GESTIÓN

"Políticos empresarios toman más decisiones por asumir más riesgos"

El profesor español del IESE Ramón Pin alentó a ser más flexibles ante más cambios disruptivos

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Pin. "Los 'empleos del la imaginación' y la 'economía del cariño' tienen futuro ". (Foto: Francisco Flores)

POR ANTONIO LARRONDA - [email protected]

El papel de los gobiernos en una sociedad ha cambiado en las últimas décadas, principalmente en lo que concierne a su gestión y la relación con las empresas. De un rol paternalista, pasando por liberalismos extremos, los gobiernos encuentran en un mix de ambos el equilibrio perfecto, aseguró a El Empresario el profesor español de la Escuela de Negocios de la Universidad de Navarra (IESE) Ramón Pin.

El experto en gobernanza y en gestión de personas en organizaciones y ética empresarial profesional visitó Uruguay invitado por el IEEM, la escuela de negocios de la Universidad de Montevideo.

Pin entiende que dejar claros los límites con el sector privado y utilizar criterios estratégicos a largo plazo como país a la hora de embarcarse en planes de gran porte son claves para garantizar el buen funcionamiento de un gobierno. «Por ejemplo, si a Uruguay le interesa ser referente de energía eólica debe confeccionar un plan de varios años y dar las reglas claras para fomentar esto a todo nivel, sobre todo a las empresas, para que inviertan», graficó.

Asimismo, alertó que ante la velocidad a la que evolucionan los negocios y la tecnología, se precisan gobiernos y empresas más flexibles que adapten rápidamente a los cambios. Ante esto, aconsejó bajar la cantidad de funcionarios de los gobiernos y que sean las empresas las que provean de las soluciones, porque «son las que están preparadas para asumir los riesgo y la innovación». «Ante casos como Uber o Airbnb, hay que tener infraestructuras absolutamente flexibles para estar preparados a que los sorprendan a cada momento. Esto es un problema para los gobiernos. La solución es tener pocos funcionarios, muy bien pagos, que sean grandes negociadores para comprar cosas. Entonces, el Estado debería dejar de hacer ciertas tareas, contratar a privados y garantizar que utiliza lo último en innovación», opinó.

Otra de las prioridades es la educación. Pin lo considera un punto clave para competir a nivel global y enfrentar el avance de la tecnología y la robótica. «Los gobiernos deben tomar un papel proactivo y fomentar un sistema de educación orientado a carreras que no pueden ser sustituidas por robots, como las que utilizan la imaginación (periodismo de opinión, arte, entre otras) y las relacionadas a la economía del cariño (cuidado de adultos, veterinarios, etcétera)».

Desafío público

El profesor se refirió también a los desafíos de empresarios exitosos que se convierten en presidentes (como Donald Trump y Mauricio Macri). «Primero deben separar muy bien sus negocios de la política, porque el gran riesgo de los empresarios políticos es la percepción de corrupción por parte de la población. A favor, cuentan con la capacidad de ver oportunidades donde otros no lo hacen».

Otra ventaja que destacó Pin es que se trata de personas acostumbradas a tomar más decisiones y riesgos, y rectificar por lo que «no están atados a una idea». Además poseen un gran poder de negociación, aunque «negociar en una empresa es diferente a hacerlo en política porque implica muchos interlocutores y varios intereses. Ahora solo resta ver si este modelo funciona», matizó.

Del lobby a los public affairs

El experto español Ramón Pin aseguró que el lobby, en la relación empresas-gobiernos, quedó en desuso y que en la actualidad hay que apostar por los public affairs. «Ahora las empresas deben hacer un análisis de por dónde van a ir los gobiernos y así estudiar cuál será la posición que tomarán ante esas evoluciones. Se trata de tener una actitud más proactiva que reactiva. Además, deben saber quién es quién en el gobierno porque lo peor no es ir al gobierno y no entender sino equivocarte de interlocutor», remarcó. A modo de ejemplo, el experto citó el caso de Uber, que cuando interrumpe en un país no hace publics affairs, lo que le acarrea varios problemas.

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