no entendió lo que le pusiste, o vos no entendiste lo que te dijo, que el otro no se expresó bien, que el punto está mal puesto o que no era para hablarle así a esa persona. Muchas veces es semántica y a quién le estás hablando. Es leer al otro un poco más allá en las cosas. Todo es empatía.

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