Eduardo Costantini - Presidente del grupo Consultatio

En el puente "el diablo metió la cola"

Aseguró que Uruguay está más caro y por ahora no hará más negocios, aunque afirmó que es una"buena noticia" que en Latinoamérica las economías y las democracias están "más estables"

Nació en Buenos Aires, en 1946. Es licenciando en Economía de la Universidad Católica Argentina y Máster en Economía de la University of East Anglia (Inglaterra). El estudio le brindó los conocimientos técnicos que, junto a una intuición innata, le permitieron no solo identificar oportunidades de negocios que construyeron una exitosa carrera empresarial (primero en el mundo financiero y luego como desarrollador inmobiliario), sino también posicionarlo como un analista relevante de la coyuntura. Costantini fue orador del foro de negocios Uruguay Business Forum. Tras el evento, dialogó con El Empresario sobre la creatividad en los negocios, el futuro económico, el balotaje en Argentina y sus proyectos en Uruguay, como el demorado puente sobre la Laguna Garzón.

Empezó vendiendo bufandas. ¿Qué recuerda de esa experiencia?

Estudiaba economía y trabajaba a la tarde, pero me escapaba del trabajo y lo completaba con los sábados, vendiendo bufandas en la calle Santa Fe, donde estaban todas las boutiques. Además, compraba la lana, ayudaba a ponerles flecos con mi mujer (de entonces) y una amiga, que eran las que tejían, elegíamos los colores y las vendíamos. Eso fue el primer año. El segundo, empezamos a hacer chalecos que venían con unos shorts de lana, que eran más complicados... cuando uno es joven hace lo que puede.

¿Qué fue lo que lo catapultó en su carrera empresarial?

Lo mío fue muy elaborado. Cuando estaba en los últimos años de la Secundaria ya me había propuesto estudiar y terminé eligiendo Economía. Le daba mucho valor a estudiar y cuando trabajaba lo que más me complacía era el estudio; eso me dio las herramientas. También tengo una parte intuitiva y una sensibilidad hacia el arte que tal vez me haya dado la estética de los proyectos que después resultaron de mi carrera como desarrollador inmobiliario. La primera parte de mi carrera fue como financista, y eso vino gracias al estudio de la macroeconomía, a una serie de cosas que son por haber estudiado. Entonces no hubo un clic. Mi caso no fue tan de la noche a la mañana. Además, mis logros son relativos.

¿A qué se refiere?

Si me comparara con chicos que han descubierto una aplicación de Internet, que por ahí ni siquiera tienen 30 años y ya son millonarios, mi éxito deja de serlo absolutamente. Pero por otro lado no siempre tenés que maximizar la plata, porque existe un aspecto artístico, estético, social, una vida emocional, y muchas veces esos aspectos no maximizan lo económico, pero sí la calidad de vida.

Hablaba de los jóvenes que hacen fortuna. ¿Cree que es más fácil hacer negocios ahora que cuando usted comenzó?

No creo. Primero, es muy difícil responder eso. Segundo, comparar épocas... ¿Viste cuando preguntás si Maradona o Pelé fue mejor? Esto es lo mismo. En cada época las oportunidades y las nuevas características son para todos. Sí es cierto que hay un campo tecnológico que no existía antes, pero hay un sinnúmero de jóvenes que son estrellas en muchas disciplinas. Hoy, lo que me parece más divertido y lo que ofrece mayor oportunidad de desarrollar la vocación es que hay más carreras. Antes tenías Medicina, Abogacía, Ingeniería. Ahora alguien puede estudiar Diseño, Cine o Periodismo. Hay muchas carreras que te dan opciones en otros campos. En eso esta época es más atractiva que la anterior.

¿Cómo hizo su primer millón?

Tenía 29 o 30 años. Fue a través de operaciones de bolsa y la compra de una propiedad que ese mismo año vendí a tres veces su valor: de US$ 240.000 a US$ 1 millón. Esos primeros US$ 200.000 fueron producto de la especulación bursátil.

Se conocen sus éxitos como empresario y financista. ¿Cómo se lleva con el fracaso?

