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Paul Polman: "Ya no es cool comprar una remera de un dólar"

El CEO mundial de Unilever propone ampliar la definición de capitalismo sumando aspectos sociales y ambientales

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Polman. "Se debe salir del crecimiento basado en producir más". Foto: Archivo El País.

Pese a que la facturación global de Unilever supera los US$ 54.410 millones por año, el desvelo de su CEO, Paul Polman no pasa por allí. «Los números no me enorgullecen. Una cosa que sé con certeza es que cuando llegue el momento de irme de este maravilloso mundo, no van a decir que aumenté el precio de las acciones medio punto o aumenté la rentabilidad en la Argentina 100 puntos de base cuando fui CEO. Van a decir que es una compañía que cambia algo en la sociedad», resume.

Y agrega: «Espero que los resultados den bien por una cuestión de sustentabilidad y de hecho así ocurrió en los ocho años que llevo de gestión. Pero estoy tratando de mostrar una forma distinta de capitalismo».

Para Polman hay tres fronteras que deben cambiar en el sistema económico. «Se debe salir del crecimiento basado en producir más. Vamos hacia una economía de compartir, Uber y Airbnb son buenos ejemplos de ello. También tenemos que ampliar la definición del Producto Interno Bruto. La calidad del aire, la seguridad, la calidad de la educación, todas estas cosas no están incluidas y deberían. Mucha gente dice que tenemos que ir a un PIB+, por el que valoremos más que solo producir y ampliar la definición económica con definiciones sociales y ambientales», se entusiasma.

Una de las soluciones que esgrime es imponer un precio a las emisiones de carbono para entender los verdaderos costos. «Hay que pasar a una nueva definición de creación de valor, una economía circular sería parte de eso. Lo segundo que tenemos que promover es hacer un poco más inclusiva nuestra realidad. Hoy en día todas las ganancias se dan sobre el capital y no el trabajo. Porque el sistema fue diseñado cuando había escasez de mano de obra», enumera. La tercera clave que hay que modificar es que —según su punto de vista— «muchas compañías están manejando sus negocios con vistas al corto plazo en lugar de buscar soluciones de fondo».

De hecho esa fue una de las primeras decisiones que les comunicó a sus accionistas cuando desembarcó en el sillón más alto del gigante de consumo. Dejó de informar resultados trimestralmente y cambió el sistema de compensación de la firma. «La primera reacción es siempre que se está tratando de ocultar algo, porque es bajo el nivel de confianza. Pero el precio de las acciones aumentó más del 160% desde entonces, por lo que mucha gente está muy contenta», revela.

El 60% de sus insumos migraron a fuentes sustentables comparado con el 10% de cuando asumió en 2008. Esa transformación le permitió incluso reducir costos por alrededor de US$ 400 millones a partir de una política de cero desperdicio en sus plantas y energía verde.

Desodorantes comprimidos, champús sin agua, suavizantes con un enjuague, son solo algunas de las formas en las que el consumidor toma contacto con la estrategia detrás de escena. «El capitalismo no es algo malo. Sino que es necesario ampliar su definición para incluir los aspectos sociales y ambientales», grafica.

Por último cierra con un cambio más que gráfico: «Antes creíamos que era inteligente comprar una remera por un dólar. Y le dijimos a nuestros amigos lo buenos que éramos. Pero hace unos años tuvimos el colapso de un edificio de la fábrica textil de Rana Plaza en Bangladesh. Todo el mundo pudo ver lo que sucedió allí. Unas 1.050 mujeres inocentes perdieron sus vidas. Ganaban 11 centavos la hora. En el país con el siguiente salario más bajo, Vietnam, se paga 26 centavos la hora. Claramente ya no parece tan cool. ¿Va uno a asumir la responsabilidad de que estas mujeres inocentes pierdan sus vidas? Es lo más cercano a la esclavitud moderna. La gente está empezando a tomar conciencia». Por lo que Polman se encuentra convencido de un camino que supone irreversible. «Tenemos una obligación como compañía, más que nada como personas, de hacer un aporte positivo para resolver estos problemas. A menudo se remite a crear empleos y oportunidades. Esa es la agenda del desarrollo».

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