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Receta para hacer menos incómodo el aterrizaje en un nuevo trabajo

Se estima que una persona tarda dos meses en acoplarse al nuevo grupo. Hablar poco, interpretar el ambiente y mostrarse natural ayudan en la transición, según expertos.

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Vincularse con los nuevos compañeros en torno a los gustos personales facilita la adaptación. Foto: Archivo El País.

Mató en la entrevista, negoció su sueldo y planchó su conjunto perfecto para el primer día en el trabajo. Respira hondo, entra y caos. Todos trabajan enloquecidos en un proyecto y nadie tiene tiempo de ayudarlo a subir a bordo. No funciona ninguna de sus claves de ingreso. Luego de media hora de intentos cada vez más frenéticos, se quiebra y pregunta dónde está el baño. Las primeras semanas en un nuevo empleo pueden ser horribles. Haga más suave la transición, aunque no sea perfecta, con unos pocos pasos simples para ponerse al ritmo de los demás rápidamente.

Uno de los puntos es entender que la dificultad para adaptarse es común a todas las personas que empiezan en una nueva empresa. «Se atraviesa todo el proceso de entrevistas casi como si la estuvieran cortejando y una demuestra su capacidad y después aparece el primer día a trabajar y puede ser realmente duro —señaló Carolyn Betts, CEO de Betts Recruiting—. Si por el motivo que sea no resulta perfecto, no es por usted».

Manos a la obra.

Cuando el consultor en estrategia Markus Hutchins pasó de marketing a publicidad, se topó con un territorio muy distinto, con procedimientos, jerga, necesidades y estilos de aprendizaje nuevos.

Aparte de la investigación externa, Hutchins sugiere plantear sus preguntas lo antes posible. «Si uno lo presenta como que ‘nunca conocí esto’ resulta menos embarazoso. Pero si les sigue el juego a los demás y simula que lo conoce y que ha tenido exposición, ahí es cuando surgen realmente los problemas».

Interpretar el ambiente es otra recomendación de los expertos.«Trato de ser poroso en los primeros meses, asimilar información verbal y no verbal», comentó Rukaiyah Adams, jefa de informaciones de Meyer Memorial Trust. En su opinión, en los primeros meses, hay una ligera desventaja, y la única manera de ponerse a la par es escuchar más que hablar.

Otro consejo valioso es actuar con naturalidad. En ese sentido, «no se causa buena impresión inicial haciendo mucho ruido. Cuando nos ponemos nerviosos, tendemos a hablar más y a hacerlo más aceleradamente que lo normal», explicó Martha Mundorff Humphrey, directora de manejo de talento para 52Ltd.

Humphrey sugirió vincularse en torno a gustos personales: los temas que aparecen en los medios pueden ser terreno fértil, pero hay que cuidar de «no decir cosas que molesten a los demás».

En esa línea, hacer amigos es importante. Se siente un amargo gusto a derrota cuando tiene que interrumpir a su jefe para preguntarle dónde está la impresora luego de perder tres horas tratando de descubrirlo por sí mismo. «Las dos personas más importantes de conocer son la recepcionista y quién está a cargo del correo», graficó Hutchins. «Ellos escuchan sobre todas las personas. No solo tienen las respuestas para todas sus preguntas, sino que no lo juzgan mal por hacerlas».

Finalmente, aceptar la frustración puede ser liberador.

No hay varita mágica que lo transforme del nuevo chico torpe en alguien con años de buenas relaciones, talento comprobado, y admirado por sus colegas. Eso solo se logra con tiempo. «Por lo general, se tarda dos meses en entender la dinámica del equipo con el que trabaja y cómo uno puede ser una parte productiva de éste», remató Humphrey. (En base a La Nación / GDA)

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