Uno comete errores. Cuando hay uno trato de salirme de esa situación, de no persistir. Por ejemplo, una vez quise construir un edificio y ya había comprado los ascensores, el acero, y habíamos iniciado la excavación, pero a mi juicio habían cambiado las condiciones económicas, entonces lo puse en venta y lo pude vender. Salí empatado. Al que me lo compró, le vendí el terreno, los ascensores y el acero que habíamos comprado a muy buen precio. Lo mismo pasa cuando uno toma decisiones de inversión financiera por la liquidez y lo hace pensando en que va hacia una dirección que después no es (tal). Yo siempre he cerrado la posición y contabilizado la pérdida; el día siguiente es un día que se empieza de nuevo. Hay gente que se equivoca y no quiere contabilizar la pérdida entonces queda encerrada y si la dirección era equivocada no solo pierde tiempo sino que muchas veces pierde aún más dinero.

¿Cómo aplica la creatividad en sus emprendimientos?

Yo tengo una visión integradora de la vida. Para mí todo se une: número uno, la ética, (luego) tenés la racionalidad. Por ejemplo, en lo económico hay leyes. En Argentina es un "fracaso" porque no se respetan las leyes económicas. Las ideologías, el deseo de perpetuarse en el poder y la "soberbia" —el gobernante tiene tanta autoridad política porque es un país caudillista—, lo llevan a pensar que regula las leyes económicas y no que esas leyes existen. La observancia de los fundamentals económicos, la estética y la concepción del proyecto son otros elementos. En el desarrollo inmobiliario, como me dirijo a un segmento de poder adquisitivo muy alto, por mi estética, la localización de los proyectos es una condición sine qua non. Entonces voy por la localización, la escala y trabajamos mucho con los atributos inherentes al proyecto.

¿Qué le atrajo de Uruguay para invertir en el puente sobre la Laguna Garzón y el barrio Las Garzas?

Al Uruguay lo conozco desde mis veintipico de años. Punta del Este es un lugar extraordinario, que ha tenido en su crecimiento una traslación: primero tenía la Punta, después el Golf, la (playa) Brava, Bikini, Punta Piedras y José Ignacio. Y en realidad, no tenés muchos terrenos sobre el agua porque está la ley que no permite construir más cerca que 150 metros de la última marea, entonces generalmente esa distancia como está la ruta no se cumple, las casas están sobre las rocas, La Barra, José Ignacio, etcétera. Pasando José Ignacio hacia Rocha, la ruta se aleja de la costa y hay como 15 metros de diferencia entre la ruta y el mar; un mar más agreste y una geografía con accidentes geográficos. Además, localizamos una fracción de 240 hectáreas y los tres gobiernos (Rocha, Maldonado y el Estado uruguayo) alineados con el deseo de construir un puente. Si podíamos construirlo se hacía viable el desarrollo de Las Garzas. Esa fue la decisión que tomamos. Después, el diablo metió la cola…

¿Con qué dificultades se topó?

Encontramos muchas. El acuerdo con el gobierno lo firmamos en 2008 y estaremos inaugurando el puente a mediados de diciembre. El puente tenía un año de construcción, o sea que se demoró seis años. Hubo discusión con la Dirección de Medio Ambiente (Dinama), las fuerzas vivas…

¿Qué pesó más: la burocracia, la ideología, los costos?

No fue una cuestión burocrática, fue una cuestión de fondo: la discusión del impacto ambiental del puente que esencialmente es el impacto del desarrollo que se produce al otro lado del puente, en Rocha. Lo que ocurre es que toda esa zona está regulada por una ley de urbanización sumamente restrictiva. Solo en el 35% de la franja que media entre las dos lagunas se pueden hacer desarrollos, pero cada uno tiene que destinar el 50% a espacios verdes. Entonces, hay una respuesta de marco legal a la inquietud del desarrollo mucho más avanzado porque obviamente el hombre va adquiriendo experiencia y no quiere que haya terrenos de 500 metros (cuadrados) como hay en José Ignacio o La Barra. Rocha y el gobierno nacional han dado una sana respuesta a la preocupación por la sustentabilidad en el departamento, que además se merece el puente porque está bastante rezagado en términos de desarrollo económico.

¿Cómo vienen las ventas en Las Garzas? ¿Cuánto las ha afectado el tipo de cambio?

