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La nueva sensación del golf golpea también en la cancha del marketing

Las marcas se fijan en Jordan Spieth, el número uno del PGA; la última en «ficharlo» es Coca-Cola.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Fortuna. El golfista facturó US$ 53 millones el año pasado entre patrocinios comerciales y premios por torneos. (Foto: Google Images)

El «green» tiene un nuevo as. Jordan Spieth (22) es el nuevo rey del golf mundial. Nacido en Dallas (Texas), el joven golfista alcanzó la cima en forma meteórica: con solo tres años como profesional, la consagración le llegó el año pasado al ganar el torneo de Maestros de Augusta, el más importante del mundo, el Abierto de EE.UU. —siendo el más joven en obtenerlo desde 1923— y la FedexCup. El año nuevo lo empezó igual que el que terminó: ganando. En 2016, ya conquistó el trofeo del Hyundai Championship.

El «green» tiene un nuevo as. Jordan Spieth (22) es el nuevo rey del golf mundial. Nacido en Dallas (Texas), el joven golfista alcanzó la cima en forma meteórica: con solo tres años como profesional, la consagración le llegó el año pasado al ganar el torneo de Maestros de Augusta, el más importante del mundo, el Abierto de EE.UU. —siendo el más joven en obtenerlo desde 1923— y la FedexCup. El año nuevo lo empezó igual que el que terminó: ganando. En 2016, ya conquistó el trofeo del Hyundai Championship.

La extraordinaria cosecha de 2015 lo disparó hasta la cumbre del ránking del PGA (el circuito profesional de golf de EE.UU.). Sus 631 puntos así lo avalan.

El nombre de Spieth ya sonaba como una de las grandes promesas de este deporte tras una destacada incursión como amateur, pasaje en el que se convirtió en uno de los jugadores juveniles más laureados. De hecho, comparte con un tal Tiger Woods el mérito de ser los únicos golfistas en haber ganado varias veces el Campeonato Amateur de EE.UU. Ya en su primer año como profesional (2013) fue distinguido con el premio Rookie of The Year del PGA.

La escalada de Spieth marca un recambio generacional en el golf, dicen los expertos. Los millennials son los nuevos protagonistas, los herederos del rey Tiger.

SWing, Putt y Millones

A la nueva sensación del golf le llueven ofertas de marcas que desean tenerlo como su «imagen». La última en asegurarse sus servicios como modelo publicitario es Coca-Cola. Aunque la cifra del acuerdo no ha trascendido, los medios informaron que la multinacional de las burbujas posicionó al novel golfista en el mismo estatus que la estrella de la NBA, LeBron James, y la cantante y actriz Taylor Swift.

Además de Coca-Cola, la lista de sponsors de Spieth la engrosan la telefónica AT&T, la marca de relojes Rolex, la firma de equipamiento de golf Titleist, la tecnológica Perfect Sense Digital, la compañía de aviones privados NetJets y el fabricante de empuñaduras para palos de golf Superstroke.

Las victorias sobre el green le significaron al texano ingresos por US$ 21 millones en 2015. Pero fueron las marcas las que multiplicaron sus ganancias. Las apariciones en comerciales le reportaron algo más de US$ 30 millones el año pasado, para sumar una facturación total de US$ 53 millones.

De entre todas esas marcas, una sobresale por haber visto la jugada por anticipado.

Under Armour (UA) colocó sus fichas al prometedor Spieth poco después desde que éste apareciera en la escena profesional, hace solo tres años.

La estrategia de la compañía —posicionar su marca asociándola a jugadores jóvenes y con talento suficiente como para convertirse en íconos del deporte— ha probado ser exitosa.

UA aplicó la misma fórmula al «casar» su isologo con la imagen del base de los Golden State Warriors, Stephen Curry. El «30» pasó de ser un promisorio jugador a convertirse en el jugador del último año en la NBA. Y la moda significa ventas. Lo sabe UA, que facturó casi US$ 34 millones luego de que Spieth se pusiera la cazadora verde que distingue al vencedor del Masters de Augusta.

La marca ve al golfista como el «futuro Tiger Woods» no solo por su capacidad para golpear la pelota sino por su impacto comercial, todos argumentos de peso para que en la casa central de UA, en Baltimore, no dudaran en ofrecerle una mejora de contrato. Aunque los términos oficiales no fueron divulgados, se comenta que el acuerdo final establece un mínimo de US$ 10 millones por año hasta 2025, más primas por objetivos, acciones de la empresa y una futura línea de ropa deportiva con su nombre.

Under Armour pretende que Spieth sea la baza que le permita acaparar una mayor porción del negocio del golf, una industria que mueve US$ 70.000 millones al año en EE.UU. En términos de facturación, Under Armour todavía sigue de lejos a Nike; la empresa de Kevin Plank ingresó US$ 3.000 millones en 2014, casi 10 veces menos de lo que facturó la «pipa».

Aunque la estrella de Tiger se haya apagado, Nike sostiene su dominio en el golf con el consagrado Phil Mickelson y el joven Rory McIllroy, dos ex número uno.

Para UA se trata de que Spieth confirme a largo plazo lo que su talento insinúa. De lograrlo, para ambos socios, sería como hacer hoyo en uno. 

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