PABLO GARBARINO - SOCIO DE GARBARINO LOMBARDO Y DIRECTOR GENERAL DE LAS PIEDRAS SHOPPING

«Es momento de agudizar el ingenio»

Montevideano, 41 años. Es licenciado en Administración, contador egresado por la Universidad de la República y tiene un MBA de Dartmouth College (New Hampshire, EE.UU.). En 2006, volvió al país para emprender junto a su familia la firma Garbarino Lombardo.

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Perspectiva. "Veo un año de crecimiento un poquito por arriba de la inflación".

La compañía es responsable de emprendimientos hoteleros (Sheraton Montevideo, Four Points, entre otros) y también comerciales como Punta Carretas Shopping, Costa Urbana y Las Piedras Shopping, cuya apertura se proyecta para el mes próximo. Para Garbarino, Uruguay es un mercado atractivo para el retail internacional y con potencial para albergar más centros comerciales. En ese marco, prevé un repunte del consumo en el largo plazo. Está casado, tiene tres hijos. Y en su tiempo libre, disfruta salir a correr.

Cómo se gestó el proyecto del shopping en Las Piedras?, ¿Por qué eligieron ese enclave?

Desde 2011, nuestra firma estaba buscando posibilidades para desarrollar un emprendimiento de esta naturaleza en Las Piedras. Vimos distintas alternativas pero ninguna llegaba a amalgamar exactamente a un proyecto de este tipo hasta que el club Juventud presenta una iniciativa (para el Parque Artigas) a la Intendencia de Canelones, entonces dialogamos con ellos. El club presentó el proyecto y nosotros nos sumamos luego, cuando llegó la licitación, en base a la idea elevada y a partir de ahí tomamos la posta —con nuestra experiencia y know how— para llevar adelante el emprendimiento.

Cada shopping tiene un atractivo especial para captar al público. ¿Cuál es el diferencial en este caso?

Identificamos necesidades insatisfechas de la gente en esa zona como la falta de cines de primer nivel y de oferta gastronómica que también entendemos que no estaba desarrollada en su plenitud. De la interacción con la gente, entendimos dónde estaban las necesidades más marcadas para después darle al proyecto una impronta asociada a esa demanda. Entonces,

este emprendimiento tiene un foco muy grande en lo gastronómico: tenemos 12 propuestas diferentes, contamos con capacidad para 600 sillas, una plaza de comidas que tiene un espacio vidriado natural que da al Parque Artigas que es super disfrutable, disponemos de un lugar en exteriores también que esperamos que la gente se apropie de él para disfrutar al aire libre. Y, por otro lado, los cines también serán un componente muy importante; son cinco salas de última generación, que cuando abran serán las más nuevas del país.

¿A qué target alcanzará el centro comercial?

El tramo urbano Las Piedras-La Paz alberga a más de 100.000 personas pero el público objetivo va más allá; llega a Canelones, Progreso, Santa Lucía, que son otros 100.000 habitantes.

¿Qué números de visitantes proyectan inicialmente?

Estimamos unas 400.000 visitas mensuales (no únicas). Es una cifra que en Montevideo es superior.

La firma gestiona shopping en Montevideo y el Interior. ¿Hay que hacer un trabajo distinto para captar visitas cuando se trata de un nicho menos familiarizado a estas propuestas?

Creo que sí hay que hacer un trabajo para que el público se apropie del shopping y lo tome como tal. Lo importante es que (el público) lo sienta propio. Obviamente no es algo que se da de un día para otro, hay hábitos; mucha gente vive en Las Piedras o La Paz y trabaja en Montevideo entonces tiene su día a día y resuelve cosas en la capital pero a medida que se vaya acostumbrando, que conozca las distintas propuestas de este centro y lo adopte como propio, irá resolviendo (localmente) y quedará en Las Piedras la actividad económica que antes se desperdigaba en otro lado. Y eso aporta a la ciudad, al sentimiento de pertenencia, al empleo y anclan al habitante a Las Piedras.

Una tendencia en el negocio es complementar el centro comercial con un hotel o un edificio de oficinas. ¿Está en vista alguna iniciativa en esa dirección?

De hotelería lo veo un poco más complicado pero siempre hay algún otro tipo de actividad, sobre todo lo que tiene que ver con el entretenimiento y el ejercicio físico, que se pueden potenciar. Hago un paralelismo con otros emprendimientos como Costa Urbana, donde también estamos nosotros, que recientemente incorporó a Via Aqua para tener un fitness center muy importante. No son las cuestiones tradicionales que uno pensaría para un centro comercial sino que son actividades complementarias y que aportan mucho al flujo del mismo, a la centralidad y a mejorar la calidad de vida de las personas, porque al final se trata de eso. Las personas van a elegir ir ahí si tienen resueltas un sinfín de actividades y les permite optimizar sus tiempos para otras tareas y estar con sus familias.

¿Cuánto influyó la experiencia de gestionar un shopping en la periferia de Montevideo como Costa Urbana para encarar el proyecto en Las Piedras?

Muchísimo. Nos potenció. Costa Urbana era un desafío grande en sí mismo, se trataba de una zona que no tenía una centralidad, que albergaba más de 100.000 habitantes también pero muy desperdigados. Lo veíamos como un desafío mayor incluso que el propio Las Piedras Shopping. Entonces, sin duda esa experiencia daba sustento a una propuesta como ésta y hacía que nos imagináramos que en un lugar como Las Piedras fuera factible construir un emprendimiento de esta naturaleza, lo que esperamos confirmar en el corto plazo.

¿Qué inversión total implicó el emprendimiento?