Han ocurrido diversos factores, pero básicamente diría que Uruguay se ha hecho muy caro. En Punta del Este se está vendiendo muy poco hace como tres años. Cuando invertimos en Uruguay el dólar valía $ 24, pasaron cuatro años, bajó a un mínimo de $ 18,50 y Uruguay tuvo un 9% de inflación todos los años. Construir en Uruguay salía US$ 2.500 y en Argentina, US$ 1.000; la nafta valía más de US$ 2 en Uruguay y en Argentina US$ 0,50, entonces era prohibitivo Uruguay. Ese problema lo sigue teniendo; en precios relativos, es caro el turismo en Uruguay. Además, Argentina ha pasado por sus vicisitudes, el dólar en los últimos tres años se ha encarecido. Este es el primer año en el que hay una devaluación importante del peso uruguayo, (pero) sigue siendo caro y Brasil ha devaluado mucho. Uruguay tiene que pensar: "¿Cómo voy a seducir a los argentinos, a los brasileros?". Para mí tiene que seguir devaluando.

¿Evalúa nuevas inversiones en el país, pese a estos factores?

La realidad es que no invertiría en otro proyecto hasta que el mercado se reactivara. Sigo amando a Punta del Este, pero se tienen que dar otras condiciones económicas.

Las economías de la región están en baja. ¿Cómo ve el escenario a mediano plazo?

Después de un desarrollo sostenido de las economías emergentes se ve que la principal, China, tiene una disminución fuerte de la tasa de crecimiento. Eso ha producido una fuerte baja en el precio de las materias primas. Creo que para adelante el precio de las materias primas seguirá por debajo de los máximos; el petróleo es un caso más complicado porque ha habido una baja muy significativa. A su vez, hay países que se han complicado por problemas internos, como Brasil, que encima suma la corrupción en la empresa más valiosa de Latinoamérica, Petrobras. Veo una etapa diferente a la anterior, la etapa de oro, fácil, de vacas gordas, se ha terminado. La buena noticia es que en Latinoamérica las economías están más estables y la democracia también. Además hay reservas, no hay problemas de solvencia en los gobiernos y hay un nivel de tasas accesible. Entonces hay que trabajar sobre la economía, los costos, el tamaño del sector público. Esas son las preocupaciones básicas que debería tener Uruguay.

¿Qué panorama avizora para el sector inmobiliario?

Va a haber una mejora relativa. Creo que en Argentina va a ganar (Mauricio) Macri y me parece que el dólar va a quedar a 13 pesos, entonces no va a estar tan caro como el año pasado. Va a haber condiciones un poco mejores que la parte más virulenta de la crisis de la construcción de Punta del Este. En nuestro caso se termina el puente y eso también ayuda, pero no espero una euforia del mercado para nada.

Con Macri "va a haber muchas más oportunidades de negocios"

¿Cómo ha sido para usted llevar adelante negocios en los años del kirchnerismo?

Hoy tenemos dos proyectos grandes que son dos ciudades, y ahí dependés de la demanda, y la demanda depende de la economía. Hubo un período satisfactorio, que fue la primera presidencia (2003-2007) y hasta 2010, y después hubo un período más complicado tras la instauración del cepo cambiario, un aumento sostenido de la inflación, una falta de crecimiento del país y una profundización de regulaciones por la escasez de dólares. Después de tres años, tenemos un aumento significativo de las ventas.

¿El balotaje entre Daniel Scioli y Mauricio Macri tendrá efecto en el clima de negocios en su país?

Sí, un efecto enorme. Los mercados han descontado el triunfo de Macri y han habido subas muy significativas en el valor de las empresas. Si se materializa el triunfo de Macri, va a hacer una política monetaria más amigable con el mercado, menos regulada, con un tipo de cambio libre y creo que va a haber muchas más oportunidades de negocios. Habrá más optimismo en la Argentina, dentro de un escenario que no es el mismo de 2009 o 2010.

APUNTES DE CARRERA.

1971

Se recibió como Licenciado en Economía de la Universidad Católica Argentina. En 1975, obtiene el Máster en Economía de la University of East Anglia en Norwich (Inglaterra)

1991

Fundó Consultatio Asset Management, administradora de fondos comunes de inversión, y Consultatio Inversora, que invierte fondos del grupo en bienes raíces.

1998

Comenzó a presidir Nordelta S.A., la primera ciudad pueblo de Argentina ubicada en Tigre, en un terreno de 1.600 hectáreas. Allí viven unas 30.000 personas.

2001

Nació el Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), proyecto que con más de 400 obras, refleja la pasión del empresario por el arte de la región.

2008

Comenzó la construcción del puente sobre la Laguna Garzón, emprendimiento que se inaugurará a fines de este año, informó Costantini.

CIFRAS DEL NEGOCIO.

11

Millones de dólares es el costo estimado de la construcción del puente sobre la Laguna Garzón.

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