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Los «otros números» de Tom Brady, el héroe de los ganadores del Super Bowl

El quarterback de los Patriots, elegido MVP de la final, tiene éxito en el campo y en los negocios.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Pareja poderosa. Brady es uno de los máximos emblemas de la NFL; su esposa es la super modelo brasileña, Gisele Bündchen.

Amigo del presidente de EE.UU. Donald Trump, esposo de la supermodelo brasileña Gisele Bündchen, y —desde el domingo pasado— quíntuple campeón de la Liga Nacional de Fútbol Americano de EE.UU. (NFL, por sus siglas en inglés), Tom Brady lo ha vuelto a hacer.

A sus 39 años, el mariscal de campo condujo a sus New England Patriots a la conquista del Super Bowl LI, tras una épica final en la que derrotaron en la prórroga a los Atlanta Falcons. Para los de Boston llegar a la cima fue como escalar el Everest: para ganar, tuvieron que remontar un déficit de 25 puntos, algo nunca antes visto en la historia de la NFL.

Brady fue coronado como Jugador Más Valioso de la final (cuarta vez que lo logra); logró un récord en yardas (466), pases completos (43) y pases intentados (62).

Fuera del campo, los números también le cierran a Brady.

El quarterback tiene una jugosa cuenta bancaria que lo ubica 15° entre los deportistas mejor pagados del mundo en 2016, según un ranking de la revista de negocios Forbes. La publicación le atribuye ingresos por US$ 44 millones.

Business Insider va más lejos en la valoración de la fortuna de Brady, a quien sitúa como el tercer jugador mejor pagado de toda la historia de la NFL. En 16 años de carrera, ha cosechado la friolera suma de US$ 196 millones (solo en salario). Y los cheques seguirán llegando, ya que el «12» ya firmó una extensión de contrato para seguir en actividad al menos otros dos años.

Aunque la mayor tajada de sus ingresos deriva de su desempeño en el campo —de los US$ 44 millones que Brady facturó en 2016, US$ 36 millones correspondieron a su oneroso sueldo—, los acuerdos publicitarios también engrosan parcialmente su patrimonio.

Las marcas le pagan al año unos US$ 8 millones. Ha suscrito acuerdos comerciales con la compañía de indumentaria deportiva Under Armour (UA), la empresa tecnológica Intel, los relojes de alta gama Tag Heuer y la firma de ropa interior Uggs, a la que ayudó a dar el salto a la popularidad en el mercado estadounidense.

El portafolio de marcas asociadas a Brady no es tan amplio como ocurre con otras super estrellas del deporte. Quizás por eso, Brady se diferencia de LeBron James o Roger Federer —por citar un par de ejemplos—, que tienen en los contratos comerciales su principal fuente de ingresos.

Pero, al igual que esos cracks, el ídolo de los Patriots es una marca en sí misma. Bajo la sigla «TB12» comercializa desde ropa y accesorios hasta una guía de alimentación saludable que ha sido un éxito de ventas. A poco de salir al mercado y con un precio de US$ 200, los libros se esfumaron de las estanterías de las tiendas.

Modelo de negocios

En el clan Brady-Bündchen las finanzas gozan de buena salud. A los cuantiosos ingresos de Brady se suman los de su famosa esposa. Solo el año pasado, Gisele Bündchen ganó US$ 30,5 millones. Se estima que la mannequin brasileña, que ostentó el título de «modelo mejor pagada del mundo» durante 10 años, está en vías de amasar una riqueza personal de US$ 1.000 millones, informa el periódico Business Insider.

El matrimonio no son los únicos que ganaron con el Super Bowl.Con lógica, el quinto título de Brady ayuda a valorizar aún más la franquicia con la que ha ganado todos sus títulos.

Los Patriots son el segundo equipo más valioso de la NFL, con una cotización de US$ 3.400 millones, según Forbes. Pepsico, AB-InBev y Gillette son sus socios estratégicos. Esta última, además, bautiza al estadio de los bostonianos. El nuevo coliseo, estrenado en 2002 y con capacidad para casi 69.000 espectadores, costó US$ 350 millones. La obra fue financiada por el empresario Robert Kraft —poseedor de una fortuna de US$ 5.200 millones—, quien en 1994 compró la franquicia.

Todo por la camiseta

Precisamente, Kraft fue actor de reparto en un episodio que tiene (al cierre de esta edición) en vilo a los fanáticos de Brady.

En pleno festejo en los camarines, el jugador le confesó al dueño del equipo que le habían robado la camiseta con la que salió campeón. «Será mejor que la busques online», le sugirió Kraft a un desconcertado Brady.

El robo ha desembocado en llamamientos públicos de parte de seguidores de los Patriots para que Brady recupere la casaca, mientras algunos expertos en subastas ya sacaron cuentas y tasan la histórica prenda como un botín con un valor de mercado de entre US$ 500.000 y US$ 1 millón.

Para Brady, pagar el «rescate» no sería un gran problema.

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