MARKETING DEPORTIVO

El pase de la temporada en la NBA le da una victoria comercial a Nike

La marca «pescará» ventas con la llegada de Durant a los Warriors, el equipo sensación de la liga.

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Susto. El jugador casi se va de Nike a Under Armour en 2014. (Foto: )

El aterrizaje de Kevin Durant desde los Oklahoma City Thunder a los Golden State Warriors provocó un sismo en la NBA, no solo en la escala deportiva; también está generando réplicas en la cancha de los negocios y el sportsmarketing.

Durant —MVP (siglas de «Jugador Más Valioso») en 2014— y uno de los mayores talentos de la liga, será el cuarto pilar de una formación temible que presentarán los Warriors la próxima temporada. El alero unirá fuerzas con los artilleros Stephen Curry y Klay Thompson y el ala-pívot todoterreno, Draymond Green.

Mientras las casas de apuestas y los fanáticos ya ubican al equipo nuevamente en el trono de la NBA —que supieron conquistar en 2015 y del que fueron desbancados en las últimas finales por los Cleveland Cavaliers de LeBron James—, en las oficinas de Nike se frotan las manos.

La llegada de Durant a la Bahía de San Francisco le abre la puerta a la marca a uno de los mercados más potentes de EE.UU., donde no jugaba precisamente de local.

Uno de sus principales rivales, la incipiente Under Armour (UA), venía capitalizando la «fiebre» mediática y de los fanáticos por los Warriors y en particular por Curry, su embajador de marca.

El 30 le hace facturar a la empresa de Baltimore unos US$ 150 millones al año con la venta de su calzado, casi lo mismo que genera James en favor de Nike, y casi el doble de lo que Durant le hace ganar a la «pipa», según un estudio de Morgan Stanley citado por Bloomberg.

Amor y odio

Así las cosas, la incorporación de Durant a Golden State le permitirá a Nike multiplicar sus ventas gracias a lo que se presume será un éxito deportivo o al menos sacarle provecho al entusiasmo inicial que despertó el fichaje en San Francisco y más allá.

La semana pasada, la marca lanzó estratégicamente los KD9, el nuevo modelo de la línea de calzado deportivo que firma el jugador. El precio —US$ 150— casi duplica el valor de modelos anteriores.

«Quiero decir esto de la manera más humilde posible, pero no soy un jugador de US$ 88», declaró Durant al sitio Nicekicks.com a propósito de la suba. «Soy un jugador de élite en la liga. Quería que fuera un producto costeable, pero sabía que teníamos que sacrificar algo. Quería que los fanáticos de la marca y del calzado fueran pacientes conmigo y que fueran pacientes con quien soy como jugador y el nivel al que estaba intentando llegar», agregó.

Posiblemente en Oklahoma las ventas no despeguen. Al menos, entre los hinchas locales que, furiosos con la decisión de su ídolo, respondieron quemando todo merchandising alusivo.

Más allá de la bronca, al pasar raya a Nike la cuenta le rinde: el mercado de Oklahoma es pequeño para la NBA, más aún si se lo compara con San Francisco, cuna del mundo tecnológico y en pleno auge deportivo gracias al equipo de Curry.

Varios analistas coincidieron en que el atractivo comercial es uno de los factores que ayudó a convencer al entorno del jugador de inclinar la balanza para que cambiara de colores, además de las razones deportivas.

Con este movimiento Nike se «cobrará» el intento de UA de reclutar a Durant en 2014 a cambio de unos US$ 270 millones. El «pase» se frustró luego que Nike contraofertara US$ 300 millones para retener a su estrella.

El cambio de aires para Durant apunta en lo previo a ser el atajo para conseguir su anhelado campeonato en lo deportivo. Para Nike es una baza para potenciar su negocio en el básquet. Pero hay más; la marca pagará en ocho años US$ 1.000 millones para vestir a todos los equipos a partir de la temporada 2017-2018, con lo que sacará una buena tajada de la venta de indumentaria oficial.

Con estos movimientos sobre el tablero, Nike busca fortalecer aún más su imperio.

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