CONAPROLE

Un plan que crea interés

El sistema de financiamiento innovador que creó Conaprole se estudia en España en la escuela de negocios IESE Business School

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Rial. En la actualidad la empresa no necesita fondos, pero igual elige estar en el mercado. Foto: M. Bonjour.

Conaprole es una de las industrias más icónicas del país. Pero sus lácteos no fueron aquello que la ponderó en la comunidad académica de negocios del primer mundo, sino uno de sus productos financieros: las Obligaciones Negociables (ON) del programa «Conahorro».

Es común que las empresas emitan títulos para captar dinero en el mercado y poder financiarse, pero la particularidad de Conaprole es que prioriza la cantidad de personas que pueden hacerse de estos títulos frente al monto y de esta forma dinamizó el mercado de valores.

Conahorro funciona desde 2009 y está destinado a pequeños ahorristas, dado que sus títulos pueden adquirirse por un monto mínimo de US$ 1.000 (con un interés del 2% en dólares).

Toda persona que se manifieste interesada en adquirir un título y cumpla con los requisitos ingresa de forma automática al programa.

Para graficarlo, en la última edición (20 de junio) se emitió deuda por US$ 3 millones, pero hubo una demanda por US$ 6 millones. Como el monto solicitado era mayor, se determinó un corte en US$ 17.000. «Todo aquel que ofreció esa cantidad o menos entró con el 100% (del monto que pidió) y quien lo hizo por US$ 100.000 tuvo que conformarse con US$ 17.000. Esto es, porque privilegiamos la cantidad de gente antes que el monto individual», explicó el gerente financiero de Conaprole, José Luis Rial.

Rial recibió muchas invitaciones para presentar Conahorro en universidades locales, en el Banco Central del Uruguay (BCU) y para la financiera Puente en Paraguay. También el corredor de bolsa Sura le consultó la forma de asignación y distribución del programa previo a lanzar la emisión de acciones para el Parque Eólico Valentines de UTE, que funciona en el límite entre Florida y Treinta y Tres.

Pero este innovador procedimiento de colocación de deuda corporativa fue considerado valioso aún más allá del Océano Atlántico: es uno de los casos de estudio en la escuela de posgrado en dirección de empresas de la Universidad de Navarra, IESE Business School (una de las mejor calificadas en rankings globales).

Hace cuatro años, el profesor de IESE Ahmad Rahnema visitó la Universidad de Montevideo para impartir unas clases en el Máster de Finanzas y tomó conocimiento del tema a través de un anuncio televisivo. Le llamó la atención y se contactó con Rial para ahondar más en el sistema. Salieron a comer y conversaron sobre el funcionamiento, condiciones y beneficios de Conahorro. Rahnema le pidió autorización para escribir un caso al respecto y Rial le proporcionó la información requerida.

El profesor aseguró que el atractivo reside en que se trata de una forma innovadora de conseguir fondos a corto plazo. «La financiación de capital de trabajo (working capital) en los países emergentes es un tema muy complicado para la mayoría de las empresas y en ocasiones se puede convertir en un obstáculo para su desarrollo y crecimiento. Por lo tanto, una forma innovadora de conseguir fondos en un entorno de crisis de la banca es un tema muy interesante para estudiar», resaltó.

Tanto es así, que presenta el caso en la asignatura Finance in Emerging Markets (finanzas en los mercados emergentes). El académico señaló que este texto se utiliza también en algunos otros países de América (Colombia, Perú y México), Asia (China y Filipinas) y Europa (Portugal, Alemania y Turquía).

La otra marca

Conaprole es una empresa de gran porte para el mercado financiero uruguayo y en ocasiones esto le ha provocado problemas de liquidez. Para que esto no volviera a ocurrir, buscó una forma de diversificar su fuente de financiamiento, comentó Rial.

«Nos interesa que los uruguayos valoren a Conaprole no solo por los productos buenos que pueda tener (para el consumo) sino como empresa uruguaya y emblemática del país. Una buena forma de apreciarla es a apartir de que pongo plata (en ella). Si pongo plata, me interesa un poco más cómo le va a la empresa», agregó el gerente.

La idea original nació en 2003 y se tardaron tres años en poner en funcionamiento todos los requisitos del BCU para poder emitir. Con todo en regla, lo hicieron en dos ocasiones en 2006 y, aunque fueron exitosas, la empresa aún mantenía dudas sobre este método de fondeo y se tomó una larga pausa hasta 2009, cuando decidió finalmente apostar al programa.

Desde entonces, sale al mercado con sus series de ON cuatro veces al año, en coincidencia con el día en que cambian las estaciones (marzo, junio, septiembre, diciembre). Rial explicó que se optó por estas fechas porque son de muy fácil recordación.

No obstante, no fue tan sencillo para la gente entender de qué se trataba. En sus inicios, al presentarlo se difundió un número telefónico de contacto para que el público pudiera realizar consultas. Todos los involucrados en el programa atendían las llamadas. Rial recordó que esa fue una etapa muy trabajosa —«vivíamos al tubo»—, y divertida. Recibían cualquier tipo de consulta.

Rial aún recuerda que una madre viajó desde el Interior para pedir asesoramiento, ya que quería invertir ahorros para su hija. «¿Son acciones de Conaprole?», le preguntó la señora. La gente de a pie hasta ese momento no entendía cómo funcionaba el mercado.

De a poco esto fue cambiando y el programa se afianzó. «Aunque en la actualidad los fondos no los necesitamos, consideramos que estar es importante y salimos igual al mercado. Es importante marcar presencia y estar ahí para todos los uruguayos», aseguró el gerente financiero de la empresa láctea.

En promedio, el monto de emisión más bajo fue de US$ 3 millones y el más grande de US$ 8 millones. Participan arriba de 300 personas en cada edición. «Preferimos ir muchas veces al mercado a buscar poca plata, que ir pocas a buscar mucho. Esto es casi como un producto de consumo masivo. Uno tiene que estar siempre en el mercado para que los clientes se acostumbren a la marca y producto. Si yo pusiera los yogures cada seis meses, nadie estaría comprando Conaprole», graficó Rial.

Datos técnicos

Conahorro es un título en dólares transferible emitido por Conaprole a plazos de un año o más que paga un interés anual de 2% y le brinda al ahorrista el derecho a solicitar la devolución total o parcial de sus inversiones a los seis meses. Toda persona que quiera invertir una suma superior o igual a US$ 1.000 tiene la posibilidad de comprar. Sin embargo, como el monto total de emisión es siempre una suma limitada, la empresa determina la cifra máxima de inversión que acepta por inversor, dentro de las 24 horas siguientes al cierre del período de suscripción, según establecen los términos publicados en su sitio web.

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