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Los millennials patean el tablero

«Los millenials abrumadoramente creen que los negocios necesitan ser ‘reseteados’, para pasar a prestar tanta atención a las personas y su misión como la que dan a sus productos y ganancias», sentencia un estudio de Deloitte.

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Jóvenes. Se sienten más firmes en las habilidades "blandas" para trabajar. (Foto: Google Images)

Que no se compromenten, que no los motiva nada, que están desconectados del trabajo, que no quieren pagar «derecho de piso»... Al mercado laboral uruguayo le cuesta descifrar a los millenials en clave positiva. El problema que subyace es una brecha entre lo que estas nuevas generaciones valoran (y ofrecen) frente a lo que tradicionalmente demanda el mercado.

El estudio de «Mind the gaps. The 2015 Deloitte Millennial Survey» arroja luz en ese sentido. «Nuestra postura es salirnos de la queja, ver el vaso medio lleno», dijo Paola de Leonardis, gerente de Consultoría en Capital Humano en Uruguay.

Los datos arrojan que el 75% de los millennials ve a los negocios «muy obsesionados con sus propias agendas» y que «no se enfocan suficientemente en ayudar a mejorar la sociedad».

Esta percepción es relevante, ya que para seis de cada 10 consultados estar alineados con los propósitos de la compañía es una de la razones por las que optaron por trabajar para sus empleadores.

Los resultados revelan una brecha entre lo que ellos consideran ideales a alcanzar por un negocio y aquello que las empresas se fijan como meta. Si bien reconocen que los negocios existen para hacer dinero, los millennials esperan que sean buenos para los individuos ofreciendo empleo e impactando positivamente en el entorno.

Esto es lo que en Deloitte llaman «la propuesta de valor de la empresa», dijo de Leonardis. «Los jóvenes buscan el propósito, la visión, hacia dónde va, si les va a permitir desarrollarse profesionalmente o no», añade. De hecho, el 53% de los jóvenes consultados aspira a convertirse en el «líder número uno» de su empresa. Esto es aún más notorio en América Latina (62%) y Asia (65%).

Los datos del estudio condensan la visión de más de 7.800 jóvenes nacidos después de 1982 en 29 países. Todos los participantes cuentan con título universitario, están empleados a tiempo completo y en su mayoría trabajan en empresas del sector privado de gran tamaño (de 100 o más empleados).

Un liderazgo diferente

Otra de las brechas entre el ideal y la realidad que perciben los millennials es en el concepto de empresas líderes. Ellos creen que «el trato de una organización a sus empleados es la consideración más importante». Tienen en cuenta su impacto general en la sociedad, su desempeño financiero, la creación de productos y servicios innovadores y si la compañía tiene un propósito significativo y bien definido al que es fiel.

Hacia dentro de la organización, los millennials perciben que los líderes ponen énfasis en alcanzar metas financieras de corto plazo (27% de los consultados lo señaló) y en los ingresos personales (30%), mientras que si ellos estuvieran a cargo solo uno de cada 10 los pondría como prioridad (10% y 12%, respectivamente).

Cuando a estos jóvenes se les consulta cuáles serían sus prioridades y se les deja seleccionar tres, el 43% eligió asegurar el futuro de largo plazo para la organización. En esto no se desmarcan de lo que perciben como prioridades de sus líderes (el 39% identificó esta opción), pero sí hay grandes brechas en otros aspectos que para ellos son relevantes, como el bienestar de los empleados (37% frente a 17%) y en realizar una contribución positiva a las comunidades locales (27% versus 18%).

Brecha de capacidades

«Hay una aparente desconexión entre las creencias de los millennials sobre lo que las empresas valoran y las habilidades y atributos que ellos pueden aportar», advierte el informe.

Solo el 28% siente que las empresas para las que trabajan están haciendo «uso completo» de las habilidades que tienen para ofrecer. A su vez, estos jóvenes trabajadores se sienten más fuertes en habilidades «blandas», como ser «profesional», «trabajador», «flexible», «íntegro» y «maduro».

En tanto, los millenials no se sienten tan seguros en las aptitudes técnicas o específicas sobre el negocio. Esas son, a su vez, las cualidades que consideran más valoradas por los empleadores.

Esta generación de jóvenes considera que si tuvieran el poder de contratar en una empresa para asegurar su éxito en el largo plazo priorizarían el profesionalismo (49% de las respuestas), la flexibilidad y trabajo en equipo (45%), el pensamiento creativo (44%) y rasgos personales como la integridad (38%). Si se les consulta qué valora (o remunera) más el mercado, los porcentajes descienden formando una brecha de al menos 10 puntos porcentuales en todos los casos y en algunos (como en la integridad) se rozan los 20 puntos. 

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