INFORME

Motos aceleran el avance de la movilidad eléctrica en la ciudad

El mercado está en expansión con cada vez más jugadores; los vehículos cuestan entre US$ 1.000 y US$ 33.000 y prometen consumos hasta ocho veces menores que sus pares de combustión.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Recarga. Puede ser en cualquier tomacorriente hogareño, con lo que luego logran desplazarse entre 30 y 60 kilómetros. (Foto: Fernando Ponzetto)

Son silenciosas, no contaminan, no requieren un alto nivel de mantenimiento y pueden llegar a consumir casi un octavo que sus pares a combustión. Las motos eléctricas, a diferencia de los autos de esa naturaleza —que tienen en la autonomía su principal punto flaco— se pueden cargar en cualquier toma corrientes en unas seis a ocho horas, según el modelo, con lo que logran desplazarse entre 30 y 330 kilómetros. Estas grandes ventajas las volvieron atractivas para el público individual y empresarial, por lo que el mercado creció.

Hay una realidad mundial que le da marco a este fenómeno. En China, el principal mercado de motos (en 2016 circularon más de la mitad de las motos del total mundial de 313 millones), un 50% de estos birrodados son eléctricos, según el informe Movilidad Eléctrica del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente de 2016. En ese año, en el gigante asiático se vendieron casi 30 millones de unidades eléctricas, consignó El País de Madrid.

De China a Uruguay

Con esos números no extraña que hasta el año pasado, China haya sido el único origen de las importaciones de motos eléctricas de Uruguay. El mercado local si bien registra compras desde 2011, recién en 2015 consolidó el despegue del sector. Según datos de Uruguay XXI, ese año ingresaron 205 unidades por un monto total de US$ 103.500.

En 2016 si bien la cantidad de vehículos cayó a 98, en dólares marcó un nuevo récord cuando ascendió a US$ 134.800. La diferencia la hizo la empresa Zero Motorcycles Uruguay que importó ocho motos de alta gama de EE.UU. por US$ 78.000.

Pablo Cajade, fundador y gerente general de Haguere (que representa las marcas chinas Sakura y Golden Lion) conoció esos vehículos en 2010. Como está en el negocio de importación de repuestos automotores desde China hace varios años, es miembro de Oro de Alibaba (el gigante del comercio electrónico) y decidió consultarles qué fábrica recomendaban en China para comenzar a importar. Así, en 2011 acordó la representación exclusiva de las marcas para Uruguay, Argentina y Brasil. En marzo de 2012 hizo la primera compra de 56 unidades de cinco modelos distintos a precios de entre US$ 1.190 y US$ 1.690; pero el negocio no funcionó como preveía. Tuvo que esperar hasta 2013, cuando se asoció con la empresa de transporte y logística Mirtrans, para su segunda compra. Desde entonces crece a un ritmo anual de entre 10% y 15%, con el Interior y los particulares (75% y 80% del total de sus ventas, respectivamente) como sus principales nichos de mercado. En su abanico de opciones, casi la mitad de las ventas son del modelo 407 (US$ 1.590), muy similar a una Vespa. «Es muy apta para el uso diario de las personas. Posee una autonomía de unos 45 kilómetros con una carga de unas seis a ocho horas», detalló.

Augusto Schulze, fundador y actual director de Emovil, también comenzó a investigar el mercado chino en 2010, pero recién en 2012 consolidó su empresa y realizó la primera compra de 78 motos. «Invertimos unos US$ 300.000 entre la compra del terreno para la empresa y la importación de seis modelos de scooters», recordó. El empresario volvió a hacer dos importaciones (2013 y 2016), ofrece cinco modelos que van desde los US$ 890 a US$ 1.960. Las autonomías van de 40 a 90 kilómetros y sus baterías se cargan en seis horas promedio. Apunta a un público particular y, al igual que otros empresarios, Schulze destaca el bajo consumo de estos vehículos: «Si se hacen en promedio 25 kilómetros por día, con el ahorro en combustible en 20 meses se recupera el valor de la moto».

Pablo Mescia, responsable de la marca Veems, coincide. «Lo que seduce de estas motos es el costo de carga comparado con el de combustión, que llega a ser una octava parte; en un par de años se paga sola la moto», aseguró. Según se puede calcular en la web de la firma, si la moto eléctrica se usa a todos los días unos 40 kilómetros diarios gastaría $ 1.752 (con una tarifa básica de UTE) frente a $ 19.189. Si bien la ventaja más «visible» es el ahorro en la carga, el hecho de no necesitar mantenimiento «puede llegar a ser más beneficioso», agregó Mescia. «No tiene piezas móviles, ni transmisión, ni aceite, entonces el ahorro en mantenimiento es grande».

Veems ingresó al mercado en septiembre del año pasado y ofrece cuatro modelos que van desde la tradicional «pollerita» denominada Go por US$ 1.490 hasta una Urban de carácter deportivo por US$ 3.490. Desde su apertura ha vendido unas 150 unidades, un 60% en el Interior, y sus clientes son en partes iguales empresas y particulares, informó Mescia.

La oportunidad de negocio fue advertida también por Paulo Bareño, quien incursionó en las bicicletas eléctricas en 2015 con la marca Wheele. En septiembre próximo sumará sus propias motos de diseño «tipo scooter europeo» a un valor cercano a los US$ 2.000 pero con un detalle: incluirá una batería de litio portable, lo que lo que permitirá «llevar solo la batería al toma corriente». La autonomía será de entre 50 y 80 kilómetros y, en su caso, el costo por kilómetro será entre tres y cuatro veces menor que una con motor a combustión.

Un caso diferente es el de Zero Motorcycles Uruguay. La firma apostó por motos de alta gama (su modelo SR tiene un valor de US$ 33.000). De las ocho que importó desde EE.UU., cuatro vinieron equipadas para uso policial por un valor de US$ 15.000, detalló Ignacio Morelli, director de la compañía. «Hasta el momento, la han probado en diferentes intendencias y el Ministerio del Interior y, si bien hay interés, falta la aprobación final», indicó. Estos vehículos poseen una autonomía de 160 kilómetros en carretera y 300 kilómetros en ciudad (ya que el motor recarga cuando frena). Una carga total insume ocho horas y tiene un costo de $30. «Si se carga todos los días y se usa unos 200 kilómetros por día, al cabo del año se ahorra entre US$ 5.000 y US$ 7.000», aseguró Morelli.

Si bien la realidad indica que el mercado aún no está maduro, la sensación de los agentes es que éste será el futuro de la movilidad; o como expresó Cajade, una tendencia que «en dos años explotará».

Entre el scooter y el monopatín; la apuesta de eMin

Con un concepto diferente, eMin, el proyecto de movilidad eléctrico que comenzó en 2014 con autos, se sumó al ruedo en marzo de este año con dos scooter urbanas: Loop (US$ 1.490) y Chooper (US$ 1.690). La primera es plegable para el día a día, la segunda más recreativa, suburbana, puntualizó Martín Fernández, director de Ruffino Group y brand manager de la unidad eMin. No requieren mantenimiento, el costo de carga es de $ 1,50 para un rendimiento de 35 kilómetros y la batería dura un máximo de tres años. De los dos contenedores que llegaron en marzo ya se vendió el 70% y la empresa espera el arribo de uno por mes hasta fin de año.

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