Son unos US$ 50 millones. Estas inversiones en gran medida se dividen entre financiamiento bancario, el aporte a través de los derechos de admisión o valores de las «llaves» de los locales, y mediante capital propio. Pero además, las marcas invierten otro tanto cuando se instalan, lo que puede ser unos US$ 30 millones o más. Es una estimación en función de lo que cuesta un metro cuadrado de construcción de una tienda.

Las marcas internacionales eligen Montevideo para aterrizar en Uruguay. ¿Será un reto para el shopping atraer a esos clientes?

Mirá, hay firmas internacionales que han elegido Las Piedras Shopping para lanzar sus marcas. Eso es producto de que hay un convencimiento de que Las Piedras tiene un potencial importante, a su vez es resorte de que los emprendimientos comerciales en Uruguay en buena medida tienen lista de espera y es dificultoso entrar para las nuevas marcas. Entonces aprovechan esa oportunidad.

¿Qué interés despierta Uruguay para esas marcas globales?

Para los retailers en general Uruguay está posicionado muy arriba a nivel de potencial. Según estudios de AT Kearney, por ejemplo, en 2015 Uruguay salió segundo entre las economías en desarrollo, por arriba de Argentina, Chile y Brasil. Entonces no en vano por eso nos miran y cada vez que hay un emprendimiento se acercan para tratar de cristalizar.

¿Cuántos locales tiene el shopping?, ¿están todos alquilados?

Son 100 locales. El avance de la comercialización fue muy rápido al inicio, después hubo un período con poco de incertidumbre en el país, a principios de 2016, y se frenó un poco (la demanda). Ahora se retomó nuevamente y estamos cerrando (operaciones) e incluso viendo el mix comercial, que, junto con la ubicación, son los pilares para el suceso de estos emprendimientos. En definitiva, de los siete locales que nos quedan estamos viendo cuál es la mejor propuesta en función de lo que hay en Las Piedras y lo que ya tenemos en el shopping para que el centro sea atractivo en su oferta global. Después, la vida de estos proyectos hace que las tendencias cambien y haya propuestas que se adapten y otras que no.

Precisamente, ¿qué tendencias ve en el desarrollo de centros comerciales?

Esa es una pregunta que nos hacemos todos los días en la oficina, entre otras cosas, porque uno mira al norte y ve que algunos centros comerciales están pasando dificultades. Mientras, en la región se siguen desarrollando, hay una pujanza muy grande en América Latina y en otras partes del mundo. Entiendo que las dificultades tienen como un componente, entre otros, el hecho de que hay una saturación en algunos mercados. Si uno mira el ratio de metros cuadrados de los shopping en esos mercados versus lo que es esa relación en Uruguay se ve que el margen es muy relevante. Eso alienta a que se siga mirando el desarrollo de estos proyectos en Uruguay y en la región. Ahora, como tendencias lo que vemos es la omnicanalidad. La experiencia en el punto de venta no se sustituye pero claramente el consumidor busca y mira online. Eso es una realidad; no se vuelve atrás. De hecho, los centros comerciales deben tener cada vez más inteligencia de mercado y propia. Los dispositivos móviles son un desafío y una oportunidad, a la vez, porque uno puede interactuar con tecnologías dentro del centro. Y en eso estamos. Intentamos incorporar nuevas tecnologías a través de lo que es CRM, el conocimiento del cliente para poder llegar a su dispositivo con propuestas específicas.

¿No está saturada la oferta de shopping en Montevideo?, ¿la apuesta a estos desarrollos en el Interior se vincula con ese aspecto?

Creo que Montevideo, que determinadas zonas de la ciudad claramente pueden tener espacio. La oferta de los shopping se concentró mucho en la costa. Pero también entendemos de que el Interior puede albergar propuestas —quizás ya no de la dimensión de Las Piedras Shopping— pero de una escala asociada a cada ciudad. Por ejemplo, estamos ahora con un proyecto en San José, denominado San José Plaza. Va a estar ubicado en el portal de entrada a la ciudad; es un emprendimiento abierto pero con subsuelo, estacionamiento techado, 25 locales comerciales y un supermercado. Estimamos que llevará unos 20 meses de construcción y una inversión (propia) aproximada de US$ 9 millones. Nosotros pretendemos replicar el modelo de San José Plaza en otras ciudades que estamos analizando.

¿Cómo evalúan el nivel de actividad luego de un ciclo de enfriamiento de la economía?

Vemos un 2017 con un crecimiento de ventas en los shopping un poquito por encima de la inflación. Es un crecimiento asociado al que se proyecta tendrá Uruguay este año. Son momentos para agudizar el ingenio, no son aquellos crecimientos de tasas altas pero lo vemos con optimismo y entendemos que después de 2017 incluso pueden venir años sensiblemente mejores.

Limitar las compras web en el exterior «es cuestión de equidad»

El gobierno redujo las compras web en el exterior. ¿Qué balance hace tras este ajuste?

El gran inconveniente en esta materia es un tema de equidad. Las compras web son algo que llegó para quedarse, es parte de la omnicanalidad. El tema son las compras en el exterior que no están gravadas versus las ventas locales que están gravadas. No es una cuestión del canal sino de equidad. Entonces, se han topeado las cantidades y obviamente no es lo más amigable para el consumidor, pero cuando se ve que los comercios dan empleo a la gente y dan soporte a la economía a través de la recaudación fiscal, si después por otro lado se admite determinado flujo de bienes no gravados, eso atenta claramente contra la competitividad del que está instalado y pagando una batería de costos. Esto no ocurre solo en Uruguay, en EE.UU. también se ha dado que las compañías web se instalaban en estados donde no estaban gravadas y surgió la misma discusión. Finalmente, se está generando una cuestión más equitativa en la cual no se trata de dónde se origina sino quién consume para asignar los costos, tarifas o impuestos equitativos.

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